por Alfonso de Terán Riva

He recibido varios correos electrónicos avisándome sobre la existencia de un sitio web que vende agua en polvo. Parece ser que el sitio es una simple broma, similar a la que comentaban hace poco en CPI, sobre un aerosol que proporcionaba ingravidez. Parece evidente que algo así no puede existir, pero vamos a ver por qué.

Para ello, vayamos directamente a la página en la que se nos explica su supuesto proceso de fabricación. Lo primero en que debemos fijarnos es en el siguiente párrafo:

La tecnología de producción de aguaenpolvo consigue reducir hasta 28 veces la longitud de enlace de los puentes de hidrógeno, ahorrando al máximo el espacio y el peso.

¿Qué es eso de los puentes de hidrógeno? Bueno, la molécula de agua, como todos sabréis, está formada por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. La unión entre el átomo de oxígeno y cada uno de los átomos de hidrógeno se realiza mediante lo que se conoce como enlace covalente. El átomo de oxígeno tiene dos electrones en la capa interior, y ocho en la exterior, dos de ellos compartidos con uno de los átomos de hidrógeno, y otros dos compartidos con el otro átomo de hidrógeno. Si recordamos las clases de química del colegio, sabremos que en este tipo de enlaces, los átomos involucrados comparten electrones de su capa más externa. En el caso concreto de la molécula del agua, cada átomo de hidrógeno comparte su único electrón con el átomo de oxígeno, y éste comparte un electrón con cada átomo de hidrógeno. Así, cada átomo de hidrógeno parecerá tener dos electrones en su capa externa, y cada átomo de oxigeno, parecerá tener ocho electrones (seis de su capa más externa, más los dos que comparten los átomos de hidrógeno) En este tipo de enlaces, se define una propiedad que se llama electronegatividad, y que consiste básicamente en la fuerza con la que un átomo atrae los electrones de un enlace covalente. El oxígeno es más electronegativo que el hidrógeno, por lo que atrae con más fuerza que los átomos de hidrógeno, los electrones compartidos. Esto hace que dichos electrones estén más en el lado del oxígeno, por decirlo de alguna manera, y puesto que los electrones tienen carga eléctrica negativa, y la molécula tiene forma de V (con el oxígeno en el vértice central) resulta que el lado del oxígeno tiene carga eléctrica negativa, y el lado de los hidrógenos tiene carga eléctrica positiva. Esto es lo que se llama una molécula polar.

Una línea une el oxígeno de una molécula con uno de los hidrógenos de la otra. Debido a esta polaridad de la molécula de agua, el átomo de oxígeno (con carga eléctrica negativa) de una molécula puede atraer átomos de hidrógeno (con carga eléctrica positiva) de otras moléculas. Concretamente, un átomo de oxígeno puede quedar ligado a otros dos átomos de hidrógeno (siempre de moléculas de agua) y un átomo de hidrógeno puede ligarse con otro átomo de oxígeno. De esta manera, una molécula de agua se une a otras cuatro. Esto es lo que se conoce como puente de hidrógeno, y se da no sólo en el agua, sino entre todo tipo de moléculas formadas por hidrógeno y otro átomo suficientemente electronegativo. Es importante hacer notar que no se trata de una simple atracción eléctrica entre cargas, sino que la realidad es algo más complicada, pero como siempre, con esta sencilla explicación nos basta para entenderlo.

Bien, así que tenemos que en una molécula de agua, el oxígeno y el hidrógeno están unidos mediante enlaces covalentes, y que estas moléculas están unidas entre sí mediante puentes de hidrógeno. No se pueden reducir la distancia entre átomos así como así. La distancia entre átomos de la molécula, el ángulo que forman los átomos de hidrógeno, y la distancia entre moléculas, tienen unos valores concretos, y no por capricho, sino porque es la disposición más estable. Si se puedieran reducir las distancias entre moléculas, la sustancia obtenida sería inestable, y tendería a recuperar su disposición original. Pero veamos estos valores. Resulta que la distancia interatómica en los enlaces covalentes de una molécula de agua es de 95,84 pm (un picómetro es 10-12 metros, es decir, la billonésima parte de un metro, o si lo preferís, una milmillonésima de milímetro) El puente de hidrógeno entre moléculas de agua en estado líquido, tiene un tamaño típico de 197 pm. Si reducimos en 28 veces el tamaño de este enlace, nos queda una distancia de unos 7 pm, algo bastante más pequeño que el propio enlace covalente interno de la molécula de agua, pero es que también es inferior al diámetro de un átomo de hidrógeno.

