Especial Vigesimoquinto Aniversario, 8
Lo encontré buscando
por Luis del Barrio

No recuero exactamente cuando me aficioné a la ciencia-ficción porque en mi familia ya había bastantes aficionados. Empezando por mi padre, que tenía una buena cantidad de libros y no se perdía (para disgusto de mi madre) toda película al respecto que echaran por la televisión, ya fuera en la Primera cadena o por el entonces revolucionario UHF. Naturalmente yo le acompañaba en el visionado de aquellas aventuras espaciales, en la destrucción de monstruos gigantes o en las terribles consecuencias de una guerra nuclear.

Mis tíos y mis primos, algo mayores que yo, tampoco le hacían ascos a la ciencia-ficción y en su casa era fácil encontrar las novelitas de Valenciana, Bruguera, Toray, etc. Y un montón de cómics de supehéroes, aquellos cuadernillos apaisados de Vértice me encantaba, y que decir de los de Novaro. Por supuesto, los de Novaro eran mucho mejores porque eran a color, y sinceramente, las aventuras de los supers de Novaro eran más comprensibles que los de Vértice, los primeros (de DC) eran gente más accesible y tenía motivaciones más claras que los segundos (de Marvel) O eso me parecía a mi, en aquellos años. El caso es que no me aficioné mucho a ellos ni a los libritos, ya que solo los cataba cuando íbamos de visita y a que mi padre los miraba con cierto desprecio. Si, mi padre era un poco cultureta y la literatura de a duro se la traía al fresco, aunque tardó años en reconocer que se lo pasaba bomba con aquellas viejas películas de serie B que pasaban por televisión.

Con aquellas influencias ya se imaginan como salí yo. Todo imaginación y secundado con mi ejército de clicks de Famobil (y poco tiempo más tarde con los Maldelman y los más sofisticados Geyperman) organizaba batallas galácticas de lo más sangriento y montaba unos belenes (literalmente, el Belén Navideño) dignos de pasar a la historia del dioramismo, si es que existe esa palabra. Pero el juegos no lo era todo, seguía leyendo y viendo la televisión, no hace falta que me explaye al respecto, ya se sabe que se podía ver en la televisión española de los años 70 y 80, y respecto a la lectura tres cuartos de lo mismo, todo lo que Acervo, Bruguera (la Bruguera seria), EDHASA, etc, etc, proporcionaba. Además con la ventaja añadida de que no me gastaba ni un duro, ya los tenía en casa.

Pero llegada la veintena hubo un periodo de oscuridad, la mili, los estudios, que por la lógica influencia encaminé hacia la ingeniería... las chicas y sobre todo la juerga del Madrid de los 80 y 90. Pero como todo tiene sus momentos me asenté, trabajo fijo (por entonces, ahora se les dice indefinidos), matrimonio, niños, y retomé la lectura, y ya en época relativamente reciente la televisión gracias a las maravillas del streaming, que lejos de la esclavitud de la programación permite ver lo que quieras cuando quieras.

Sin embargo, en su momento había algo que faltaba en mi educación, saber de todos aquellos autores, de donde venían, porqué escribían lo que escribían. Nunca había tenido gran curiosidad por ellos, ni por conocer a otros aficionados, pero en esto llegó Internet y al principio de forma bastante ocasional, más que nada buscando información principalmente sobre series (recuerden, por la época era difícil saber cuanto se había visto de ellas) me fui topando con más y más información, y a no mucho tardar acabé dando con el Sitio.

¿Cómo lo encontré? De la forma más tonta, o directa, según se mire, del mundo. Abriendo Altavista (si, Altavista, Google todavía se estaba ganando su sitio en el mundo) y buscando ciencia-ficción. Tal cual. Para mi sorpresa la primera página que apareció fue una con la dirección www.ciencia-ficcion.com y que además se llamaba Sitio de Ciencia-Ficción.

Me intrigó sobre todo su vocación enciclopédica, tenía secciones de todo lo relacionado con la ciencia-ficción, incluso una sección de relatos. No se donde leí que todo lector de ciencia-ficción es un autor de ciencia-ficción en potencia, y yo ya tenía escritos unos cuantos cuentecitos, el proceso de enviarlos no parecía muy complicado, así que me dije ¿por qué no? Lo cierto es que tardé unos años más en decidirme, pero cuando los envié Francisco José me los publicó sin problemas, algo que recuerdo con una cierta emoción.

Unos pocos años más tarde me decidí a escribir algún pequeño artículo, que también me publicó, luego alguna que otra crítica, que también me publicó y así hasta convertirme en colaborador habitual del Sitio Algo que espero poder seguir desarrollando durante muchos años más.

Por supuesto, solo me queda desear Larga y Próspera vida al Sitio.

© Luis del Barrio
(789 palabras) Créditos
Luis del Barrio es colaborador habitual del Sitio