por Alfonso de Terán Riva
StarGate SG1

Hace ya más de un año, comenté dos errores de la película Stargate. Esta película dio origen a una serie de TV bastante exitosa (al menos en EEUU, ya que por estos lares, los canales de TV parece que tienen cierta alergia a la ciencia-ficción) y poco a poco se ha ido convirtiendo en una franquicia tipo Star Trek, con tres series de televisión (una de ellas de animación) novelas, comics, videojuegos, juegos de rol... Hoy voy a hablar de la primera serie de TV que se hizo: Stargate SG-1 (para los despistados, esa en la que sale McGyver) concretamente de un episodio de la tercera temporada llamado LA CALAVERA DE CRISTAL. En dicho episodio, el SG-1 llega a un planeta con una inmensa pirámide en cuyo interior hay una enorme cámara con una gran radiación de neutrinos, en la que se encuentra un pedestal con la calavera que da título al episodio. Daniel Jackson hace algo con la calavera y queda desplazado o atrapado en otra dimensión (o algo así) de forma que puede ver y oír todo lo que ocurre a su alrededor, pero nadie puede verle ni oírle a él. Sin embargo, lo interesante aquí es lo de la radiación de neutrinos. En el episodio, los protagonistas detectan inmediatamente dicha radiación, y se dice que estar demasiado tiempo expuesto a ella, es perjudicial.

¿Qué es un neutrino? Bueno, un neutrino es una partícula subatómica (como el protón, el electrón o el neutrón) No tiene carga eléctrica, y su masa es muy muy pequeña. De hecho, es tan pequeña que hasta hace poco no se tenía muy claro si tenía masa o no. En el blog Historias de la Ciencia, hay una entrada muy interesante dedicada al descubrimiento del neutrino, a la que os remito (me encanta el origen de su nombre, neutrino que en italiano significa neutroncito) Una de las características más llamativas de los neutrinos (y la que nos interesa para el asunto que nos ocupa) es que apenas interaccionan con la materia: no es afectada por la fuerza electromagnética (no tiene carga eléctrica) ni por la fuerza nuclear fuerte, y su ineracción gravitatoria es despreciable, dejándonos solo con la fuerza nuclear débil. Para hacernos una idea de hasta qué punto los neutrinos interactuan tan poco con el resto de la materia, un ejemplo que se suele poner es el siguiente: un objeto de plomo de un año luz de espesor (si lo podéis imaginar) detendría sólo la mitad de los neutrinos que lo atravesaran.

Con este dato, podéis empezar a deducir cuáles son los dos errores que he mencionado. Debido a su casi infinitésima interacción, una radiación de neutrinos es totalmente inocua para el ser humano, o cualquier otra forma de vida conocida. Además, podéis imaginar que detectar un neutrino es bastante complicado. Tuvieron que pasar más o menos 25 años desde su postulación por Wolfgang Pauli (el del Principio de Exclusión) hasta que se comprobó experimentalmente su existencia. Los detectores de neutrinos suelen consistir en gigantescos recipientes rellenos de algún material concreto, y los neutrinos detectados a lo largo de varias horas se pueden contar con los dedos de la mano. En la serie, sin embargo, la capitán Carter lleva un pequeño aparato con una pantallita con números, que le indica en tiempo real la cantidad de radiación.

En fin, que los guionistas podrían haber utilizado cualquier otro tipo de radiación, y habría colado.

© Alfonso de Terán Riva, (573 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 30 de octubre de 2006
CC 2.5 by-nc

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