Además de la imposibilidad química, si ello fuera posible, tendríamos un compuesto extremadamente denso, ya que tenemos la misma masa, pero ocupando un volumen bastante inferior. En una de las secciones del sitio, nos muestran varias presentaciones, entre las que aparecen envases pequeños de plástico, botellas y garrafones. En la página en cuestión dice que el agua en polvo se mide en gramos, ya que el volumen dependerá de la compresión. Pero las botellas de 1,5 y 2 kg parecen botellas normales y corrientes. La densidad del agua es 1 kg/l, esto quiere decir que, por ejemplo, 2 l. de agua pesan 2 kg. A menos que las botellas de la foto sean en realidad muy pequeñas, no parece que el agua en polvo ocupe menos que el agua corriente.

Otro detalle a destacar es la supuesta tecnología de fabricación: termoagitación molecular. Bien, no existe nada parecido a la termoagitación molecular. Una búsqueda por la web (con Google, por ejemplo) de esa expresión, sólo nos mostrará resultados de páginas en las que se habla de ese sitio. Bueno, uno podría pensar que se trata de un nuevo proceso, secreto y patentado, descubierto tras años de investigación. Pero si nos fijamos en el nombre, eso de termoagitación molecular nos sugiere que de alguna manera se agitan las moléculas para que se muevan más deprisa. Pues bien, eso es básicamente aumentar su temperatura, o dicho de otro modo, calentar. El calor (aunque los físicos prefieren hablar de energía interna, y utilizar la palabra calor para la transferencia de esa energía) no es más que la energía cinética de las moléculas. Y el aumento de calor tiende a aumentar esos enlaces intermoleculares o incluso a romperlos (como ocurre con los cambios de estado) no a disminuir su tamaño.

Más adelante nos dicen que la compresión intermolecular esa, consiste en descomponer el agua en sus elementos. Bueno, pues en ese caso lo que estamos haciendo es dividir la molécula de agua en oxígeno e hidrógeno. ¿Qué sentido tiene entonces el hablar de moléculas de agua, cuando se ha descompuesto dicha molécula. Y sin moléculas de agua, tampoco tienen sentido los puentes de hidrógeno.

Y seguimos. Según el sitio este, para obtener agua líquida a partir del agua en polvo, hay que añadir un poco de agua al producto, lo que iniciaría una serie de reacciones que descomprimirían el agua en polvo. Añaden que el agua resultante tendría las mismas características que el agua utilizada en el proceso. Es decir, que si utilizamos agua destilada con el agua en polvo, obtenemos más agua destilada; y su utilizamos agua baja en sodio, obtenemos más agua baja en sodio. Bien, suponiendo que nos creemos el resto (mucho suponer) y que el agua en polvo esté formada única y exclusivamente por moléculas de agua, sin ningún tipo de impurezas (única forma de obtener agua destilada) si utilizáramos agua con alguna sal mineral, el agua resultante tendría esas sales mucho más diluidas: sólo el poquito de agua que añadimos al agua en polvo tiene las sales disueltas, por lo que al final tendríamos la misma cantidad de sales, pero disueltas en un volumen mucho mayor de agua. Por tanto, no obtendríamos agua de las mismas características.

Otro dato que nos proporcionan es que el agua en polvo se fabrica a partir de manantiales naturales, dando así un toque ecológico. Pues vale ¿y? Si como hemos visto antes, el agua en polvo está formado únicamente por moléculas de agua, sin impurezas ¿qué más da de donde se obtenga? Las moléculas de agua serán iguales. Si pueden separar esas moléculas del resto de sustancias disueltas, pues realmente sería más ecológico utilizar aguas residuales, o agua de mar, en vez de gastar agua de manantial. A menos que el proceso de termoagitación molecular, sólo funcione con agua de manantial, claro.

En fin, como veis, que el sitio es un disparate detrás de otro. Sin duda una broma (o un timo, que nunca se sabe)

© Alfonso de Terán Riva, (1.651 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 26 de septiembre de 2006
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