Y volverá a pasar otra vez
por Marina Such

La versión de Galáctica de Ron Moore y David Eick vio la luz casi de chiripa, porque Syfy se animó a hacer un remake después de que el proyecto que estaba cociéndose en la Fox se fuera al garete. Lo interesante es que quien estaba detrás de esa versión para Fox (o uno de los que estaba detrás) era Bryan Singer, el mismo del que se rumoreaba que podría dirigir una película de la serie que nadie tenía muy claro dónde encuadrar. Parecía descartado que pudiera entrar en el universo de la reimaginación de Moore y Eick (su final lo impide), pero quizás podría haber seguido el espíritu de ese proyecto original para Fox que, en realidad, iba a ser una continuación de la serie de los 70 (creo que hasta pretendiendo que Galáctica 1980 nunca tuvo lugar).

Singer, el productor Tom DeSanto y el propio Glen A. Larson (que tenía los derechos de las adaptaciones al cine) estuvieron muy cerca de poner en pie esa serie, a mediados de 2001, pero los atentados del 11-S retrasaron la pre-producción y, como resultado, Singer se vio obligado a dejar el proyecto para empezar a rodar X-MEN 2. Por su parte, Fox encontró su propia serie de ciencia-ficción con Firefly y Syfy optó por el remake, en lugar de la continuación, y encargó a David Eick (que a su vez buscó a Ron Moore) que lo pusiera en marcha. Todos sabemos hasta dónde ha llegado esa Galáctica­ en sus cuatro temporadas, y no es raro que surgieran voces que acusaran a los impulsores de la película de oportunistas, por querer producirla aprovechándose de la popularidad de la versión de Moore y Eick.

Hay ciertas salvedades que podrían hacerse en ese punto (como que Galáctica­ sigue siendo todavía una de las grandes desconocidas para el gran público, lo que era un arma de doble filo para esa hipotética película). Por lo que se fue publicando por ahí (en Ain´t it cool, por ejemplo), la idea era hacer, otra vez, un remake o, mejor dicho, un reboot (palabreja que ha puesto de moda la última de Star Trek) de la serie original, lo que tiene su aquél. El piloto de la Galáctica de 2003 ya era un remake del de la de 1978, y sus hallazgos con los cylones y con el cambio de caracterización de algunos personajes estaba vedados para el equipo de Singer si no querían que ser acusados de copiones poco originales (aunque igual pensabam transformar a Tigh en una mujer con los rasgos de Megan Fox, y unos cylones más parecidos a Terminator que a Blade Runner, vaya usted a saber). Una nueva versión que respetase el espíritu del original podría haber derivado en algo caduco desde el principio, porque lo que esa Galáctica de Larson no puede negar es que era hija de finales de los 70.

El proyecto no pasó de ser pasto de rumores, que había que tomar con sal y limón (con mucha filosofía, vamos). Por lo que trascendió en su momento de la serie de Singer y DeSanto, la idea que tenían era seguir la historia con Adama muerto y Tigh al mando de la flota, la Pegasus destruida en una batalla con los cylones y un renovado esfuerzo por buscar la Tierra. No sé cómo lograrían huir de la alargada sombra de la serie de Moore y Eick y, desde luego, el que debió estar a punto de darle algo fue a Richard Hatch, que ya intentó poner en pie, sin éxito, su propia continuación de la serie, y tuvo que conformarse siendo el maquiavélico Tom Zarek en la reimaginación.

Al final, el leimotiv de esa serie es más cierto que nunca: todo esto ya ha pasado antes, y volverá a pasar otra vez.

© Marina Such
(637 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El Diario de Mr. MacGuffin el 21 de agosto de 2009