Más sobre PLANETA SALVAJE
por Jorge Armando Romo

Conforme pasa el tiempo, la famosa cinta PLANETA SALVAJE (1973) sale más del ámbito del cine de culto para convertirse en una película sumamente vista por toda clase de espectadores que buscan un cine de animación distinto. Cada vez resulta más una curiosidad cinematográfica y de ciencia-ficción de la que miles de páginas y blogs hablan, mientras que en Youtube los videos y las reseñas sobre la misma no se detienen. Dada su creciente popularidad, frecuentemente se dan a conocer más detalles de la producción y el camino que la cinta ha recorrido en los últimos años.

Los franceses Fabrice Blin y Xavier Kawa-Topor, directores, investigadores y especialistas en animación, han ofrecido jugosa literatura sobre los orígenes y el desarrollo de la cinta, por lo que la lectura de sus trabajos resulta enriquecedor para conocer más sobre esta clásica película de animación adulta. Uno de sus primeros argumentos apuntan a la década de los 1960 como la época de la que la peli es heredera directa (pese a que se estrenó en 1973.) El inicio de relaciones diplomáticas y artísticas entre Francia y Checoslovaquia a mediados de aquella década trajo la oportunidad y el financiamiento para que se produjera un primer largometraje animado en coproducción. Gracias a ello, René Laloux, un joven animador que traía algunos cortometrajes animados a sus espaldas, tuvo la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Para las primeras ideas, Laloux dibujó tres guiones gráficos: uno para presentarlo a los productores, otro para los animadores y un tercero para uso personal. De todos ellos, solo se conserva el guion gráfico usado por los animadores, mismo que indica las características de cada escena y el uso de la cámara. Este se conserva actualmente en la Bibliothèque du cinéma François Truffaut y algunas de sus páginas se han digitalizado en su página web

La producción inició en 1967 con los dibujos y decorados de Rolando Topor, dibujante surrealista, actor y novelista que ofreció todo su arte para que la cinta adquiriera el estilo con el que la conocemos. Inspirado en los bestiarios medievales, las ilustraciones de la Historia Natural francesa del siglo XIX, así como de las pinturas de otros artistas como El Bosco y Salvador Dalí, Topor ofreció dibujos grotescos, oníricos y alienígenas que buscaban hacer creer al espectador que realmente se encontraba en un mundo alienígena. Dado que Laloux y Topor eran fanáticos de la ciencia-ficción, la novela OMS EN SÉRIE (1957), del escritor francés Stefan Wul, se convirtió en la base de la película animada. Wul incluso llegó a comentar que la cinta era una adaptación muy libre de su novela, aunque a la vez reconoció que la sentía como una extensión de la historia que imaginó en su libro.

La producción se instaló en los estudios Jirí Trnka (nombre en honor del famoso animador checoslovaco) en Praga, y gracias a que los animadores eran sumamente habilidosos (y cobraban mucho menos que otros de Europa del Este), la cinta consiguió captar la historia de Laloux y los dibujos de Topor a través de una animación en donde se dibujaban y recortaban los movimientos de los personajes y luego se animaban en un fondo definido. Por otra parte, el director contó con un intérprete durante la producción, tuvo que lidiar con un bajo presupuesto, con la súbita salida de Topor a las dos semanas de estancia en Praga y con el hecho de que debía trabajar para sostenerse, por lo que solo podía asistir unos días al mes a la producción en Checoslovaquia antes de regresar a Francia.

Pero la producción sufrió muchos más reveses. Uno de ellos fue que en 1968 ocurrió lo que los historiadores llaman la Primavera de Praga, un periodo en donde hubo apertura política en Checoslovaquia pero que fue rápidamente aplastado por la invasión de la Unión Soviética. En ese año, el estudio se vio asediado por los soldados soviéticos que entraban a la fuerza para interrogar a Laloux y los animadores, por lo que el proyecto tuvo que detenerse. Fue hasta 1969 cuando la cinta se retomó gracias a una inyección de capital por parte del famoso animador francés Paul Grimault y nuevos productores franceses. Entre 1969 y 1973, la producción continuó lenta y con tropiezos hasta sus versiones finales.

La cinta que se puede ver hoy en día tiene una duración de 71 minutos, y quizás el aspecto más criticado de la misma ha sido su final abrupto. Resulta que Laloux deseaba animar diez minutos más del guion gráfico en el que se profundizaran algunos aspectos de la meditación de los draags. Del mismo modo, se quería redondear el final con un éxodo masivo de oms que abandonaran a sus amos alienígenas para unirse a la civilización humana. Pero los productores declinaron debido a que la producción ya se había alargado demasiado, y pese a que la cinta contaba con problemas de continuidad y desfase del sonido, se decidió que los toques finales se agregarían en Francia en tiempo récord. Tanto las voces como la banda sonora se grabaron en unas cuantas semanas, y la cinta fue enviada a la convocatoria para el Festival de cine de Cannes de 1973: se trataba de la primera cinta animada que se presentaba en aquella fiesta francesa del cine. Ingrid Bergman, uno de los miembros del jurado, se llegó a preguntar por qué había una película de muñequitos y dibujos en la selección oficial. Aún así, la película fue un acontecimiento y recibió el Gran Premio del Jurado ex-aequo con la celebrada película francesa LA MAMÁ Y LA PUTA (1973).

PLANETA SALVAJE fue estrenada en otros festivales, lo que permitió que fuera comprada y exhibida en varios mercados. En Francia, la cinta se proyectó en los cines y fue vista en total por 250.000 personas, mientras que se dobló al inglés, italiano y otros idiomas. Roger Corman, el famoso director de cine de serie B de culto en Estados Unidos, llevó la película a ese país para su exhibición bajo el título de PLANETA FANTÁSTICO. Si bien los diálogos, las escenas y la música fueron modificadas dependiendo el territorio, se tiene conocimiento de que se lanzó una versión en checoslovaco mucho más familiar y cuyas copias aún se siguen buscando en los archivos fílmicos. En esta versión, la cinta empezaba con un acercamiento al planeta Ygam en donde ocurre la historia y varios narradores van explicando la trama a lo largo del metraje. A diferencia de la versión de Laloux que es política, filosófica, metafísica y ambigua moralmente hablando, la versión checoslovaca cambiaba escenas y diálogos para mostrar a los draags como los villanos de la historia y a los oms como los héroes que llegan a regañar a los primeros.

Posteriormente, la película solo pudo verse en cine clubs y filmotecas, así como en canales de televisión culturales, aspecto que impidió que un público mucho más amplio disfrutase de la misma durante décadas. Fue hasta este siglo cuando la cinta fue remasterizada, aspecto que permitió disfrutar mucho mejor de sus decorados y que se corrigiera el sonido desfasado. Ahora puede verse en plataformas de streaming e incluso hay versiones español, inglés y francés en Youtube que permiten que todo mundo pueda conocerla y disfrutarla. Aunque eso sí: la versión en francés con subtítulos sigue siendo la versión oficial del director y la que se recomienda ver.

PLANETA SALVAJE ahora es un clásico animado de la ciencia-ficción que jóvenes y adultos pueden descubrir por primera vez. Su estilo surrealista ofrece una experiencia visual para los espectadores modernos. Si bien la animación no es muy fluida, esto permite observar con más detalle los decorados y acercarse a la propuesta artística que imaginaron Laloux y Topor. Gracias al mundo digital que se vive hoy en día, ya no hay pretexto para darle la oportunidad de ser vista por primera vez por las nuevas generaciones o ser redescubierta por quienes se han maravillado con ella durante años.


Notas
© Jorge Armando Romo
(1.336 palabras) Créditos