De Papá lo sabe todo a The Walking dead
por Daniel Salvo

Los cuarentones y más allá seguramente recordarán una serie que pasaban en la televisión de los setenta: Papá lo sabe todo. Iba de una arquetípica familia WASP (blanca, anglosajona y protestante) compuesta por el papá, la mamá y tres hijos. Con toques humorísticos a veces, los problemas de la vida cotidiana eran resueltos con un perpetuo final feliz-con-moraleja, obviamente, derivada de la sabiduría paternal. Calmado como un general victorioso, el señor Young­ solucionaba todo en el hogar. Suponemos que en su centro de labores pasaba algo similar, puesto que iba y venía del mismo con un terno impecable.

En la misma onda, tuvimos a un papá más simpático y bonachón, aunque algo torpe: Fred Flinstone, o Pedro Picapiedra, morador de un mundo feliz, el auténtico sueño americano, en el cual los jefes daban días libres a sus empleados con solo pedirlo, las esposas cocinaban maravillas en la cocina y el esposo traía el dinero a la casa. Podría ser o no la última palabra en el hogar, pero jamás se cuestionaba el hecho de que el buen Pedro era el hombre, igual que el papá del futuro de la serie The Jetsons, o Los Supersónicos.

Esta visión patriarcal del mundo, entronizada en la televisión, aparentemente sufrió un duro revés con series como Married with children (Matrimonio con hijos) y Los Simpson. En ambas, el hombre es un ser despojado de toda autoridad, sumiso o explotado en el trabajo, objeto de burla y vergüenza por parte del resto de la familia, carente de mayores expectativas o proyectos ante un mundo al cual ha renunciado dominar. Al Bundy alguna vez fue llamado Don Pantalones Vacíos, y Homero... ¿qué se puede decir de Homero Simpson?

Sin embargo, no deja de percibirse el hecho de que la televisión norteamericana, en todos los casos, gira en torno al hombre y sus vicisitudes. Ya sea el Pater Familias de los años cincuenta del siglo XX o el bueno para nada de la posmodernidad, está visto y asumido que la mujer siempre ocupa el segundo lugar.

Por que... ¿quién diría que la señora Young­, Vilma Picapiedra, Peggy Bundy o Marge Simpson son personajes que valen algo por si mismas? Están para apuntalar o socavar la posición de El Hombre, pero no parece que puedan hacer otra cosa más allá de ese rol secundario. Si alguna de ellas hubiera muerto en algún episodio de las series mencionadas, o se les conseguía un reemplazo o se terminaba la serie.

Habiendo dejado en claro que el mundo de la televisión gira en torno a El Hombre, ¿qué hacemos para resucitarlo, darle el protagonismo de nuevo, volver a convertirlo en el dador de seguridad, fuerza, virilidad y todo eso que, supuestamente, le fue quitando la modernidad, posmodernidad y etc? Pues volver a crear el mundo. Volver a la edad de piedra. Volver a dividir a los seres humanos en el maniqueo buenos y malos.

Es decir, acabar con la civilización. Destruir la cultura, la ley y el cuestionamiento a la autoridad.

En otras palabras, idear una serie como The Walking dead.

Y es que el mundo de The Walking dead es el paraíso de El hombre, de los machos, del dispara primero y ni te molestes en preguntar. The Walking dead le devuelve al Hombre el sitial que ocupó en las épocas más oscurantistas de la televisión, a saber, la fuerza, la sabiduría, la autoridad incuestionable. ¿Cómo puede ser de otra manera en un mundo poblado por zombies que te pueden comer al menor descuido, o por otros seres humanos que han dejado de ser prójimos para convertirse en depredadores acaso peores que los zombies? En ese mundo, mujer, eres más secundaria que nunca, a menos que te comportes como hombre (o sea, sepas usar armas, uses tatuajes y ropa oscura, etc.). Y aún así seguirás siendo secundaria. Tanto así, que en The Walking dead llegaron al extremo de matar nada menos que a la esposa de El hombre, y justo cuando más necesaria era. Caray, hay quien ve en esto un ejemplo de madurez del género, en el cual se ha abolido cualquier sentimentalismo (¡a su mare, se murió la esposa!), pero a mi me parece que en el fondo, han querido librar al Hombre de practicamente TODO lastre para destacar como líder, padre, luchador, etc. Y es que el Hombre solitario siempre brillará más que el Hombre con esposa.

En un principio, vi The Walking dead como un interesante ejercicio de supervivencia humana en una situación límite. Pero las últimas temporadas redujeron todos los conflictos a uno solo: saber quien es el más macho de todos. O sea, el Hombre vuelve, y hay de la Peg o la Marge que se atrevan a cuestionarlo o burlarse de él. En lugar de hijos deslenguados como Kelly o Bud, o irreverentes como Bart, Rick Grimes no tiene un hijo sino un fiel cachorro que quiere ser como él. Por, nuevamente, Papá lo sabe todo, ya ves que ni tu madre nos hace falta...

¿Una historia más del Club de Tobi? Nada nos impide creer que al final de la serie pondrán una estatua de Rick Grimes con la mirada perdida en el horizonte...

© Daniel Salvo
(866 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Ciencia Ficción Perú el 15 de mayo de 2015