Solos en el Universo... Otra vez
por Jorge Armando Romo Bonilla

Lo hemos mencionado en entradas anteriores aquí en el Sitio: ¡cómo le urge a la humanidad encontrarse con vida extraterrestre! Por ahí andan los creyentes en los platillos voladores que afirman encontrar evidencias hasta en la sopa. Pero poniéndonos más serios, a los científicos les fascinaría que algún día ese descubrimiento se hiciese realidad por una sencilla razón: ellos también son seres humanos falibles y con creencias personales. El entusiasmo a veces los invade y pueden afirmar que hay vida extraterrestre a partir de cualquier medición u observación. Pero afortunadamente la comunidad científica es muy crítica y rápidamente los colegas entran en escena para pedir cautela hasta que no se lleven a cabo más investigaciones.

En 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli hizo numerosas aportaciones a su campo de estudio. Al observar la superficie de Marte con su telescopio logró observar formaciones rectilíneas oscuras a las que llamó canales. La fiebre por Marte había empezado. Del lado estadounidense, el astrónomo y magnate Percival Lowell fue incluso más allá en sus observaciones al afirmar que dichos canales en realidad eran estructuras artificiales construidas por los marcianos para distribuir el agua de los casquetes polares hacia zonas desérticas. Años después, astrónomos como el español José Comas y Solá confirmaron la presencia de las estructuras identificadas por Schiaparelli, aunque notaron en observaciones más detalladas que no había nada de artificial en ellas. Si bien el entusiasmo por Marte no decayó, la comunidad astronómica estaba escéptica para confirmar o desmentir cualquier evidencia de vida extraterrestre.

Las observaciones detalladas del planeta Venus también generaron especulaciones, dado que al inicio se apreciaba un mundo cubierto de nubes que, se decía, podría albergar una jungla planetaria que era habitada por formas de vida exóticas. Incluso en la edad de oro de la ciencia-ficción no faltaban los relatos que no solo se centraban en las aventuras de los héroes en el planeta Marte, sino también en un planeta Venus que representaba todo un reto para los aventureros. No obstante, conforme la tecnología ha mejorado y los instrumentos se han perfeccionado, a día de hoy se sabe que Marte es un desierto con trazas de agua en los polos, mientras que Venus es un mundo infernal con muy elevadas temperaturas producto del efecto invernadero.

Pero el entusiasmo desbocado se ha mantenido en las últimas décadas. Uno de los casos más sonados ha sido el meteorito ALH84001, un fragmento de roca espacial salido de Marte luego de un impacto mayor y que cayó en la Antártida hace miles de millones de años. Luego de su descubrimiento en 1996, el análisis microscópico mostró pequeñas estructuras filamentosas que se interpretaron originalmente como fósiles bacterianos, aspecto que sugería que el planeta albergó vida en el pasado. En su momento, los medios masivos de comunicación inundaron al público con titulares que afirmaban que se había descubierto evidencia de vida en Marte, todo ello sin tener una corroboración más cuidadosa por parte de otros equipos científicos. Al igual que los canales marcianos, investigaciones posteriores pusieron en duda la interpretación del descubrimiento al señalar que había evidencia de contaminación del hielo antártico circundante. De la misma forma, se señaló que las estructuras microscópicas observadas eran mucho más pequeñas que cualquier bacteria, aspecto que haría difícil el desarrollo de todo un sistema metabólico y celular. Las estructuras que se asemejaban a colonias bacterianas, muy probablemente, se habrían formado a partir de procesos químicos y geológicos. Así, al día de hoy no se ha logrado demostrar el origen biológico de las estructuras observadas.

