Suizos versus una catástrofe nuclear
por Félix Capitán

Los suizos tienen una enorme fama de eficiencia, de Wanduhrenhaltung que tira para atrás. Cuando eran buenos para la pelea, los mercenarios suizos eran lo más de lo más. Ahora sólo los recluta el Vaticano, vale, pero aún así. Sí para Su Santidad son buenos, supongo que siguen siendo buenos... Luego inventaron el reloj de cuco (o el sur de Alemania. Pero ustedes cuando piensan en relojes de cuco, piensan en Suiza, ¿no?), James Bond usa un reloj suizo, y... ¡¡¡LA SOPA EN CUBITOS!!! ¡¡¡QUE SE JOROBEN!!! (bueno. Lo hizo un francés, un tal Nicolás Appert. Pero no le vamos a arruinar el chiste a Mafalda, ¿eh? Eso sí, lo de la sopa en cubitos queda para otro posteo). Por todo eso, sorprende e incluso duele un poco que en la historia de los nuclear meltdowns (las famosas fusiones ésas de los reactores nucleares que hemos visto en tantos insignes capítulos de Los Simpson), Suiza tenga el suyo propio. ¿Cómo a la nación que es el cúlmen de la eficacia europea, como Alemania pero sin perder dos guerras mundiales, le pudo pasar algo así...? Veamos.

En los año 1960, la fiebre era lo nuclear. Parece que la gente no había terminado de ver mucho atompunk de hormigas mutantes por la radiación, arañas mutantes por la radiación, iguanas mutantes por la radiación, o bolcheviques mutantes por la radiación, o capaz que la cosa vaya de querer tener sus propios Hijos del Atomo, sus versiones locales de los X-Men, así es que... a saber. Y Suiza se subió al carro. En 1962 empezó la construcción del reactor nuclear de Lucens, que como ya podrá advertirse, acabará siendo el Chernobyl suizo (bueno... no. El Three Miles Island suizo, más bien. Déjenme seguir). El mismo era un chiche moderado por agua pesada, y enfriado con dióxido de carbono (sí, leñe. El gas invernadero. No me pregunten. No entiendo la lógica, no soy ingeniero nuclear, ¿vale?). El plan era generar 8, 3 megavatios de energía eléctrica, y además, si a tanto daba el cariño, transformarse en potencia punta de nuclear tech, y venderla al resto del mundo con pingües beneficios, claro (¿terroristas islámicos incluidos...? Chachaaaaaánnn...). Pero la cosa no llegó hasta ahí.

El reactor estaba listo y entregado, pero estaba en la etapa de afinación, operativo pero aún no en uso, salvo para lo ya dicho, para emperifollarlo lo último y dejarlo el nuevo chiche del barrio. Pero en éstas, el 21 de enero de 1969, un tubo de presión saltó de su sitio, sobrevino una sobrecarga energética de las buenas, y... la cosa no llegó a Three Miles Island o Chernobyl porque los suizos, inteligentes ellos, decidieron apagarlo. El follón fue mayúsculo, claro: la investigación subsiguiente tomó DIEZ AÑOS. La cosa acabó sin sanciones por que se atribuyó la falla a corrosión por humedad. Pero el fallo en sí... agárrense. ¿Listos? Allá va. Lo que pasó fue que en uno de los canales de combustible hubo una pequeña fuga de agua, que corroyó tal o cual parte del sistema de eliminación de calor, lo que sobrecalentó la carcasa de una barra de combustible (uranio enriquecido con cromo, dentro de una carcasa de magnesio con 0, 6% de zirconio) hasta el punto en que parte de la carcasa se fundió y el metal derretido obstruyó el flujo de refrigeración de bloqueo al combustible, lo que a su vez inició la fusión del uranio, lo que a su vez generó un sobrecalentamiento que reventó el tubo refrigerante en contacto con la columna de grafito, lo que expandió el dióxido de carbono en el tanque moderador, lo que llevó a los discos de moderación a abrir el contenedor... lleno de material nuclear... así de complicaos son los reactores nucleares. De pronto, los chistes a costa de Homer Simpson tienen menos gracia, ¿eh?

¿Por qué si fue tan grave la cosa, ustedes jamás habían oído hablar de esta joda? Por que... suizos. No, no censuraron la información ni náda (son una democracia, que se creen). Es por que los suizos son tan jodíamente eficientes, que construyeron su reactor nuclear... EN UNA CAVERNA. Tal cual. ¿Paranoico? Sí, pero nunca se es lo suficientemente paranoico cuando estás tratando con la más devastadora de las formas de producción energética conocida por el ser humano. Así es que sí hubo contaminación radioactiva... dentro de una caverna, y eso es todo. Igual, la radiación dañó el resto del material radioactivo, y reemplazar el núcleo era demasiado caro (hablamos de una industria cuyos estándares deben ser literalmente un fallo estimado por reactor nuclear cada DIEZ MIL AÑOS). En 1992, le echaron un poquito de concreto para asegurarse. Y se la pasaron unos cuantos añicos haciendo limpieza, hasta que en 2003, ¡listo, como nueva! Lo ya dicho: suizos. Sólo a los suizos podía írseles de madre el núcleo de un reactor atómico hasta el punto de fusión a una escala Three Miles Island, y NO PASA ABSOLUTAMENTE NADA.

Cuando pienso en esos planes que salen de tarde en tarde para instalar reactores nucleares energéticos en Chile (no experimentales, de ésos ya hay, pero están a cargo de científicos, no empresarios pirañas ávidos de lucrarse a costa del riesgo de dejar a Chile convertido en un páramo termonuclear), y pienso en esos técnicos que sacaron el cartón flojeando a lo bestia en el instituto, y que después salen con un ¿esa lucecita? No, si le das un golpecito al tablero se apaga, y... ¿esa filtrazón? Na, masho, que le pones una huincha d´embalaje y listoco, y... ¿una cervecita? Tengo enfriando las chelitas en el tubo de refrigeración....

© Félix Capitán
(933 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Siglos Curiosos el 1 de enero de 2017
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