Liofilizados
por Francisco José Súñer Iglesias

Cuando se especula con la posibilidad de los viajes interestelares el primer problema es que hacer con la tripulación de la nave que se lanza a la aventura. Como es obvio, las misiones tendrá marcado un destino al que se tardará un tiempo en llegar. Ese tiempo dependerá del tipo de propulsión que se elija, y mientras no se invente la velocidad Warp habrá que conformarse con velocidades muy poco relativistas.

Así pues, estamos hablando de mucho, mucho, mucho tiempo. Alguien que se embarque en esa nave probablemente no llegue vivo a su destino. Hasta ahora las propuestas han sido variadas. La más barata es no enviar tripulación alguna y poner al mando una IA que irá informando puntualmente a la Tierra de sus progresos. Otra es, además de la IA, llenar la nave de embriones congelados y equipos de gestación artificial para que, en cierto momento, ésta los incube, críe y eduque a los humanos y, si hay suerte y éstos no han desarrollado ideas propias, explorar y colonizar, de ser posible, el destino. También se sugiere la congelación de adultos en varias versiones, desde crionizar a la tripulación para descongelarla cual lasaña poco antes de llegar a destino. Práctico pero desagradable, según sabemos por innumerables libros y películas. Tampoco se desdeña la animación suspendida, tecnología muy socorrida, todavía por desarrollar y por tanto de la que no hay que dar mayores explicaciones. Se reanima a la tripulación y punto.

Pero ahora hay otro método en ciernes: desecar a la tripulación, e igualmente poco antes de llegar a destino rehidratarla cual Yatekomo para que completen la misión en tiempo y forma. ¿Descabellado? En absoluto, es un mecanismo bien conocido llamado criptobiosis por el que el organismo genera un compuesto llamado trehalosa, un disacárido que protege sus células contra el frío y la deshidratación extrema. Para nada se piensen que es un compuesto exótico de reciente descubrimiento. Se encuentra abundantemente en la naturaleza y se lleva usando décadas en el tratamiento del síndrome del ojo seco. Lágrimas artificiales, lo llaman.

De hecho es un proceso que ya siguen ciertos seres vivos como el gusano Panagrolaimus kolymaensis. Lo sorprendente del caso es que se trataba de una especie desconocida, no así su género, el Panagrolaimus, descubierta en 2023 en el río Kolima, en Rusia, a cuarenta metros de profundidad en una formación de permafrost. El ejemplar descubierto llevaba alrededor de 46.000 años en criptobiosis, y al ser rehidratado y devuelto a temperatura ambiente... comenzó a reproducirse asexualmente. Si suena exactamente como el organismo de que vimos no hace mucho e LIFE (Daniel Espinosa, 2017), pero más allá de expectativas poco agradables la constatación de que la criptobiosis puede prolongar la conservación de un individuo más de cuatro milenios abre una abanico de posibilidades bastante interesante.

No tengo muy claro si la deshidratación y la congelación son dos circunstancias que deben darse simultáneamente para tan hazaña. En este caso concreto supongo que si, fundamentalmente por una cuestión de preservación ante un entorno siempre hostil con la biología. En su bloque helado el milenario y desecado Panagrolaimus kolymaensis habría permanecido esperando a que la geología hiciera su trabajo devolviéndolo a circunstancias más propicias.

Pero supongamos que la parte de la congelación no es necesaria. Bastaría con criptobiolizar a un organismo y almacenarlo en un ambiente protegido y controlado, pero no especialmente difícil ni caro de mantener, se me ocurre envasándolo al vacío, de modo que cuando sea necesario se desenvuelve, y se rehidrata adecuadamente hasta volver a la vida.

Por supuesto que un organismo relativamente simple como un nematodo haga esa magia no significa que sea un mecanismo directamente replicable en otros bastante más complejos como un ser humano, aunque experiencia en desecación ya tenemos. Las momias egipcias y andinas son buenos puntos de partida para imaginar este proceso, aunque los primeros inconvenientes son obvios. Los egipcios sabía de sobra que no todos los tejidos son aptos para la desecación, evisceraban a los cadáveres y repartían las vísceras en vasos rituales porque el cuerpo humano se descompone a distintas velocidades, ya sea por exceso de enzimas (células sanguíneas, páncreas, hígado) ya sea por actividad bacteriana (todo el tracto digestivo). Las células de la piel son más resistentes y aguantan una veinticuatro horas más, que son claves para la evisceración y el tratamiento a base de sales (básicamente como un jamón) que deshidraten piel y músculos.

Pero eso no es un problema irresoluble, hay momias naturales, como el famoso Ötzi que, gracias a una combinación de frío, sequedad, anoxia y complexión física (cuanto más enjuto es el individuo, mejor se deseca), se conservó en perfectas condiciones hasta su hallazgo en 1991, tras 5.000 años enterrado en el hielo de los Alpes. Así pues, sabemos que es posible conservar íntegro un cuerpo tras congelarlo y desecarlo. Como devolverlo a su lozanía sería un procedimiento igualmente complejo, y con un problema final bastante peliagudo: como devolver el cerebro a su actividad normal. Todo este proceso de liofilización afectará inevitablemente a las neuronas y sus sinapsis, y si ya bastante trabajo constará criptobiolizar las células musculares hacerlo con el cerebro se me antoja como una hazaña imposible, en tanto en cuanto no se termine de comprender como funciona. Por el momento solo tenemos una idea aproximada de cómo funciona el cerebro y la memoria, los procesos físicos que rigen la comunicación entre neuronas está estudiados y se comprenden, que partes del cerebro controlan qué está bastante definido, pero cuestiones como la memoria o la simple personalidad, aunque se tiene una idea bastante aproximada de cómo funcionan, siguen siendo objeto de investigación intensiva.

Durante muchos años (siglos, milenios, pronostico) la criptobiosis será un mecanismo fascinante fuera del alcance de la ciencia y la tecnología, solo al servicio de fabuladores imaginativos.

A no ser que alguien pregunte a una IA como hacerlo... Yo ya lo he hecho y sus conclusiones son, con los correspondientes matices. las mismas que les he expuesto aquí. Así pues, paciencia.


Notas

https://asknature.org/es/st[...]is-protege-de-los-extremos/

https://journals.plos.org/p[...]1371%2Fjournal.pgen.1010798

Una capa de subsuelo permanentemente congelada, habitual en áreas especialmente frías, como alta montaña o regiones polares.

Cánopos

https://historia.nationalge[...]catado-cumbres-alpinas_8853

https://psicologiaymente.co[...]omo-funciona-memoria-humana

© Francisco José Súñer Iglesias
(1.049 palabras) Créditos