Especial Vigesimoséptimo Aniversario, 8
Hoy compiten los ciborgs
por Armando Parva

Hace algún tiempo leí un articulo donde se informaba de los primeros juegos reservados a los ciborgs, el Cybathlon 2016, me ha costado un poco encontrar aquella referencia y tirando de ese hilo he investigado al respecto.

Por supuesto que los participantes no son en absoluto ciborgs, simplemente personas con diversas discapacidades y mutilaciones a las que las prótesis cada vez más avanzadas les permiten llevar una vida de lo más normal. No hablamos de simples prótesis inertes, como las que estamos acostumbrados a ver en los juegos paralímpicos, sino de artefactos donde la electrónica y los potenciadores servomecánicos están a la orden del día. En el Cybathlon se compite para demostrar que prótesis es más avanzada y comprobar hasta que punto el usuario es capaz de sacar partido a sus ayudas tecnológicas.

Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando leemos este tipo de noticias es sin duda ROBOCOP (Paul Verhoeven, 1987), donde un agente de la ley vuelve al trabajo, digamos que ampliamente mejorado, tras morir en acto de servicio. Pero como no es el policiaco el ámbito que nos compete, busquemos otros ejemplos.

En el mundo del cómic podemos ver muchos, aunque directamente ligados con el deporte uno de los más tragicómicos es el caso de Alcide Nikopol, en La feria de los inmortales , de Enki Bilal. En ella el bueno de Alcide es un astronauta, criogenizado desde 1990, que regresa a la Tierra en mitad de un París sumido en plena dictadura y copado por miles de alienígenas, con la mala pata, literal, de que al aterrizar aún congelado se le parte una pierna. Uno de estos alienígenas, un tal Horus (si, el mismo) le reconstruye la pierna con un trozo de rail de metro y le posee, ya que anda envuelto en ciertas conspiraciones contra sus hermanos y la autoridad parisina, y el cuerpo de Nikopol le viene al pelo para infiltrarse aquí y allá. Uno de los episodios transcurre durante un partido de hockey sobre hielo con las reglas un tanto pervertidas, por ejemplo, los palos terminan en cuchillas cortantes. Por resumir, a Horus le conviene que gane el equipo visitante y Horus-Nikopol, tras suplantar a uno de los jugadores, se convierte en una implacable máquina asesina gracias a su pesada pierna metálica. El fastidio para Nikopol llega cuando Horus pierde el interés por él, y le deja compuesto y con una pesadísima pierna que es casi incapaz de mover por si mismo.

Para brutal también el motorball que vimos en ALITA: ÁNGEL DE COMBATE (Robert Rodríguez, 2019). Se trata de una versión aumentada y corregida del tradicional rollerball, con menos reglas aún, donde compiten ciborgs sádicos y con muy mal fondo en inmensos estadios. El deporte es popular, y también se organizan partidos callejeros con patines autopropulsados, Alita descubre el juego en uno de sus paseos y su habilitad le lleva a participar en la liga profesional.

Otra muestra de cómo los complementos mecánicos ayudan en el deporte la tenemos en la película ARENA (Peter Manoogian, 1989) una Serie B casposa, que describe un campeonato de boxeo intergaláctico en el que está permitido de todo, hasta las ayudas mecánicas, algo que hace de los combates un espectáculo sangriento y poco edificante. Si han visto KARATE KID se la pueden ahorrar, aunque deben incluirla en su lista de pendientes si son fans de Claudia Christian.

Por otro lado, si consideramos la exploración como un deporte de caballeros el ejemplo más claro lo tenemos en HOMO PLUS, de Frederik Pohl, donde un astronauta, Roger Torraway, se somete a una completa transformación y mejora para poder manejarse con independencia en la aridez de Marte. La novela va más allá por que no se queda en los detalles técnicos de la tranformación de Torraway en... un marciano, sino que también profundiza en el giro radical que esto supone para su propia relación con el resto de la humanidad.

En el mundo de las metareferencias, hay un juego donde se juega a un deporte: Baseball Highlights: 2045. Se trata de un juego de mesa que recrea un partido de béisbol allá por el año 2045. Como es de suponer, los jugadores son del más variado pelaje: humanos, mecánicos, medio humanos medio mecánicos. La funcionamiento del juego es la habitual: hay que formar equipos mixtos con humanos, ciborgs y robots, y ya a partir de ahí desarrollar un partido de béisbol con tácticas, handicaps y todo ese tipo de cosas.

De momento en el mundo del deporte, y con las excepciones mencionadas, este tipo de ayudas no están permitidas, pero quien sabe, puede que con el paso de los años las prótesis biomecánicas se refinen, potenciando de tal manera las capacidades de sus usuarios, que lo que hoy conocemos como deporte paralímpico se acabe convirtiendo en el espectáculo de referencia gracias a que sus participantes superarán con mucho a los humanos enteros, y ya en el colmo de la distopía, habrá incluso quien llegue a renunciar a sus órganos biológicos con tal de disfrutar de semejantes mejoras.


Notas
© Armando Parva
(857 palabras) Créditos
Armando Parva es colaborador habitual del Sitio