Una papa en Marte
por Daniel Salvo

Una de las películas más comentadas del año 2015 fue EL MARCIANO, basada en la novela del mismo nombre del escritor Andy Weir. La historia va de un astronauta que, tras un accidente (Marte no es precisamente un planeta pacífico, tiene unas tormentas que pueden dejar sin piel a una persona en cuestión de minutos), queda varado en la superficie marciana, a merced de sus propios recursos. Ingenioso como buen pioneer, raciona sus alimentos y desarrolla un cultivo viable de papas, el cual abona con sus propias heces...

De la ficción pasamos a la realidad: la agencia espacial norteamericana, la NASA, en conjunto con el Centro Internacional de la Papa (CIP) del Perú, están realizando experimentos en el sur del Perú, cuyos suelos, de naturaleza volcánica, tienen propiedades muy parecidas a las del planeta Marte. Es decir, una papa que pueda crecer en semejante suelo, podría también cultivarse en el planeta rojo. De modo que una futura colonia humana afincada en Marte podría basar su supervivencia nada menos que en nuestra peruanísima papa.

Así pues, la ciencia del siglo XXI se da la mano con la ciencia (en su sentido más amplio de conocimiento) precolombina, la ciencia de los antiguos peruanos, quienes convirtieron un tubérculo venenoso en un vegetal sabroso y nutritivo, gracias al cual se salvaron de la hambruna muchos países europeos. Por algo se la llamaba kausay, que en el idioma quechua quiere decir sustento necesario para la vida.

La papa no es un regalo de la naturaleza ni de los dioses, es el producto de experimentos y pruebas desarrollados en condiciones que apenas podemos imaginar (¿los andenes, que permiten reproducir una gran variedad de microclimas, habrán sido utilizados como laboratorios?). Los primeros vestigios de papa conocidos poseen nada menos que 8,000 años de antigüedad y fueron encontrados en las cercanías del pueblo de Chilca, al sur de Lima, en 1976.

Largo es el camino que ha recorrido el conocimiento humano, expresado en este tubérculo, la papa, que de los suelos peruanos viajará a otro planeta, acompañando a la humanidad en su viaje por el cosmos.


Notas

Para los peninsulares despistados que no hayan leído el libro o visto la película: patatas.

© Daniel Salvo
(368 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Crónicas de Futuria el 10 de noviembre de 2016