Cuando Raúl llegó a la Plataforma de Carga, Zoe ya estaba colgada del bastidor que hasta entonces había ocupado Overend.
—Ya estoy aquí. Enseguida podremos continuar.
Julia se había sentado frente a la consola y observaba en la ventana de MultiZoe la perspectiva que los ojos-cámara le ofrecían del nicho.
—¿Qué quería ver Overend antes del... incidente?
Raúl recogió su visualizador y se acercó a la consola.
—Estábamos intentando confirmar si los nichos unen los agujeros entre sí. En un principio parece que es así, pero quería asegurarse.
—De acuerdo. Zoe, levanta el culo y ponte en marcha.
Zoe se estiró en el bastidor.
—Sí bwana. ¿Dónde voy?
—Según estás tira a la derecha, no, a la... un momento. ¡Eh, Raúl! ¿Por qué no se lo indicas tú?
Raúl ya tenía el visualizador puesto y estaba colocándose en el bastidor. Sólo le quedaba ajustar los seguros y conectar el traje multisensible con el multípodo.
—Un segundín.
MultiRaúl se enderezó sobre sus patas, encendió los focos y miró a su alrededor. Seguía tal y como le habían dejado, justo enfrente del túnel que se abría en la pared del nicho.
—Por lo que veo, esto no ha cambiado mucho desde la última vez que estuve por aquí. Zoe, ve hacia el fondo, ahí, a tu derecha.
—Ya me parecía a mí. ¿Qué vas a hacer tú?
—Me internaré por ese túnel.
—Muy bien, ahora te sigo.
Las imágenes recogidas por MultiRaúl empezaron a mostrarse mezcladas con un fondo nevado.
Julia, bufando molesta, intentó hacer un par de ajustes inútiles en el equipo de recepción.
—¡Alto ahí! No deis ni un paso más sin colocar un repetidor. Ya empezamos a tener problemas con el vídeo.
Raúl asintió.
—Cierto. Cuando me he metido en el túnel el multípodo ha dejado de responder bien. Zoe, cuando llegues al borde del nicho pon un repetidor. Yo colocaré otro en la entrada del túnel.
—Muy bien. ¿Es normal esto? No recuerdo haber tenido problemas de recepción tan pronto.
—Ten en cuenta que sobre nosotros hay nada menos que cincuenta metros de cemento.
—No sé nada sobre cemento, pero me repito; ¿es esto normal?
Julia sacudió la cabeza indecisa.
—Aquí nadie sabe nada sobre cemento, así que cualquier cosa puede ser normal. De momento id poniendo repetidores en cada cruce.
—¡Menudo trabajo de chinos! ¡Eo! ¡Ya he llegado al borde! ¿Qué tenemos por aquí? Hacia arriba estrellas, hacia abajo nada de nada. Voy a poner el repetidor.
MultiZoe se acercó al final de una de las paredes y extendió un brazo hacia ella, procurando acercar el extremo todo lo cerca de la esquina que pudo.
En ese extremo se encontraba el cañón de repetidores. Cuando tocó la pared con la boquilla del tubo, aumentó ligeramente la presión. Entonces, el mecanismo extendió una capa cuidadosamente calculada de cianoacrilato, hizo una pausa de dos segundos para que el cianoacrilato tomara consistencia y sólo entonces extrajo un repetidor del cargador, lo apretó fuertemente durante cinco segundos sobre la superficie impregnada de adhesivo. Tres segundos después, pared y repetidor formaban un bloque indivisible.
MultiZoe retiró el brazo probando con un manipulador a separar el repetidor de la pared.
—¿Qué tal se recibe ahora?
—Sin problemas. ¿Se adhiere bien el repetidor al cemento?
MultiZoe dio unos golpes más a la cápsula metálica sin que la unión diera muestras de ceder.
—Como una lapa. Bueno, esto parece muy profundo. ¿Qué os parece si bajo?
Raúl se encogió de hombros en un gesto irrepetible por el multípodo.
—Por mí... Yo mientras me voy a internar en este túnel. No parece demasiado largo, desde aquí se ve como desemboca en una especie de sala.
—De acuerdo, bajo entonces.
MultiZoe saltó sobre el borde del nicho dejándose arrastrar por la ínfima gravedad del pecio hasta el fondo del agujero. La caída duró mucho más tiempo del que ella esperaba, hasta que, repentinamente, desaparecieron las paredes y se encontró inmersa en una enorme bodega sin límites aparentes.
—¡He llegado al fondo! ¡Joder! Me parece que he atravesado el casco de parte a parte.
MultiZoe frenó su caída activando los impulsores y quedó suspendida en mitad de un vasto espacio, todavía inmensurable.
Julia se inclinó expectante sobre la consola.
—Espera, antes de seguir sube y coloca un repetidor en la pared del agujero. No quiero que te pierdas ahí dentro.
—Muy bien. ¿Cómo va lo tuyo, Raúl?
—Por aquí no hay nada interesante. O sí, depende de como se mire. El túnel desemboca en una sala bastante amplia y de aquí salen otros muchos túneles. Los hay de todos los tamaños, aunque ninguno tan grande como el que la comunica con el nicho.
—Zoe, ¿qué tamaño tiene eso donde has ido a parar?
—A simple vista no hay forma de saberlo. Seguimos con el problema de los focos. No tienen bastante potencia como para llegar a las paredes. Si es que esto las tiene.
—Tranquila, podemos usar el telémetro. ¿Por dónde creéis que debemos continuar?
Zoe carraspeó antes de hablar.
