El futuro en que vivimos, 50
La persistencia de la visión
por Francisco José Súñer Iglesias

Las ciencias adelantan que es una barbaridad, decía Don Hilarión en La Verbena de la Paloma, y gracias a ellas la vida se nos hace cada día más fácil. Por supuesto que la tendencia es a verlo todo negro, que si guerras por allí, que si hambrunas por allá, que si la inflación y los precios desorbitados de bienes necesarios, pero todo esto no es nada nuevo en la historia de la humanidad. En todas las épocas podemos encontrar hechos y sucesos que los replican, cada uno en su contexto, así que ya les digo que esté la cosa todo lo malita que esté, me quedo con ésta época antes que andar con añoranzas románticas de épocas pasadas.

Donde se ha avanzado, y mucho, es en la ciencia médica. Solo hay que ver como, con la ayuda además de la tecnificación agrícola, la población no hace más que aumentar gracias a la cada vez más baja mortalidad y la abundancia de alimentos. Uno de los aspectos más impresionantes de la medicina, precisamente por su visibilidad, es el reemplazo de extremidades amputadas por prótesis cada vez más sofisticadas, hasta el punto de no distinguir el repuesto del original. Incluso en el aspecto que nos hace más vulnerables, como es la pérdida de los sentidos, hace decenios que los implantes cocleares han conseguido proporcionar una audición aceptable a cientos de miles de personas.

Y ahora le toca a la vista.

Perder cualquier sentido es una circunstancia que hunde cualquier ánimo, pero sin duda es la ceguera lo que más teme cualquier ser humano. Pues bien, eso está en vías de solución, al menos para ciertas patologías.

Hay al menos dos líneas de investigación relevantes que prometen solucionar muchos casos de ceguera debidos a la degeneración macular. Una apunta al papel de los lípidos esenciales en la salud de la retina, y la otra va dirigida al desarrollo de implantes que permitan corregirla.

El primero surge de un grupo de investigadoras de Universidad de California en Irvine. En sus estudios han identificado que la disminución de ciertas grasas esenciales en el ojo afecta a la salud de la retina y es, al menos en parte, responsable de la pérdida progresiva que muchas personas tienen con la edad.

Las grasas esenciales son ácidos grasos que el cuerpo humano no sintetiza por sí mismo y se obtienen a través de la alimentación, estos son el Ácido Linoleico (omega-6) y el Ácido Alfa-Linolénico, el famoso omega-3, que nos llegan principalmente mediante el pescado azul y los frutos secos. Estos son esenciales para sintetizar otros ácidos grasos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Pues bien, al parecer hay un gen denominado ELOVL2 que es el responsable de la síntesis de esos ácidos grasos, como el VLC-PUFAs y el DHA, que permiten mantener la estructura y el funcionamiento de las células retinianas. El problema es que con el tiempo el gen ELOVL2 disminuye, lo que provoca una menor producción de estos lípidos esenciales y contribuye al deterioro visual.

En realidad la cosa no es tan simple porque hay más factores implicados, y el Ácido Alfa-Linolénico no es tanto EL omega-3 per se, sino parte de esa familia.

Como es fácil imaginar, la idea de los científicos es suministrarlo por vena directamente, aunque no exactamente el DHA, del que ya se sabía su efecto y función, sino un derivado que en los en los experimentos con ratones viejos con problemas visuales ha producido resultados espectaculares devolviéndoles la agudeza visual. Ahora queda consolidar esos resultados y avanzar en la investigación para comprobar si son replicables en seres humanos.

Por su parte, la ingeniería médica también tiene mucho que decir en este campo. Uno de los proyectos más interesantes es PRIMA, un chip que se implanta en la retina y que es capaz de restaurar en parte la visión en pacientes con degeneración macular avanzada.

Este sistema, desarrollado por los investigadores Daniel Palanker y José-Alain Sahel consta de dos componentes: el chip implantado en la retina y unas gafas con una cámara que captura el entorno, envía la imagen al chip, para que este estimule las células retinianas que permanezcan funcionales, permitiendo al cerebro volver a interpretar la información visual. Una característica curiosa es que no necesita baterías, funciona mediante energía fotovoltaica, lo que permite simplificar el sistema.

Los resultados de los primeros ensayos han sido muy esperanzadores, recuperando muchos pacientes la capacidad de leer o, cuando menos, recuperar la suficiente visión como para llevar una vida más independiente. Además, la naturaleza del invento le permite ajustar la imagen e incluso hacer zoom. De momento tiene una resolución limitada y solo permite la visión en blanco y negro, ni siquiera en escala de grises, pero la investigación sigue y se espera conseguir más tonalidades y mejor resolución, y quién sabe, en algún momento implantar directamente un CCD en el ojo para lograr igualar por completo la visión natural, y ampliar el ámbito de uso a otras patologías más allá de la degeneración macular.

Esperemos que pronto.


Notas

Que vale, que sí, que bueno, que depende de dónde y cómo, pero para soportar 8.000.000 millones de personas ya le digo yo que la pobreza en la Tierra es poca, localizada y en descenso. Actualmente se cuenta como pobre (menos de 2-3 USD al día) aproximadamente al 10% de la población de la Tierra, (https://blogs.worldbank.org[...]from-the-world-bank--new-da), mientras que se estima que en 1900 ese porcentaje era de, al menos ¡¡el 80%!! (https://www.elcato.org/el-g[...]a-pobreza-traves-del-tiempo) y en 1800 incluso se llegan dar cifras del 94%. (https://ourworldindata.org/[...]in-extreme-poverty-absolute). No me busquen antes de 1980.

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001000.htm

https://www.elconfidencial.[...]dad-envejecimiento_4231503/

Es un decir.

https://www.macula-retina.e[...]ra-comercializarse-en-2026/

© Francisco José Súñer Iglesias
(987 palabras) Créditos