Estos días en el ámbito editorial es noticia The Booker Prize ya que dentro de poco se sabrá la lista de los finalistas de la que saldrá el ganador. Uno de estos nominados lleva por título JAMES, del autor Percival Everett, y es la reconstrucción del personaje de Jim, el esclavo negro que huyó con Huckleberry Finn pero que en la novela de Twain tiene un papel secundario, aquí en cambio Everett le da el protagonismo total. Editorial De Conatus ha anunciado la próxima edición de la obra en su traducción al castellano.
Este experimento literario se ha llevado a cabo muchas veces, el clásico ejemplo es ANCHO MAR DE LOS SARGAZOS de Jean Rhys en el que la autora da vida a Bertha, la esposa de Rochester en la novela JANE EYRE, que vive encerrada en la mansión. Rhys recrea una infancia y juventud de este personaje que en la obra de Brontë queda como una oscura figura. Otros ejemplos, la escritora Susan Hill continuó REBECA de Daphne du Maurier, en un relato que se calificó de anodino y la película HAMLET 2 (Andrew Fleming, 2008), muestra las peripecias de un profesor con su grupo teatral en el instituto en una obra musical en la que Hamlet, que viaja en una máquina del tiempo, evita la muerte de Ofelia.
En el ámbito de la ciencia-ficción se han hecho historias a partir de universos anteriormente creados como el personaje de Bruna Husky, de la trilogía escrita por Rosa Montero, cuyo primer título es LÁGRIMAS EN LA LLUVIA, un claro referente a BLADE RUNNER. El ciclo de Fundación de Isaac Asimov ha tenido continuación con el beneplácito de los herederos de los derechos, así Gregory Benford, Greg Bear y David Brin escribieron una segunda trilogía. En este aspecto dentro del género la novedad editorial reciente es JULIA, de Sandra Newman, novela en la que la autora recrea a la amiga y amante de Winston Smith en el clásico 1984 de George Orwell.

La ambigüedad de sensaciones que puede dar este tipo de obras es clara, por una parte la incomodidad por parte del lector que alguien ajeno a la creación de unos personajes los emplee en una nueva historia, por otro lado la curiosidad que esa nueva obra suscita. Dos sentimientos contradictorios, está claro, pero por mi parte tengo en próximas lecturas el libro de Newman.
En uno de sus álbumes el dibujante Bill Watterson, autor de la maravillosa serie Calvin y Hobbes, comenta que le hubiera gustado que alguien, preferentemente una mujer, hiciera una serie con el personaje de Susie, la amiga de Calvin, como protagonista. De este personaje añadía que era el tipo de niña inteligente que a él le gustaba de pequeño y con la que años después se casó. Watterson asume que una serie con Susie como protagonista sería completar la interacción de esos personajes y que una mujer daría a la serie lo que él mismo no puede aportar. Siguiendo este pensamiento ¿estaría Orwell de acuerdo con esta extensión de su obra?
La respuesta jamás se sabrá, pero la experimentación en el campo literario es un ancho mar en el que se puede elegir navegar, como lectores podemos escoger leerla o no. Otro tema es la decisión que los editores puedan tomar sobre publicarla o no.
Espero próximamente poder ofrecer un comentario sobre JULIA, lo que puede tardar porque tal vez me lleve a releer 1984.
Esto último supongo que sí sería del agrado del autor.
Por cierto, de los preseleccionados al Booker Prize dos obras me llaman la atención, la primera es ORBITAL, de Samantha Harvey, en la que un grupo de humanos conviven en una estación espacial y la reflexión sobre lo que supone vivir fuera de la Tierra y lo que supondría la vida en la Tierra sin humanos en ella. La otra es PLAYGROUND de Richard Powers, cuyo argumento me recordó a la novela EL INSTANTE ALEPH de Greg Egan pues el tema central es la construcción de ciudades autónomas en el mar.