Especial Vigesimoquinto Aniversario, 11
En el principio de todo...
por Jacinto Muñoz

En el principio todo era caos, cuenta el relato bíblico de la creación y corrobora mi memoria al acceder a esos tiempos arcanos que podríamos situar entre los años seis y dieciséis de mi existencia. LA ISLA MISTERIOSA, VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO, Espacio 1999. Mazinger Z, Guardianes del espacio, Callejón infernal, LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS, comics de Marvel, EL PLANETA DE LOS SIMIOS, LA CARRERA DE LA MUERTE DEL AÑO 2000, La saga de los Aznar, 2001, PLANETA PROHIBIDO, EL ABISMO NEGRO, LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, ALIEN y muchas otras ilustres obras que olvido me permiten constatar que la ciencia-ficción estuvo ahí casi desde el principio, sin que pueda, ni me interese mucho, decir: aquí está el origen de todo.

Quizá sea un asunto genético o epigenético o una mezcla de todo o quién sabe qué, como decía, no importa demasiado, se que me gustaba la ciencia-ficción cuando era niño que me siguió gustando de adolescente y me sigue gustando de mayor. Libros, películas, algo menos los cómics —no se si por haberme dejado influir por ese perverso mensaje que situaba toda historia gráfica cerca del mundo de lo infantil o por que fueron pocos los que cayeron en mis manos durante esos años en que se van formando los gustos— y sobre todo las novelas. Los 80 y los primeros noventa fueron los años de Brugera, Martínez Roca, Nova, Acervo y alguna que otra colección de quiosco y en el cine casi cualquier cosa que saliera en pantalla grande o en DVD caseros fueron tiempos dulces y tiempos solitarios.

Supongo que es una cuestión de carácter, de de casualidad y de medios económicos, nunca me suscribí a ninguna revista de los pocas que poblaron nuestro escueto mercado patrio y nunca me dio por contactar con otros aficionados con alguna carta o comentario en esos tiempos de epístolas en papel. Entre mis amistades, el género no iba más allá de alguna película taquillera o alguna novela perdida, sólo mi hermano compartía esos gustos y lo cierto es que tampoco echamos en falta encontrar otros compañeros de fatigas, disfrutar de una buena historia, soñar con otros futuros, con otros mundos, descender a infiernos apocalípticos, cruzar el universo o atravesar la historia de un extremo a otro era recompensa más que suficiente. Puede que a veces, en los momentos más exultantes se echara en falta compartir con otros parte de esos sueños, pensamientos, hipótesis y fantasías, pero esa frustración solía ser leve y bastante llevadera y todo habría continuado igual de no ser por uno de esos inventos que la ciencia-ficción nunca llegó a vaticinar.

En una tarde cualquiera de finales de los 90, frente a un ordenador cualquiera, con la página de un buscador cualquiera ocupando la pantalla, me dio por teclear: Saga de los Aznar, mi serie de bolsilibros favorita, que ocupaba un lugar privilegiado en mis recuerdos y cuyos ejemplares habría perdido de vista tiempo atrás. No sé por qué me vino a la cabeza en ese momento, tal vez nuestro presidente del momento hubiese sido noticia, como entonces solía, el caso es que introduje las palabras mágicas, pulsé intro y zas aparecieron resultados entre los que se hallaba un grupo de yahoo, aficionados a esa misma Saga, activos, animosos y muy agradables, Todo eso lo comprobé después, cuando contradiciendo mi habitual forma de ser me dio por solicitar la adhesión a tan ilustre club.

Aquellos fueron buenos años, de charlas en línea, quedadas y mensajes de correo, hice muy buenos amigos y descubrí entre cosas, un peculiar sitio de internet gestionado con gran diligencia por uno de los miembros de aquel grupo. Alguien muy conocido en estos lugares y a quien no es necesario presentar.

El Sitio de Ciencia-Ficción, contenía, y contiene, una completísima sección sobre el universo creado por Pascual Enguídanos y mucho más, como todos sabéis. Veinticinco años después de su creación el Sitio acumula mucho cariño, mucha dedicación, mucho trabajo y mucho mérito, y mucho contenido de calidad, los tiempos han ido cambiando los sitios de Internet no son lo que eran, otras redes sociales y otros creadores de contenido pululan hoy por las autopistas de la información pero venga lo que venga Franciso José pude decir con orgullo eso de que nos quiten lo bailao y lo que nos queda por bailar. Yo personalmente tengo que agradecerle el haber recuperado un vicio que, por circunstancias que no vienen al caso, abandoné en mi primera juventud y que de no ser por aquella tarde y aquella búsqueda es casi seguro que nunca hubiera recuperado. El día que publiqué mi primer relato en esta plataforma y todos los que vinieron después han sido para mi momentos de indudable placer y emoción muchas gracias por ello Webmaster.

© Jacinto Muñoz
(801 palabras) Créditos
Alejandro Caveda mantiene el blog El zoco de Lakkmanda