Su trayectoria en el mundo del cómic y el rol se remonta a una edad tan temprana como los 12 años cuando se lanzó a vender cómics en el Rastro de Madrid. Con los años consolidó su faceta emprendedora abriendo en 1984 la tienda de cómics y juegos de rol Arte 9. Tras hacerse un nombre en el mundo del rol y publicar varios fanzines creó junto a varios socios la distribuidora Distrimagen y la editorial La Factoría de Ideas, con la intención de fortalecer la labor desarrollada desde Arte 9. Tras la decadencia de la publicación en papel y pese a la desaparición de Distrimagen y La Factoría de Ideas, continúa su trabajo comercial alrededor del mundo del cómic y el rol.