Star Trek: Strange New Worlds
por Luis Del Barrio

Una de las cosas que los aficionados a Star Trek echaban en falta era la vuelta a los orígenes. Las últimas series pecaban de demasiado dramatismo y oscuridad, abandonando el espíritu optimista de los primeros tiempos. Además se habían hecho demasiado modernas, en el sentido que emulaban la estructura y, hasta cierto punto, argumentos contemporáneos. Esto puede ser visto o bien como una adaptación a los tiempos actuales, o bien como una traición al espíritu trek, sea lo que sea eso. A mi Star Trek me gusta, pero no soy de los que se aferran a un canon cuasi evangélico, así que estas discusiones me dejan bastante frío, si bien es cierto que hay fórmulas modernas que, ya sea serie trek, ya sea serie se sobremesa, no me gustan en absoluto, quizá la más irritante es la conversión de cada temporada en un único episodio contado por entregas, o una cierta opacidad en la narración, dejando al espectador con la sensación de no estar entendiendo del todo lo que está viendo. Soy más de episodios cerrados y autoconclusivos, sin renegar por ello de transfondos más amplios y personajes recurrentes, tal y como se hacía la televisión antes de que llegara el siglo XXI.

En ese sentido Strange New Worlds (SNW) recupera la estructura clásica, con episodios independientes donde se narra una aventura particular, pero que a la vez moderniza la puesta en escena, gracias sobre todo a la facilidad para ello de los efectos digitales. Es un poco una renovación de la Star Trek original, recuperando lo que pudo ser pero no fue.

Así pues, tenemos al mando de la Enterprise al legendario capitán Christopher Pike (Anson Mount), a Número Uno (Rebecca Romijn), y el joven Spock (Ethan Peck), además Uhura (Celia Rose Gooding), y la enfermera Chappel (Jess Bush),

La (re) aparición en 2019 de Pike, Número Uno y Spock en Star Trek Discovery despertó el entusiasmo de los aficionados, que no tardaron en pedir una serie que narrara sus aventuras allá donde la Serie Original no pudo hacerlo tras el fracaso del episodio piloto LA JAULA, de 1966. La Paramount consideró seriamente la idea y el propio 02: Alex Kurtzman fue el encargado de confirmar en 2020 que se estaba desarrollando una serie al respecto, estrenándose finalmente el 5 de mayo de 2022.

En la línea temporal de la franquicia, SNW se ubica justo antes de TOS, siendo Pike asignado al mando de la USS Enterprise NCC-1701 en 2250 estando al frente hasta el 2265, cuando James T. Kirk toma el relevo. Previamente Pike había sido primer oficial de la Enterprise desde su botadura en 2245, a las órdenes del capitán Robert April.

La serie recupera pues el formato clásico, en el que en cada episodio se resuelve un problema o se hace un descubrimiento, añadiendo alguna trama secundaria y detalles sobre arcos más amplios, pero sin que estos sean argumentalmente predominantes. De este modo, los guionistas tienen libertad para tocar diversos temas y profundizar en los personajes, que desarrollan y amplían los roles que se pudieron ver brevemente en LA JAULA: un capitán Pike que ejerce un liderazgo consistente y lleno de humanidad, muy en la línea de sus sucesores. Número Uno es tan enigmática como eficiente, y un joven Spock muy bien trabajado por Ethan Peck, que hace su propia interpretación sin caer en la imitación de Leonard Nimoy.

Los secundarios también son importantes, recuperando a dos de los personajes más queridos de la serie clásica, Uhura y la enfermera Chappel, recreados esta vez con más protagonismo que en los años 1960 donde, reconozcámoslo, su papel raras veces transcendía al de floreros con diálogo, aunque las implicaciones del personaje en si, sobre todo en el caso de Uhura, transcendieron al propio alcance de la serie. Otro personaje interesante es La´an Noonien-Singh (Christina Chong), si, familia del mismísimo Khan, con el peso que conllevan tales antecedentes familiares.

Como en toda la franquicia, los episodios de SNW profundizan en los dilemas éticos y científicos que generan la adopción de nuevas tecnologías y las interacciones con otras razas y civilizaciones. Cada capítulo suele ser una alegoría de problemáticas actuales, como los conflictos sociales, la inteligencia artificial o los problemas ecológicos, dando pie para que el espectador saque sus propias conclusiones, aunque manteniéndose alejado de la moralina, el maniqueismo y las soluciones fáciles.

Como no podía ser menos, el CGI hace de la producción un festival de efectos visuales y espectacularidad, no olvidando sus orígenes, ni la estética, actualizada, de los primeos tiempos. La música, esta vez a cargo de Jeff Russo, retoma viejos temas, igualmente actualizados, y por supuesto aporta nuevas notas a la banda sonora.

No todo son halagos. Se ha comentado que los conflictos entre los personajes son demasiado forzados dejando poco espacio a comportamientos emocionales más espontáneos, también que se apoya en exceso en la nostalgia, y aunque las temáticas ha sido renovadas y puestas al día, dependen mucho de la evocación de los viejos tiempos y en demasiadas ocasiones las tramas son bastante predecibles, siendo la calidad de los guiones bastante irregular, llegando incluso a incorporar ideas de otras sagas famosas. También hay críticas por la extravagancia de ciertos episodios como el séptimo de las segunda temporada, THOSE OLD SCIENTISTS, un crossover en toda regla con Lower Decks, con el que, por un lado, los trekkies más recalcitrantes ha puesto el grito en el cielo, mientras que hay quien, como quien esto suscribe, los encuentra divertidos y refrescantes.

Críticas aparte, en general la serie ha sido bastante bien recibida, recupera el espíritu original, respetando la tradición a la vez que innova y actualiza con respeto el universo trek.

© Luis Del Barrio
(946 palabras) Créditos