El caso del objeto Oumuamua llamó poderosamente la atención en el 2017, dado que se trata de un objeto interestelar que visitó por un tiempo nuestro sistema solar y, especialmente, se desplazó en las cercanías de nuestro mundo. Se sabe que muchos objetos de esta naturaleza visitan nuestro sistema, pero solo llegan hasta la órbita de Neptuno antes de emprender su salida de regreso rumbo al medio interestelar. Por ello, este objeto, clasificado oficialmente como un asteroide con una forma irregularmente alargada, se estudió con mucho entusiasmo sin olvidar que el asunto despertó de nuevo el interés por la clásica novela CITA CON RAMA de Arthur C. Clarke. Curiosamente, Abraham Avi Loeb, un eminente físico teórico que trabaja en la Universidad de Harvard, afirmó que se trataba de un objeto artificial de origen extraterrestre y pidió que el Observatorio de Green Bank, en Virginia Occidental, en los Estados Unidos, buscase posibles emisiones de radio. El resultado fue negativo: ni el mencionado observatorio ni los radiotelescopios de SETI encontraron evidencia al respecto. Pero incluso Loeb ha ido más lejos al afirmar que el objeto es una vela solar, y pese a su entusiasmo junto con el de sus estudiantes, y pese haber escrito mucha literatura especializada defendiendo su tesis, hasta la fecha no ha logrado ofrecer pruebas sólidas para corroborar sus afirmaciones

Estos casos clásicos no llevan a comentar el último caso de entusiasmo desmedido por parte de algunos astrónomos: la presencia de bioseñales en el planeta K2-18b que confirmaría la existencia de vida extraterrestre. Ubicado a 124 años luz de nosotros, hasta ahora se sabe que es un mundo que posee cantidades importantes de vapor de agua en su atmósfera, lo que podría indicar que se encuentra en su zona habitable, es decir, a una distancia adecuada de su estrella para mantener condiciones óptimas para el desarrollo de procesos biológicos, por lo que estaríamos ante un posible mundo hicéano, es decir, un hipotético planeta acuático con una atmósfera rica en hidrógeno y una temperatura óptima para albergar vida. Pero recientemente, se han descubierto cantidades exorbitantes de disulfuro de metilo en su atmósfera: una molécula que produce el fitoplancton marino. El entusiasmo de los astrónomos y los medios no se ha detenido: en las últimas semanas han aparecido centenares de artículos y noticias que apuntan a que se ha descubierto posible vida alienígena en un mundo lejano. Sin embargo, como hemos visto en los casos señalados arriba, los medios se desbocan y los astrónomos se dejan llevar por el entusiasmo. Recientes estudios de otros grupos de astrónomos, químicos y biólogos han pedido mucha cautela, dado que la molécula mencionada también se produce por medios químicos y geológicos al grado de ser detectada tanto en el medio interestelar como en superficies de cometas y meteoritos. A final de cuentas, se necesitan más investigaciones exhaustivas para confirmar con total certeza el supuesto origen biológico de dicha molécula

La idea de que el fenómeno de la vida se haya producido en otros mundos resulta atractiva y casi romántica, aunque el entusiasmo y los sesgos que los astrónomos se cargan pueden llevarlos a interpretar de manera casi desaforada los resultados de sus trabajos científicos. Solo la investigación cuidadosa y cautelosa irá revelando nueva información, de tal modo que hasta ahora si encontramos en las noticias una nueva aseveración sobre el descubrimiento de vida extraterrestre, sin importar de donde venga tal afirmación, habrá que reaccionar con mucho escepticismo.


Notas

Solos en el Universo

https://www.levante-emv.com[...]arte-alh84001-61618850.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-46133510

https://astronomy.fas.harvard.edu/people/avi-loeb

El entusiasmo de Avi Loeb por el tema de la vida extraterrestre es tal que en los últimos años ha seguido escribiendo artículos y libros sobre el tema. Uno de sus libros más interesantes y atractivos, escrito como un texto de divulgación científica es EXTRATERRESTRIAL: THE FIRST SIGN OF INTELLIGENT LIFE BEYOND EARTH (2021). Si bien el lector aprenderá mucho de física y ciencias planetarias, las efusivas conclusiones del autor no lograrán sostenerse.

https://murciaplaza.com/mur[...]y-vida-en-el-planeta-k2-18b

Aunque otros estudios parecen romper completamente la ilusión: este planeta en realidad podría ser un mundo de lava cubierto por una atmósfera de hidrógeno y la molécula en cuestión.

© Jorge Armando Romo Bonilla
(1.301 palabras) Créditos