por Alfonso de Terán Riva
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Hace varios días (creo que semanas) pusieron en la tele (por enésima vez) la película EL SEXTO DÍA, protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Ya la había visto hace mucho, pero recordé una escena cerca del final, que en su día anoté mentalmente, y debió quedar enterrada bajo otras notas mentales.

Antes de ponerme con la escena en cuestión, es necesario explicar cómo funciona un helicóptero futurista que aparece en la peli, llamado Whispercraft. En la peli, estos helicópteros funcionan normalmente como los actuales, salvo que las dos palas del rotor principal son bastante más anchas de lo habitual. Junto al rotor, hay dos motores a reacción, como los de los aviones. El aparato, es capaz entonces de entrar en un modo avión, en el que los reactores se encienden y las palas dejan de rotar, desplazándose un poco hacia detrás y actuando como alas.

Bien, una vez teniendo claro cómo funciona, vayamos con la escena: Hacia el final de la peli, el amigo Arnold está en uno de esos Whispercrafts, en modo helicóptero, dirigiéndose a toda velocidad hacia un rascacielos. Para intentar evitar el choque, levanta el morro del aparato y se eleva, pero no lo suficiente para sortear el edificio, que se acerca cada vez más. Al levantarlo más, se dispara una alarma avisando que el helicóptero está entrando en pérdida (con el inevitable luminoso que reza stall) Así que el Schwarzenegger desiste, y mientras se acerca cada vez más al edificio, enciende los reactores, y eleva el morro sin cortarse, en un vuelo casi vertical, justo a tiempo para no estrellarse y pasar por encima del rascacielos.

Veamos, si el aparato estuviese en modo avión, no habría problema. Pero estaba en modo helicóptero, y por muy futurista que sea el Whispercraft, mientras está en modo helicóptero, debe comportarse como un helicóptero. Y éstos no se comportan así. Hace tiempo expliqué a grandes rasgos cómo funciona un helicóptero. Lo relevante en este caso, es comprender que el empuje del rotor tiene dirección perpendicular a las palas. Si el helicóptero está en posición totalmente horizontal, el empuje es vertical, y el helicóptero se mantendrá estacionario (o subirá o bajará, si se modifica la intensidad del empuje, sin variar la dirección) Si el helicóptero baja el morro y levanta la cola, el empuje será hacia arriba y hacia delante, y el vehículo avanza. Pero si el morro se eleva y la cola baja, el empuje es hacia arriba y hacia atrás, frenando el helicóptero si estaba en movimiento, o haciéndolo retroceder si estaba quieto.

Es más, puesto que la dirección del empuje ya no es totalmente vertical, sino que está inclinada, la componente vertical será menor (podéis recordar cómo se descompone una fuerza en componentes vertical y horizontal, en el artículo que he mencionado antes) Y puesto que es esta componente vertical la que se opone al peso del aparato, éste descenderá, a menos que el piloto aumente la intensidad del empuje. Y es que la maniobra que intenta el prota, no hay por donde cogerla. Para elevar un helicóptero, no hay que inclinarlo hacia arriba, como si fuera un avión. Hay que aumentar el empuje (aumentando el ángulo de ataque de las palas) Si levantamos el morro, lo que hacemos es frenar el helicóptero, cosa que por otro lado nos evitaría el choque. Y es que no debemos olvidar una de las grandes ventajas de un helicóptero: puede quedarse quieto en el aire. Lo correcto habría sido que intentara detenerse, precisamente elevando el morro.

Uno podría intentar justificar la escena pensando que tal vez el helicóptero iba demasiado deprisa, y que no podría frenar a tiempo. Cuánto más inclinemos el aparato mayor será la componente horizontal, pero hay un límite a la inclinación que podemos darle al helicóptero, ya que la componente vertical del empuje disminuye, y podría hacernos caer (esto, técnicamente no es entrar en pérdida, ya que las palas siguen proporcionando empuje, aunque no cabe duda de que es igualmente peligroso) Pero no me vale. La secuencia dura bastante: primero Arnold levanta el morro, hay unos segundos de tensión, salta la alarma de entrada en pérdida, más segundos dramáticos, el helicóptero desciende peligrosamente, Arnold activa los reactores acelerando el aparato, vuelve a levantar el morro, más primeros planos dramáticos, y finalmente supera el obstáculo. En todo ese tiempo, seguro que hubiera podido detenerlo.

En fin, que los guionistas olvidaron que un helicóptero y un avión no vuelan igual.

© Alfonso de Terán Riva, (882 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 18 de mayo de 2007
CC 2.0