por Alfonso de Terán Riva
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Ulises 31

Hoy volvemos con Ulises 31, serie por la que tengo una gran debilidad, como ya sabéis. En el episodio titulado LAS REVOLUCIONES DE LEMNOS, nuestros amigos se topan con un planeta anillado, al que comparan con Saturno, y en el que se encuentran dos ciudades: Tracia y Lemnos. En Lemnos, las mujeres se encuentran esclavizadas por los hombres, y las obligan a trabajar en la construcción de naves tridente, para los hombres tiburón. El ambiente en las fábricas es terrible y propenso a las enfermedades, y los gobernantes están aterrorizados por las represalias de los hombres tiburón, si no obedecen. La verdad, es que es un argumento bastante completo e interesante para una serie infantil, donde se mezclan referencias a la discriminación sexual, la explotación laboral, y la opresión por medio de la fuerza y el miedo.

Pero vamos a lo que nos interesa. En el episodio, las ciudades de Tracia y Lemnos, están construidas sobre los anillos del planeta, como si éstos fueran sólidos. Además, la gravedad parece actuar como su el anillo fuese algo horizontal, con un arriba y un abajo, en vez de ir dirigida hacia el centro del planeta. Esto se puede apreciar al inicio del episodio, cuando al rescatar una nave de Lemnos (con la hija del Rey), los protagonistas casi caen hacia el anillo.

Como imagino sabréis muchos, los anillos planetarios (como los de Saturno) no son aros sólidos y rígidos, sino que están formados por polvo y pequeños fragmentos. Estos diminutos trocitos de materia, están en órbita alrededor del planeta, y por tanto, se mueven a una velocidad que depende de su distancia al mismo. Así, los fragmentos más internos se moverán más deprisa que los externos, puesto que la gravedad que ejerce el planeta sobre aquellos es mayor (recordad que la gravedad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia).

Los anillos pueden aparecer durante el proceso de formación del propio planeta, cuando parte del polvo del disco de acreción no se agrega al planeta ni forma satélites, o como algún suceso catastrófico en el que un impacto rompa el satélite o lo acerque demasiado al planeta, de forma que la fuerza de las mareas lo despedacen. En cualquier caso, existe una distancia mínima a partir de la cual pueden formarse (o mantenerse enteros) los satélites. Es lo que se conoce como límite de Roche. Un objeto por debajo de este límite, sería deformado por la fuerza de las mareas (ya sabéis, la parte más cercana al planeta sería atraída con más fuerza que la más alejada), hasta romperse. Éste límite depende tanto de la masa del planeta, como de la densidad y elasticidad del cuerpo que órbita. Parece lógico que un objeto hecho de material muy rígido y resistente, puede aguantar más fuerza de marea sin romperse, que otro más endeble.

Y sí, ya sé. Todo esto ocurre dentro del Universo del Olimpo, y si a Zeus le apetece que un planeta tenga un anillo rígido, con una gravedad artificial en dirección perpendicular al mismo, pues sea su voluntad. Pero cuando descubren el planeta, Telémaco le explica a Thais cómo es Saturno. Como suelo decir, bien podría Ulises comentar su extrañeza ante el antinatural anillo sólido, o soltar Shirka su famosa frase de análisis imposible.

© Alfonso de Terán Riva, (671 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 4 de noviembre de 2008
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