Especial Vigesimoquinto Aniversario, 5
Aniversario plateado para un sitio de oro
por Dixon Acosta

Debo agradecer que mi querido amigo, Francisco José Suñer, director del Sitio, me hace caer en cuenta que esta publicación en pocos días celebrará sus primeros 25 años de vida, más que un logro, una proeza sostener un medio dedicado además a un género, como lo es la ciencia-ficción, que para bien o para mal, siempre tendrá una naturaleza marginal, minoritaria, pero que por lo mismo, lo hace exclusivo y especial. Así que no puedo iniciar el presente texto, sin hacer el reconocimiento al único responsable de tamaño éxito, Francisco José Suñer, un quijote del futuro. Aplauso de pie y no es acto de lambonería, como llamamos en Colombia al acto de adulación, sino de simple justicia.

En cierta forma, coincido cronológicamente con el Sitio, en mi decisión de escribir ciencia-ficción, como autor y/o comentarista. En la década de los 90, mientras terminaba mi carrera como Sociólogo en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, comencé a escribir los primeros relatos en el género y tuve la fortuna de coincidir en un taller de guión de cine, con un autor fundamental de la ciencia-ficción en Colombia, Campo Ricardo Burgos, por entonces éramos dos jóvenes que explorábamos alternativas creativas a nuestras respectivas profesiones, especialmente desde la escritura de orden fantástico. Con Ricardo hemos mantenido la amistad a distancia, pues luego llegó la docencia en su caso y la diplomacia en el mío, que no han permitido un contacto más frecuente y cercano.

De todas formas, antes de conocer a Ricardo Burgos, ya venía con la idea de escribir ciencia-ficción y fantasía, por separado, pues siempre he defendido la tesis que a pesar de semejanzas, son como parientes distantes de una misma familia. A pesar de su apariencia, la ciencia-ficción es en esencia realista, porque obedece a la razón, a la lógica, no a la explicación que requiere de un deux ex machina, para resolver la trama. Puede que en algunas librerías ubiquen los textos de los dos géneros en el mismo estante, pero en mi caso los dejaría apartados. En particular, me llamaba la atención, una variante del género apartada de los temas clásicos como los viajes espaciales, así llegué a la definición de la ciencia-ficción doméstica, que con los años he intentado desarrollar en relatos, generalmente breves. En parte, porque mi trabajo diplomático en la vida real, no me deja mucho tiempo libre, por lo cual, hay varias tareas pendientes para cuando llegue la jubilación. Esperando tener tiempo, vida y neuronas disponibles para ello.

En cualquier caso, gracias a Ricardo Burgos me conecté a una publicación argentina, Quinta Dimensión, especializada en temas como la fantasía, la ciencia-ficción, el terror, tanto en literatura como en lo audiovisual. Al menos en sus primeros años, creo que fuimos los únicos colaboradores colombianos que tuvo aquella revista digital. En lo que no estoy tan seguro es si fue a través de Ricardo o por mi cuenta que me encontré con el Sitio, aunque considerando mi naturaleza curiosa, pudo haber sido algún día navegando por Internet, en una época en la cual, esa navegación resultaba un poco más fácil que por estos días, con la ventaja que no habían aparecido las redes sociales que distraen tanto de las actividades personales.

El año de 1997, año de la aparición de el Sitio, fue crucial en lo personal, porque tuve mi primer nombramiento como diplomático en un cargo en el exterior, en este caso en Venezuela y empecé a llevar la literatura y la escritura en general en paralelo, por aquellos días comencé a colaborar con cierta frecuencia con Letralia, uno de los sitios de literatura más prestigiosos de América Latina, creado por otro buen amigo, mi hermano venezolano Jorge Gómez Jiménez. Sin embargo, en mi caso, comenzaría a publicar en el Sitio, hasta el año 2001, recuerdo que lo primero que publiqué fue un artículo sobre el actor Roger Moore y su relación con la ciencia-ficción, es decir que en mi caso he acompañado a la publicación durante 20 años, lo cual tampoco está mal, en mi opinión.

De hecho, en diciembre de 2001 aparece mi primera columna en Firmas, lo cual no está mal, considerando que Francisco José durante los primeros tiempos de la sección, era el único que firmaba los editoriales. Así que me aventuro a decir que posiblemente sea el primer colombiano en ser colaborador constante y quizás uno de los primeros latinoamericanos en tener este privilegio de aparecer en estas páginas. Ahora bien, es la hora de realizar una confesión algo vergonzante, pero que se convierte en divertida anécdota.

Durante un buen tiempo, me confundí con el nombre de la publicación, lo cual no es extraño. Yo, que escribo sobre ciencia-ficción e intento argumentos inteligentes, o al menos entretenidos con los desarrollos científicos, en la vida real soy más bien despistado y algo torpe con la tecnología y cuando ingresaba al Sitio, me aparecía la sección llamada Bienvenida, pero asumí que era su nombre oficial.

Así que durante un tiempo, yo decía e incluso lo escribí en varias reseñas personales que era colaborador de Bienvenida. Sitio de Ciencia-Ficción, lo cual le hará gracia a Francisco José, a quien no le llamo Paco, aunque debería, pues a pesar de las distancias, cuando he pasado por Madrid, siempre nos hemos podido reunir para compartir un café y hablar de cualquier cosa, menos de ciencia-ficción, de eso hemos conversado bastante por este medio, al que considero una de esas casas adoptivas que me hacen sentir como en mi propio hogar.

De nuevo, felicidades en las bodas de plata, de un sitio que merece la medalla de oro y esto no es exageración, que a quienes corresponda puedan hacerle al Sitio, todos los reconocimientos del caso. Que el futuro, la patria natal de la ciencia-ficción, depare muchos más años a una publicación que se ha convertido en referente para creadores y lectores. Un sitio que aunque no se llame así, les da a todos una cordial Bienvenida!

© Dixon Acosta
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Origen: Dixon Acosta es diplomático, escritor y colaborador habitual del Sitio
En Twitter le encuentran en horas no laborales como @dixonmedellin