De culto pero sin premio
por Marina Such

Durante las cuatro temporadas (y seis años) que Galáctica 2004 estuvo en antena, era casi un tema recurrente que los críticos de televisión estadounidense protestaran con todas sus fuerzas cuando los Emmy y los Globos de Oro la dejaban fuera de sus nominaciones (excepto en las categorías técnicas). Criticaban, sin que les faltara razón, que los académicos impedían que una de las mejores series en antena tuviera el reconocimiento que merecía bien porque la emitía un canal de cable con mucho menos cartel que HBO (como Syfy), porque se adscribía formalmente a la ciencia-ficción (que no suele tomarse en serio en estos premios), porque tocaba unos temas demasiado deprimentes o vaya usted a saber por qué. Thursnext recordó hace algún tiempo las razones que los votantes de los Emmy daban para justificar por qué otra gran ignorada, The Wire, nunca entraba en las nominaciones, y dos de ellas podrían aplicarse al caso de Galáctica: tiene una trama densa con muchos personajes que puede resultar difícil de seguir para los no iniciados y se desarrolla en un entorno sombrío y en una zona moralmente llena de matices del gris (y en el espacio, para más inri).

Pero a los críticos, luego, esas quejas se les volvían en su contra cuando llegaban los premios otorgados por ellos, los de la TCA, en los que Galáctica brillaba también por su ausencia. En 2009, sin embargo, quisieron enmendarse nombrándola Programa del Año y reconociendo, de algún modo, sus logros después de haberse despedido. Es una victoria pírrica, pero al menos alguien, fuera de los Saturn Awards, se acuerda de ella. Entre las categorías importantes de los Emmy de 2009, sólo está nominada a la mejor dirección (Michael Rymer, por la parte final de DAYBREAK), y las escasas esperanzas de que Mary McDonnell podría, por fin, ver a su Laura Roslin en medio de las nominadas a mejor actriz dramática se desvanecieron con rapidez. Que el reparto de Galáctica fuera consistentemente ignorado por los Emmy fue destacado, con mucha indignación, por Ron Moore en el panel que Syfy organizó en Comic-Con sobre Caprica y de THE PLAN, la última película que veremos de la serie (literalmente, dijo que era un frakkin´ crime), y su indignación era perfectamente comprensible.

Ni al principio de la tercera temporada, cuando Galáctica se estrenó en octubre para lanzar una mayor campaña de promoción y consiguió salir en las portadas de Entertainment Weekly y TV Guide, la serie tuvo ninguna posibilidad de que su mayor visibilidad se tradujera en ser invitada al gran baile de promoción de la industria televisiva estadounidense. Haber figurado dos veces en las listas de mejores series del año del AFI, haber ganado un Peabody y ser candidata en un par de ocasiones a los premios Hugo de ciencia-ficción tampoco pesaron en esa decisión. Es cierto que, desde esa tercera temporada, la audiencia fue resintiéndose cada vez más, y tal vez esa razón tuvo más importancia que todas las demás.

Pero las mismas extrañas justificaciones que dejaron fuera de esas nominaciones a Michael Hogan, Tricia Helfer, Katee Sackhoff, Grace Park, Edward James Olmos o la propia McDonnell seguro que influyeron en que John Noble no viera reconocido su gran trabajo en Fringe (¿alguno de los académicos de los Emmy lo reconocería de EL RETORNO DEL REY), o que Rutina Wesley y Nelsan Ellis ni siquiera contaran por True Blood, o que Mariska Hargitay esté abonada a figurar entre las candidatas finales a la mejor actriz de drama. No vamos a seguir ahondando en la alergia de los premios a la ciencia-ficción y la fantasía porque ya es un cliché. Pero algo hay. Katee Sackhoff tenía más opciones de llevarse algo por dedicarse a hablar por el móvil en la octava temporada de 24, y Mary McDonnell más fácil un reconocimiento a mejor actriz invitada por su participación en The Closer.

© Marina Such
(647 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El Diario de Mr. MacGuffin el 02 de agosto de 2009