por Alfonso de Terán Riva

Hace un par de días recibí un correo electrónico de Salvador Medina, advirtiéndome sobre una nota de prensa de la UPM. En ella habla de la increíble velocidad a la que se mueve la Tierra alrededor del sol, y explica cómo calcularlo. Es muy sencillo, y sólo es necesario saber que el radio medio de la órbita terrestre es de aproximadamente unos 149 millones de km, y que el tiempo que tarda nuestro planeta en completarla es de aproximadamente un año. Mediante unos sencillos cálculos que todos hemos estudiado en el cole, resulta que la velocidad de la Tierra con respecto al Sol es de aproximadamente 30 km/s. Hasta ahí todo bien.

El problema es que después de esta acertada disquisición, se añaden los siguientes párrafos:

Algunas veces, habréis observado que cuando llevamos en un coche una velocidad de 100 ó 120 kilómetros por hora, el ruido producido por el aire nos ha impedido escuchar la radio de nuestro coche y hemos tenido que cerrar las ventanillas. ¡Qué ruido tan brutal tiene que producirse al movernos a 30 Km/sg! ¿No acabaríamos todos locos por ese terrible estruendo? Acaso como estamos oyéndolo desde que nacemos, ya nos hemos acostumbrado a él. O quizás, gracias a la atmósfera que rodea al planeta no captamos dicho ruido, al producirnos como un colchón que nos aísla y gracias al cual no escuchamos nada.

¿No os habéis parado muchas veces en el campo, a disfrutar del silencio absoluto que hay en él? Fuera del bullicio de la ciudad, tendríamos que oír el movimiento de la Tierra ¿Verdad que sí? Sin embargo, no lo oímos. Dejemos aquí el tema de esa tremenda velocidad de la Tierra y espero os haya gustado leer estas palabras mías y os haya dejado alguna inquietud, por seguir estudiando cosas de esta ciencia, la Astronomía, que sin duda es una de las ciencias más bellas.

Y es entonces cuando uno se lleva las manos a la cabeza.

El ruido de la Tierra al moverse. ¡El ruido de la Tierra al moverse! Pero ¿qué ruido? Un coche que viaje a 100 ó 120 km/h, produce un ruido de volumen bastante elevado debido a varios factores:

  • El rozamiento del aire, sobre todo el producido por la corriente entrante de aire si tenemos alguna ventanilla abierta.
  • El rozamiento de los neumáticos con el asfalto.
  • El motor del vehículo.

En el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, no es aplicable ninguno de estos factores. No hay aire, ni ningún medio en el que esté inmerso nuestro planeta, para producir un rozamiento. Y desde luego, no hay nada parecido a un motor. Nuestro planeta (y todo objeto en órbita) se mueve en absoluto silencio.

En cambio, en vez de explicar eso, en el texto se especula sobre si no escuchamos ese sonido porque nos hamos acostumbrado a él, o porque la atmósfera nos aísla de él. Es decir, que permite la posibilidad de que el movimiento de la Tierra produzca un sonido. Y no sólo eso. La atmósfera no puede ser nunca un colchón que nos aísle del ruido, sino todo lo contrario. El sonido necesita un medio por el que propagarse, por lo que el aislante sonoro perfecto sería precisamente la ausencia de atmósfera. Es decir, el vacío.

En la nota se dice que el texto está redactado por una persona que, entre otras cosas, es catedrático de Astronomía. Si es cierto, es un agravante inmenso. No puedo entender cómo un catedrático de Astronomía puede redactar un texto así. MalaCiencia con mayúsculas.

Como anécdota final, el propio Salvador me comenta que la nota de prensa es en realidad un texto sacado de una web de astronomía para niños. Por un lado, mal está el decir a un niño que la Tierra produce un ruido al moverse (es más difícil corregir una creencia errónea que enseñar algo nuevo). Por otro, no parece adecuado el utilizar como nota de prensa, la transcripción literal de un texto para niños aparecido en otro sitio. Aunque eso sería más bien un tema para tratar en Malaprensa.

© Alfonso de Terán Riva, (755 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 23 marzo de 2006
CC 2.0

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