—Estamos peor que al principio. Me temo que todos los agujeros laterales atraviesan el casco del pecio y van a dar aquí o a sitios bastante parecidos. Pero supongo que no valdrá la pena molestarse en averiguar donde va a dar cada agujero. De eso ya se encargarán en la Base.
—Ni lo sueñes, si queremos darle la Certificación Total habrá que investigarlo. ¿Tú qué piensas, Raúl?
MultiRaúl se había acercado a la entrada de uno de los túneles y examinaba con curiosidad el umbral del mismo.
—Julia, mira esto.
—¿Él qué?
—Aquí hay más inscripciones ¡Y éstas parecen manuscritas!
—Enfócalo un poco mejor. Así. ¡Uf! Sí, eso parece.
—Diría que alguien se tomó la molestia de llenar las paredes de indicaciones. ¿Qué te apuestas a que el resto de los túneles están llenos de inscripciones?
—Nada, porque seguro que tienes razón. Zoe, vamos a olvidarnos de esa... bodega por el momento. Reúnete con Raúl y examinad los túneles. ¿Ya habías fijado el repetidor?
—No, me olía algo de esto. Voy para allá.
—Raúl, convendría que nos organizáramos. Examinar los corredores al azar no nos va a llevar a ninguna parte.
—De cualquier manera me parece que no vamos a llegar a ninguna parte, pero por sistematizar no se pierde nada. ¿Por qué no nos guiamos por la resonancia?
—Porque la resonancia es completamente inútil. El nivel de detalle es mínimo, ni siquiera se veía la conexión entre el agujero y la bodega que ha descubierto Zoe y, por supuesto, de esos túneles ni rastro.
—Pues que bien. Por lo menos haz que el ordenador vaya cartografiando todo esto.
—Eso dalo por descontado. Atiende entonces; ¿qué te parece si te sitúas en la entrada y empiezas por el primer túnel que sale a la izquierda?
—¿Y por qué no a la derecha?
Julia sacudió la cabeza.
—Porque no me da la gana.
En ese momento MultiZoe entró en la sala dando saltitos. MultiRaúl se volvió a medias hacia la entrada.
—¿Qué, te diviertes?
—Algo hay que hacer para entretenerse. A ver, ¿por dónde empezamos?
—Raúl va a examinar los túneles que se abren a la izquierda de la entrada. Tú te dedicarás a los de la derecha.
—Vamos allá.
MultiZoe no esperó más y se internó rápidamente por el túnel que le había indicado Julia. MultiRaúl, aún remoloneando unos instantes, hizo lo propio.
Aunque el proceso era completamente automático, Julia prefirió abrir una ventana para verificar como el ordenador cartografiaba el interior del pecio.
Los multípodos poseían la suficiente cantidad de telémetros, sonares, radares y artefactos similares, como para enviar al ordenador una imagen exacta de la sección del lugar por él que pasaban en cada momento. El ordenador sólo debía añadir a la representación que ya tenía creada los nuevos tramos.
En la ventana Julia veía cómo se completaban nuevos corredores, cruces y compartimentos según avanzaban MultiRaúl y MultiZoe.
—No os olvidéis de colocar repetidores en cada bifurcación.
Raúl protestó sin mucha vehemencia.
—Pues como esto se extienda demasiado los vamos a gastar en un suspiro.
—Tú tranquilo, si es necesario se envía otro multípodo con los cargadores que hagan falta. Por lo que veo esto empieza a resultar bastante monótono.
—Corredores a la izquierda, corredores a la derecha, corredores al frente, compartimentos aquí, compartimentos allá. ¿Qué te esperabas?
—No sé. Supongo que algo más... acogedor.
Zoe asintió desde su bastidor.
—¡Eso es! ¿No os habéis dado cuenta de que hasta ahora sólo hemos visto cemento, cemento y más cemento?
Julia suspiró lánguidamente.
—¿Tú dónde te metes cuándo se dicen las cosas? Ya sabemos que sólo hay suelos, muros y paredes desnudas.
Jennes, desde el Centro de Control, expresó su propia opinión.
—Es como si no estuviera acabado.
—Pues yo lo veo muy entero.
—Desde luego, está entero de igual forma que el chasis de un vehículo está entero, lo que no quiere decir que el vehículo esté acabado.
Julia palmoteó excitada.
—¡Aja! Hemos dado con la estructura básica de algo que más tarde se convertiría en vaya usted a saber que.
Raúl desterró temporalmente aquellas suposiciones.
—Tranquilos, majetes. Todavía no hemos examinando ni la milésima parte de esta cosa, y aunque lo que decís resulta bastante razonable, con lo que sabemos hasta ahora lo mejor es no precipitarse y continuar explorando.
—Que rico, mirad como habla, cada vez se parece más a Overend.
—Que listo eres, Jennes.
—Gracias chavalín. En fin, vosotros seguid a lo vuestro que yo mientras me voy a echar una siestecita.
Julia volvió a ejercer una vez más de Coordinadora.
—Como te duermas te saco a dar una vuelta por el casco de la nave, a ver si te da el fresco y te despejas.
—¡A la orden! ¡El navegante Joost Jennes alerta y completamente despierto!
—Eres insufrible.
Zoe tenía curiosidad por saber algo más.
—Oye Julia, tú que estás enterada de estos asuntos; ¿quién es el suministrador del resonador?
—No sé. Supongo que EEESA o MIESpa, como siempre. ¿Por qué?
—Porque cuando volvamos voy a tener unas palabritas con el diseñador. Menuda paliza que nos vamos a dar.
—Calla y trabaja.
—Sí bwana. Estamos en ello.