Primero debo decir que estuve cerca de no participar en esta edición especial, emplazada por el amigo Francisco José Súñer Iglesias, con la que suele comenzar cada año el Sitio de Ciencia-Ficción su andadura, en una especie de rito que cumplimos escritores y fieles lectores. Todo por una de esas trampas de la virtualidad, pues la convocatoria que Paco envió no una, sino dos veces, quedó en el correo no deseado de mi buzón, y ante mi consulta, algo tardía por las premuras laborales y académicas de fin de año, el buen director me aclaró la situación y aquí estoy, ahora bien, espero que no se noten los apuros, así que apreciado lector, si pilla algún error, de forma o contenido, ya sabe la razón.
Mientras iba la consulta y llegaba la respuesta, quienes fuimos niños o jóvenes en los setenta, recibimos una noticia triste, el fallecimiento de Gil Gerard (1943-2025), actor estadounidense, quien tuvo una carrera no exenta de altibajos, pero siempre será recordado por protagonizar Buck Rogers in the 25th Century (1979), una de esas series de ciencia-ficción que fueron fundamentales a finales de los setenta, con Battlestar Galactica (no la interesante reinterpretación de 2004, sino la original de 1978), dos producciones de Glen A. Larson.
Sin duda, aquellas series fueron impulsadas por el impresionante éxito en el cine del primer episodio de Star Wars (1977), bueno el mismo que terminó siendo el cuarto y es conocido como UNA NUEVA ESPERANZA, aunque ya me pierdo, cosas de la avanzada edad y de los caóticos tiempos que vivimos. Aunque en estos mismos tiempos, pueda sonar políticamente incorrecto, recuerdo que aparte de la simpatía natural de Gerard y del pequeño robot Twiki, había dos razones por las cuales no me perdía la serie, la coronel Wilma Deering y la princesa Ardala, cualquier jovencito de aquella época lo puede confirmar, pues las hormonas iban a la par que los sueños de la ciencia-ficción. En cualquier caso, descanse en paz, capitán Rogers.
Ahora bien, en materia televisiva, la ciencia-ficción realmente tuvo un temprano despertar y aquí vamos a hacer una relación incompleta, de aquellas series que al menos para quien esto escribe, fueron fundamentales, algunas realmente imprescindibles en su educación sentimental. Reitero que será una lista incompleta y me quedarán faltando muchas por olvido, ignorancia o falta de gusto televisivo. Así mismo, para no enredarme con las fechas y dado que las series suelen tener varias temporadas, algunas interrumpidas y retomadas después, sólo dejaré el año inicial de su lanzamiento al público.
En la historia de la ciencia-ficción televisiva, ya aparecen los primeros atisbos a finales de los años 30, muy posiblemente la primera sea una adaptación británica de 1938 de la obra de teatro R. U. R. del autor checo Karel Čapek, que introdujo la palabra robot en el diccionario universal. La primera serie de éxito estadounidense fue Captain Video and His Video Rangers (que estuvo en el aire de 1949 a 1955). El marco geopolítico de la guerra fría fue fundamental, con sus factores asociados, la proliferación de las armas nucleares y el miedo generalizado por el fin de la humanidad, la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, y el miedo paranoico por el comunismo en Norteamérica que se camuflaba en las historias de invasiones de extraterrestres o de monstruos venidos de otros mundos o de otras partes de este mismo planeta.
En ese sentido, una primera era dorada de la ciencia-ficción audiovisual se da en los cincuenta y sesenta. Las primeras series de éxito de superhéroes, aunque con pretensiones artísticas diferentes en su presentación fueron Superman (1952) con el trágico George Reeves y el inolvidable psicodélico Batman (1966) protagonizada por Adam West y Burt Ward (único sobreviviente a la fecha de aquel dúo dinámico). Por aquellos días se comenzaron a desarrollar los efectos especiales, que fueron la carta de presentación de las series de ficción especulativa.
Claramente se desarrollaron dos vertientes en el desarrollo de la ciencia-ficción en televisión, la estadounidense y la británica. Aparece la inquietante The Twilight Zone (1959) en los Estados Unidos, mientras en el Reino Unido nace la legendaria Dr. Who (1963), que se ha convertido en la más longeva en el género y que tuvo un inicio con propósito pedagógico, para acercar a los chicos a la ciencia. Luego llegaría la mítica Star Trek (1964) y una serie de títulos como la siempre recordada Espacio Lost in Space (1965), asociada con otro nombre indispensable, el del productor Irwin Allen, quien fue el responsable de The Time Tunnel (1966), uno de los primeros seriados en Estados Unidos en tratar el tema del viaje en el tiempo, que llegaría a tener productos tan originales y extraños como la británica Sapphire & Steel (1982) o la entretenida Voyagers! (1982) o la recordada Quantum Leap (1989).
Capítulo aparte, mencionar V (1983) y V: The Final Battle (1984), que resultarían tan necesarias hoy día, porque más allá de mostrar unos extraterrestres de buena apariencia que comían ratones, realmente alertaba sobre el surgimiento de partidos o gobiernos fascistas y neonazis, como los que estamos viendo por estos días. Para los que privilegiamos la diplomacia en las relaciones entre los pueblos, guardamos el recuerdo de Babylon 5 (1994).
