por Alfonso de Terán Riva
La jungla 4.0: Explosiones de gas
La jungla 4.0: Explosiones de gas

Hoy voy a revisitar la película LA JUNGLA 4.0. Ya en el anterior post, uno de vosotros mencionaba la explosión de la central de gas. Vamos a recordar cómo ocurre: Los protas están en una central eléctrica de gas, donde John McLane ha hecho lo que mejor sabe hacer. Como venganza, el malo maloso desvía una gran cantidad de gas de la red nacional, hacia esa central en concreto. El gas comienza a explotar en enormes llamaradas, dentro del gasoducto, a kilómetros de distancia, y los protas ven cómo una amenazadora secuencia de explosiones de fuego se acerca hacia donde están. Por supuesto, escapan justo a tiempo, antes de que la central vuele por los aires.

En EE.UU. se utiliza gas natural en las centrales térmicas de gas, que es una mezcla de hidrocarburos gaseosos (la mezcla exacta depende de dónde se extraiga). Como cualquier combustible, para que se produzca su combustión, son necesarias dos cosas imprescindibles: oxígeno y una ignición inicial.

Como podéis imaginar, por un gasoducto sólo circula el gas que se desea transportar y distribuir, sin aire. De lo contrario, no estaríamos aprovechando completamente la capacidad de dicho canal. Además, permitir una mezcla de gas combustible y aire en el interior del conducto, es inherentemente inseguro. Por tanto, el gas no puede arder ahí dentro.

Además tenemos el problema de la ignición. Para todo material combustible, independientemente de su naturaleza, existe una temperatura a partir de la cual se inicia la combustión, y además genera el suficiente calor para que ésta se mantenga por sí sola (no sabría decir si es el punto de ignición o el punto de autoinflamación). Esto es lo que ocurre cuando encendemos un fogón de gas, bien acercando una llama, bien mediante una chispa (pues en la descarga, aunque de forma muy localizada, se alcanza momentáneamente una temperatura muy alta).

Esta temperatura depende entre otras cosas de la presión, y si bien uno podría razonar que tal vez la presión dentro del gasoducto fuera la justa para que se iniciara la combustión a temperatura ambiente, lo cierto es que el gas natural puede ser comprimido hasta ocupar un 1% del volumen que ocupa a una atmósfera de presión (como ocurre en las bombonas que usan algunos vehículos), y no arde espontáneamente. Por tanto, si descartamos la posibilidad de una autoinflamación, ¿cómo comienza la combustión? ¿Cómo se produce la primera llama o chispa dentro del gasoducto?

Así que tenemos un gas combustible en un conducto donde no hay oxígeno, y sin una fuente de ignición. En esas condiciones, simplemente no puede arder ni explotar. Lo único que se conseguiría al desviar todo el gas de una red a una central (y no sé siquiera si es posible hacerlo de forma remota, sin manipular controles manuales; ¿hay algún experto en distribución de gas en la sala?) sería aumentar la presión hasta que tal vez, se produzca una ruptura en algún sitio, provocando una fuga, algo que sería peligroso, sin duda. Pero no explotaría dentro del gasoducto, así por las buenas.

© Alfonso de Terán Riva, (508 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 6 de abril de 2013
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