Sobre la realidad (o no) del tiempo
por David Quintero

He estado últimamente tratando de entender la teoría de McTaggart de que el tiempo no es un concepto real. McTaggart fue un filósofo idealista (seguidor de Hegel) que desarrolló esta teoría a principios del siglo XX. Su postura idealista no era algo que de entrada me llamase, pero su propuesta conecta con ideas similares que me interesan desde hace tiempo.

En su trabajo THE UNREALITY OF TIME, McTaggart define dos tipos de tiempo (en realidad, tres, pero nos centraremos en dos). Imaginemos tres eventos: la caída del Imperio Romano de Occidente, mi nacimiento y el fin del combustible del Sol. Un tipo de tiempo es lo que McTaggart llama la Serie A, que sería un tiempo donde hablamos usando las palabras pasado, presente y futuro. La caída del Imperio Romano sucedió en el pasado, igual que mi nacimiento. Ahora mientras escribo esto es el presente (que será el pasado cuando tú, lector, lo leas en el entonces presente). El fin del Sol es el futuro lejano (y la humanidad deberá haber conquistado otras estrellas o haber inventado algo para sobrevivir).

La Serie B de McTaggart no permite usar los términos pasado, presente y futuro. Simplemente decimos que el Imperio Romano cayó antes de que yo naciera, mi nacimiento ocurrió después, y el fin del Sol después de mi nacimiento. La Serie B habla de los elementos relacionándolos entre sí (el Imperio Romano cayó antes de yo nacer), mientras que la Serie A habla en términos exclusivos o monádicos, es decir, usa un evento, no relaciona dos de ellos (el Imperio Romano sucedió en el pasado, un único evento). La distinción es sutil pero importante.

La premisa de McTaggart es que la Serie B no incluye cambio ninguno, y el cambio es necesario que exista si existe el tiempo. Y es verdad que la Serie B son solo enunciados absolutos, inmutables, del tipo A sucedió antes que B. Que para que exista tiempo tiene que haber cambio también tiene, creo, bastante sentido. Incluso a la luz de la Física, cuando un sistema está en equilibrio absoluto, el concepto de transcurrir el tiempo pierde sentido; si ese sistema fuera el universo el tiempo no tendría sentido. Entonces, para que haya cambio necesitamos la Serie A, ya que en ella lo que es presente pasará a ser pasado, el futuro será presente, etc.

Aquí McTaggart especifica que ningún momento puede ser a la vez pasado, presente y futuro. Pero los momentos de la Serie A, que cambian, son pasado, presente y futuro. Uno podría decir que no son esas tres propiedades a la vez, pero eso sería asumir que transcurre algo que evita que sean esas tres cosas a la vez, es decir, asumir que existe el tiempo, que es justo lo que queremos probar. Entraríamos en una falacia del tipo petición de principio. Por tanto, afirma McTaggart, el tiempo es un concepto contradictorio y no puede, por lógica, existir.

Otro argumento contra el tiempo lo dio el matemático y filósofo Kurt Gödel. Estudiando las soluciones a las ecuaciones de Einstein de la Relatividad General, Gödel encontró un universo en el que todo él giraba, todo el espacio-tiempo. Esto llevaba, inevitablemente, a viajar en el tiempo, a lo que se llama en la literatura técnica, closed timelike curves. El físico John Wheeler, que estaba en la conferencia, dijo que en ese universo los eventos se repetirían hasta el infinito. En su libro UN MUNDO SIN TIEMPO Palle Yourgrau menciona que Wheeler no entendió del todo lo que Gödel quería decir. Para Gödel, encontrar un universo que permitía algo tan ilógico como viajar en el tiempo y repetir la historia, con todas las contradicciones que el viaje en el tiempo conlleva (véase la paradoja del abuelo), le llevó a afirmar que el tiempo no era un concepto fiable. Por supuesto, ese universo no es nuestro universo, pero para Gödel, un matemático platónico, el que existiera esa solución matemática la hacía perfectamente real.

La realidad o no del tiempo ha dado para mucho debate. No todo el mundo está en el terreno de la negación de la existencia del tiempo. Precisamente hace nada el físico Sean Carroll, en su podcast, dedicaba un programa a la existencia o no del tiempo y él afirmaba que el tiempo sí existe. ¿Y qué opino yo? Bueno, como muchas veces, me veo jugando con las ideas sin afiliarme del todo a ninguna. Reconozco que me atraen los argumentos de McTaggart y Gödel. El tiempo, ciertamente, tiene algo especial: girando mi cabeza puedo ver las dimensiones del espacio, alto, ancho y largo, y puedo ir en un sentido o en otro. Con el tiempo no pasa nada de esto. No puedo verlo como veo el espacio, estoy en un presente continuo. Tampoco puedo retroceder, solo avanzar. Bien sea una construcción humana, bien un fenómeno emergente de la segunda ley de la Termodinámica (que marca un orden en el que los eventos tienen que suceder dado por el aumento de la entropía), o algo diferente, el tiempo es raro. Por eso es un concepto tan fascinante.

© David Quintero
(846 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Mundos Múltiples el 9 de febrero de 2025