Especial Vigesimosexto Aniversario, 5
Pax utópica ¿o egoísmo manifiesto?
por Antonio Santos

En el principio, era el Verbo, Quien, Cosmos aparte, creó al Hombre. Lo ubicó en una privilegiada urbanización: el Paraíso. El Verbo (alias Dios) se considera Perfecto, amén de Increado e Infinito. Téngase muy presente el primer atributo, ¿de acuerdo?

Porque, nos cuentan sus más exacerbados exégetas, el Verbo creó al Hombre a Su Imagen y Semejanza. Debemos entender que semejanza incluye tendencia a la perfección. Sin embargo, sucedió aquello de Eva (la cual, es justo señalar, no pecó por maldad, lo cual sí tiene delito, porque comprendes que es incorrecto, o doloso, sino por ingenuidad; Dios no la previno o aleccionó sobre la mala gente que, a posta, Liberó por el mundo; así que menos rollo con lo del pecado original, sacerdotes. La culpa es de Dios) y la manzana, quebrando Urbanización Paraíso. (Antes estuvo lo de Lilith) ¿Cuál es la moraleja? Entendido Edén como paradigmático lugar utópico, el Hombre está construido para malograr o despreciar la Utopía, lo utópico.

Lo cual cuestiona la Perfección del Verbo, pues no logró erradicar nuestra tendencia a la Distopía. Ya ves: si, con tales Divinos Ascendentes, frustramos la Utopía, ¿cómo vamos nosotros, imperfectos de serie, a edificar uno, si la supervisada por Dios fracasó?

Al parecer, alguno de los literatos del pasado escribió sobre futuros utópicos. Realismo Mágico, vaya. Algo de Verne. Empero, contemporáneo, lo primero que recuerdo es LA MÁQUINA DEL TIEMPO. A su pesar, H. G. Wells era distopista. Porque su 802.701 a priori es tan paradisíaco/utópico/vegano como afirman es la Utopía. Mas ¿qué halla el Viajero?

Perezosos Elois, de bella estampa pero inútil intelecto, hedonistas devorados por los gusanos de la tierra, los industriosos Morlocks. Un sentimiento de fatalista aceptación de ciertos hechos subconscientes impregna la obra de un hombre que pretendía Utopía mediante la educación fabianista.

Puede que, por Complejo R o atavismos genéticos, estemos mutilados para aceptar la Utopía. El atento examen a la ciencia-ficción revela qué alto porcentaje de distopías la articulan. Un comienzo idílico, o la descripción de condiciones en principio perfectas, sólo enmascaran una tenebrosa realidad que exige al ciudadano el máximo sacrificio. En LA FUGA DE LOGAN, morir joven. En ESTE DÍA PERFECTO, la anulación del individuo por mor del sostenimiento de la Hermandad.

UN MUNDO FELIZ guardaba en sus entrañas la brutal separación de clases. Los amos vivían como Elois. Los drogados esclavos, tarados intelectualmente de serie, ni se planteaban pudiera existir un futuro mejor para ellos, o sus hijos. Has nacido así. Genética es destino.

Luego destaco MODERAN: la Distopía como Utopía. Desde el principio describe cuán mal está todo. No apela a subterfugios o pequeños y sucesivos detalles para mostrar que la Radiante Utopía es filfa. Obligado es señalar otro antecedente: 1984. Donde la idea de Utopía está por completo erradicada.

MODERAN permite introducirnos en las siniestras vísceras del cyberpunk, colofón del concepto distópico (desplegado en Judge Dredd en todo su esplendor). Como en 1984, ni conciben puedan dar la vuelta a la ácrata situación decadente para, con todos sus pasmosos recursos virtuales y polímeros, conseguir un mundo mejor, a ser posible, feliz.

Todo es tenebroso, pesimista, desmembrado, caótico, violento, balcanizado, analogía del republicanismo como elemento del desarticulado social. Los movimientos unificadores populistas que reúnan bajo una bandera el descontento público terminan cayendo. Otro puede recuperar el pendón para aglutinar decepcionados y reinventar la hazaña. Mas el futuro lleva la preñez de la acracia tan avanzada, que impide germine un liderazgo por largo tiempo... salvo que emplee la más acentuada represión expeditiva.

Sugieren que la auténtica Utopía reposa en edificarla, no en conseguirla. Porque, ¿qué es la Utopía en realidad? ¿Un orden social benefactor, pacífico, longevo, ecovegano, etc.? Esto plantea un problema, porque uno de esos aspectos (el veganismo) no encaja con mis gustos. Utopía ¿piensa respetar mis diferencias, o buscará la forma de persuadirme a aceptar sus postulados? Topamos con un escollo. Porque la Utopía, como concepto de democrática comodidad/complacencia del ciudadano, con sus demandas satisfechas a tal extremo que ni siquiera pueda imaginar existan las carestías, acaba de realizar una imposición que atenta sus principios.