Desde el Reino Unido, llegaron series originales y diferentes, aparte del ya citado Dr. Who, debemos mencionar UFO (1970), Space 1999 con Martin Landau y Barbara Bain (quien afortunadamente sigue en este planeta). Especial mención para Gerry Anderson creador de Stingray (1964) y Thunderbirds (1965), series con marionetas animadas, o la comedia Red Dwarf (1988), que ha sido objeto de culto para los ingleses.
De los años 1990, no puedo dejar de mencionar a una que disfruté mucho en sus primeras temporadas, Sliders (1995), que suponía una multitud de universos paralelos, dejé de verla cuando salió el polifacético John Rhys Davies, actor al que se le debe hacer un homenaje, por su aporte a la fantasía audiovisual.
Algunas series, no fueron grandes éxitos, en su momento, pero luego se reconocieron sus méritos o las recordamos con simpatía. The Fantastic Journey (1977), que exploraba el triángulo de las Bermudas. Firefly (2012), apenas una temporada de un western espacial inolvidable. Automan (1983), con una apariencia visual similar a la película TRON (1982) cuyo argumento era un producto de inteligencia artificial, creado por un ingeniero policía, Cursor, este mismo parpadeo cibernético que me mira desde la pantalla, era uno de sus protagonistas.
La ciencia-ficción televisiva no sólo se ha creado en los Estados Unidos y el Reino Unido. No podemos desconocer el aporte canadiense en esta materia, que nos dejaría una de mis series preferidas de todos los tiempos, The X Files (1993), o la entretenida Stargate SG-1 (1997), aunque suelen aparecer como series estadounidenses, fueron realizadas en Canadá.
Así como tampoco podemos olvidar las series japonesas animadas, pues los términos manga y animé están muy ligadas a la ciencia-ficción, con sus vertientes de robots y de gigantes monstruos, clásicos como Mazinger Z (1972). Aunque hablando de producciones animadas futuristas, no podemos olvidar The Jetsons (1962), que nos sigue sorprendiendo por su clarividencia. Volviendo a Japón y aparte de su abundante producción animada, debo destacar el aporte de las artes marciales en entornos futuros, inolvidables para quien esto escribe, Ultraman (1966), o Sankuoaki (1978), la versión japonesa de Star Wars.
Ahora bien, en España y América Latina, hay producción televisiva del género. Para resaltar, en España algunos de estos seriados llegaron desde la televisión pública (RTVE). De hecho, una de las primeras producciones fue Diego Valor (1958), pasando por lo que hizo Chicho Ibañez Serrador con sus Historias para no dormir (1966) y llegando a la cumbre que corresponde a El Ministerio del Tiempo (2015) creación de los hermanos Pablo Olivares y Javier Olivares, hasta el punto de que ha sigo plagiada por los británicos, con flema y sin mucho pudor. Argentina nos está dejando expectantes con El Eternauta (2025) y el Maestro Ricardo Darín. Cómo olvidar una de las telenovelas brasileras más exitosas de todos los tiempos que combinaba el romance con la ciencia, El Clon (2001).
En el caso colombiano, debo decir que hay un esfuerzo muy interesante y lamentablemente poco conocido de ciencia-ficción televisiva, destacaría 2091, producción de 2016, Séptima Puerta (2004). No puedo olvidar La Dama del Pantano, una telenovela de Caracol Televisión de 1998, protagonizada por Juana Acosta, que transcurría en un futuro distópico en Colombia. Así mismo, dos esfuerzos de la televisión pública colombiana, El Turno de la Noche (2023) y la serie animada Gravedad 1 (2018). Los invito a buscar información sobre estas producciones.
Todo esto para decir, que aunque no parezca, en materia de ciencia-ficción televisiva, si bien la nostalgia pesa mucho, debo destacar la buena salud actual del género. Por ejemplo, acaba de terminar una serie que será motivo de suspiros futuros para los actuales jóvenes, Stranger Things (2016). Las series del pasado y de la actualidad, a pesar de que han cambiado de temas predilectos, de forma de narrar, tienen algo en común, hablan del presente en clave de futuro, de los problemas y de los miedos que nos acosan y a los que vemos con disfraces vistosos, al final, para invitarnos a reflexionar en lo que hacemos o dejamos de hacer y que será lo que defina al día de mañana.
Dentro de la abundante producción actual en las diversas plataformas, se pueden encontrar la versión televisiva de Foundation (2021) de Isaac Asimov, la británica Black Mirror (2011), con su inquietante vigencia, Silo (2023), y una que se menciona mucho, The Expanse (2015). Sea la oportunidad para promover un serial que resulta una verdadera revolución por estos días, Pluribus (2025), la cual ha descubierto al mundo, al gran actor colombiano Carlos Manuel Vesga.
Escribo esto un 7 de enero, así que sólo me resta desearle un feliz cumpleaños a El Sitio en su vigésimo noveno aniversario, a su creador, Francisco José Súñer Iglesias, así como a los escritores y lectores que conformamos esta familia del futuro. Abrazo colectivo.
