por Alfonso de Terán Riva
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Ulises, Telémaco, Thais y Nono

Hace tiempo que busco por Internet canciones de viejas series de TV. Al escucharlas, prestando atención a las letras, no puedo evitar pensar en que los creadores de estas sintonías, no tenían muy claro qué es una galaxia, y que utilizaban esa palabra porque les sonaba a algo del espacio. Pongámonos nostálgicos y recordemos algunas de ellas:

La de Ulises 31, comenzaba así: Ulises, Ulises, va volando por las galaxias, más veloz que una estrella fugaz. Y más adelante seguía... por planetas y galaxias nunca, nadie te puede ganar. Galaxias, en plural, por lo que los episodios podrían transcurrir en distintas galaxias.

Viajemos más atrás en el tiempo, y recordemos la canción del final de La Batalla de los Planetas (aunque la mayoría de la gente la recordará como Comando G a secas). Tras el conocido estribillo de Comando G, Comando G, siempre alerta está seguía de esta manera: Son cinco jóvenes y su robot, cuya misión es la de proteger la Tierra de los ataques de seres de otras galaxias. Así que el planeta Espectra, donde habitaba el malvado Zoltar, estaba nada más y nada menos que en otra galaxia (en realidad, en la versión original japonesa, ni siquiera existía el planeta Espectra, sino que los villanos eran una organización mundial, pero eso es salirse totalmente de la temática de este blog).

Inevitablemente me viene a la cabeza otro ejemplo, aunque no sea una canción: LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, una traducción poco acertada del original, STAR WARS, que realmente significa Guerras Estelares. De esta forma, se insinúa que la saga tiene lugar en más de una galaxia, cuando no es así (Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana...)

Con los ejemplos anteriores, parece que la mayoría de la gente no sabría explicar qué es una galaxia. Pues bien, una galaxia es un grupo de estrellas (con sus sistemas planetarios), nubes de gas y polvo, y demás objetos astronómicos, unidos gravitacionalmente, orbitando alrededor de un núcleo central. Dicho así, no parece gran cosa, pero hay que tener en cuenta las dimensiones y distancias de galaxias reales. Para ponernos en perspectiva, veamos primero las distancias a las que se encuentran algunas estrellas conocidas. La estrella más cercana, Próxima Centauri, está a 4,22 años luz. Sirio a 8,7. Aldebarán está algo más lejos, a 68,48 años luz. La Estrella Polar, se encuentra a unos 431 años luz. Rigel a 773.

Distancias inmensas ¿verdad? Pues es pecata minuta comparado con el tamaño de nuestra galaxia. La Vía Láctea tiene un diámetro de nada más y nada menos que 100.000 años luz, y un grosor en el centro de unos 26.000 años luz. Se calcula que nosotros estamos a unos 27.700 años luz del centro. El número total de estrellas no se sabe a ciencia cierta, pero se cree que es unos cien mil millones (100.000.000.000). Impresionante ¿verdad?

¿Y el resto de galaxias? ¿A qué distancia se encuentran? Bueno, en nuestro entorno inmediato, tenemos unas cuantas galaxias enanas, que orbitan la nuestra (una galaxia enana es una galaxia con tan sólo unos pocos miles de millones de estrellas). La más cercana es la Galaxia Enana del Can Mayor, a 25.000 años luz. Si buscamos galaxias en condiciones, comparables a la nuestra en cuanto a tamaño, tendríamos que ir hasta la Galaxia de Andrómeda, que está a unos 2.500.000 años luz. ¡Dos millones y medio! (cifra de la versión inglesa de la Wikipedia, consistente con astronomy.com, ya que en la versión española de la Wikipedia indican 2,9 millones) Y aún así, esta galaxia pertenece al llamado Grupo Local, que consiste en una agrupación de más de 30 galaxias que cubren una zona de unos 10 millones de años luz de diámetro.

Al utilizar cifras tan grandes, llega un momento en que nos bloqueamos, y perdemos perspectiva, así que vamos a utilzar un ejemplo. Imaginemos que tenemos una nave espacial capaz de alcanzar una velocidad máxima de 1.000 c, es decir, 1.000 veces la velocidad de la luz. A esa velocidad, tardaríamos día y medio en llegar a Próxima Centauri. No está nada mal. Para llegar a Sirio, emplearíamos 3 días y 4 horas. Ir a la Estrella Polar nos llevaría algo más de 5 meses. Cruzar nuestra galaxia de punta a punta nos tomaría 100 años. Y viajar hasta Andrómeda, dos milenios y medio.

Multipliquemos la velocidad por diez, y lleguemos hasta 10.000 c. A Próxima llegaríamos en poco más de 3 horas y media. A Sirio, en unas 7 horas y media. A la Estrella Polar, en dos semanas. Cruzar la galaxia de punta a punta nos llevaría 10 años, y alcanzar Andrómeda, 250 años.

Como veis, si las distancias entre estrellas son enormes, las existentes entre galaxias son inimaginables. Nuestra propia galaxia es suficientemente grande para que, a una velocidad en la que podríamos recorrer las estrellas cercanas en unas horas, tardásemos años en cruzarla. Veamos ahora el número de estrellas: 100.000 millones. Para no perdernos, comparémoslo con la población mundial, que es de aproximadamente 6.350 millones. Es decir, hay 15,7 estrellas por cada habitante de nuestro planeta.

Con cien mil millones de estrellas para escoger, no es necesario buscar lugares en otras galaxias para nuestras historias de ciencia-ficción. En la saga de Star Trek, por ejemplo, pese a la infinidad de mundos habitados y especies conocidas, existen regiones de la Vía Láctea desconocidas e inexploradas, y son parte del argumento de las series Espacio Profundo 9 y Voyager. De hecho, en esta última, la nave estelar Voyager es trasladada accidentalmente a la otra punta de la galaxia, y a máxima velocidad tardaría 76 años en alcanzar el conocido espacio de la Federación (y se supone que era la nave más rápida construida). Otro buen ejemplo es LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. ¿Alguien conoce un universo cinematográfico más rico en cuanto a especies alienígenas y planetas exóticos? Y todo ocurre en la misma galaxia.

Bueno, espero que eso haya ayudado a comprender un poco la inmensidad de una única galaxia.

© Alfonso de Terán Riva, (1.021 palabras) Créditos
Publicado originalmente en MalaCiencia el 17 de marzo de 2006
CC 2.0

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