Al parecer, conflicto, superación, son esenciales esencias del Hombre. Parte de un (doloroso) proceso de maduración cuyo objeto es acaparar sabiduría para construir, o legar, Utopía. Sin esa lucha, ¿a qué progreso aspira el ciudadano utópico? Disfrutándolo todo, ¿cómo discurren sus días? ¿A qué se dedica, si hasta la bizantina disputa sobre el sexo de los ángeles supone una forma de violencia anti-Utopía?

Rabelais, en GARGANTÚA, esboza Utopía: hermosos seres humanos feudales, ricos atavíos, ciudades saneadas, alimentación adecuada. Elois. No detalla más; se limita a lo estético. Margina el progreso espiritual, como el intelectual. Viven, al parecer, para banquetes y gratos paseos, con una clase social encantada de ser siervos. Porque alguien debe servir las mesas. Coser los trajes. Prenderles las gemas. No surgen de la nada. Esa diferenciación de clases, ¿sigue siendo Utopía; es utópica la esclavitud?

Por otra parte, imagino que Utopía se forja en función a las necesidades de la época.

En LA CAÍDA DE LOS SEÑORES DEL CIELO consiguen un simulacro pacifista de Utopía. Mas a un coste que aventuras elevado. Erradicado el Gen Violento/Posesivo/Territorial del Hombre, éste cae de forma gradual en la apatía. La indolencia. Va aplazando sus proyectos de conquista (o mera exploración) a mañana-mañana-mañana-mañana... hasta desinteresarle. De acuerdo: nadie mata; conflictos generales: cero. Precio: ninguna meta estimula realizarse. Tenderse bajo una palmera para abandonarse a la recreación de placenteras sensaciones hasta la inanición parece el coste de esta Utopía.

Reaparece la Constante de la Utopía: un Alto Precio que anula al sujeto.

Maliciosamente, me apuntan que la Federación Trekkie es utópica. (No como la República Warsie, atenazada de numerosos conflictos.) Todo transvegano, igualitario y tal. ¿Serán así sus entresijos? Porque, asediando este paraíso PragmaSoc, bullen planetas, o imperios, beligerantes. Eso ya macula el utopismo trekkie, porque para sobrevivir necesitan un ejército, un ánimo marcial, una flota estelar, que deben construir mediante contratos (sólo eso) adjudicados a Corporaciones rivales. Espionaje industrial. Chantaje. Sobornos. Para obtener lucrativos contratos: armadores/distribuidores pelean. Un visaje hacia el cyberpunk.

Vaya, por ahí acaba de descoserse la Utopía Trekkie. Porque no querrán convencernos de que todos, por amable consenso, contribuyen a su sostenimiento. Tener que repeler fuerzas hostiles alienígenas exige, repito, un espíritu de sacrificio combativo que termina generando recortes en los lujos que el trekkie, se supone, disfruta en sus EcoArcologías.

Asimismo, ¿cómo será vivir en un lugar donde censuraran un arrebato artístico (para no complicarlo)? Algo que vulnere el canon (estricto, de cumplimiento obligado por mor de la pureza de la Pax Utópica) y que condujera al psiquiatra (ergo: tratamiento inhibidor con drogas terapéuticas), o produzca ostracismo social. ¿Eso es utópico? Viola el mismo concepto aceptado de utópico (pax, prosperidad, crecimiento personal, salud absoluta, longevidad apacible; venga, cuanto los Éticos de EL MUNDO DEL RÍO pretendían —que, a su vez, estaba contaminado de serie— construir en su gigantesco ensayo sociológico), porque ya frustra a un ciudadano (¿o saldrían con lo trekkie de que las necesidades de uno pesan menos que las de la mayoría?), causándole trastorno. Incomodidad. Semilla de rencor que puede germinar, aberrando sus conductas. Enseña DEMOLITION MAN una de esas Utopías, también podrida de principio por la ambición hedonista de Cocteau de extender de modo global su pedagogía. (Que aún requería de una fuerza policial —idea represora— para sostenerse).

No era una persuasión pacífica basada en un eficiente buenismo, sino una imposición implacable que acarreaba el hambre y el exilio al disidente.

¿Es, quizás, Utopía un concepto autócrata-burbuja? Como en THE MATRIX, ¿debe aislarse cada uno en una vaina, cuidado por mecanismos de soporte vital, diseñando su Utopía personal para alcanzar la auto-Utopía, o alimentaría hedonismos egoístas, Síndrome de Hubris al extremo, en vez de una munificencia universal humana?

© Antonio Santos
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Antonio Santos es escritor e ilustrador y mantiene el blog Una historia de la frontera.