Especial Vigesimoquinto Aniversario, 1
Quien me lo iba a decir
por Francisco José Súñer Iglesias

Como la vida misma el Sitio va quemando etapas y años con cansina consistencia. Un hito detrás de otro. Que llegara a su primer año ya fue toda una sorpresa hasta para mi. No dejaba de ser un experimento de programación para cacharrear con nuevas, quien lo diría ahora, tecnologías, y por aquel entonces, digamos, que vivía la vida.

Luego efeméride tras efeméride, cinco años, diez (con celebración fastuosa incluida), quince (con otra fiesta no tan fastuosa pero igualmente cálida), mil semanas de actualizaciones consecutivas, veinte años (ya sin fiesta, que en Madrid en enero hace mucho frío y yo ya estoy para sopitas) y ahora los veinticinco años de presencia ininterumpida en la red.

Y aquí estamos.

Como ya he comentado en alguna ocasión el hecho de llegar hasta aquí no se debe a ningún milagro ni conjunción asombrosa de los astros. Solo a una cierta tendencia a la constancia y que nunca he querido hacer del Sitio faro y guía de la ciencia-ficción en español. Lo primero no es meritorio, cada cual tiene las virtudes y defectos que le tocan en el reparto, pero la prudencia se aprende, y de siempre he percibido que los arranques de caballo tienen paradas de burro, y cuando el Sitio se hizo parte de mi rutina, comprendí que abarcar demasiado no sería lo más inteligente, y le dediqué solo el tiempo mínimo imprescindible, sin pretender hacer transcender su misión más allá de un pasatiempo, ni abanderar ninguna causa grandilocuente, loable, puede que si, pero fuera de mis expectativas.

¿Y porqué un Sitio de Ciencia-Ficción? Porque me gustaba la ciencia-ficción, y no se me ocurrió mejor tema para llenar aquellas primeras y toscas páginas en HTML.

No recuerdo exactamente cuando me supe aficionado al género. Por supuesto que me había visto las series que se emitían por la época (años 70, 80...) Star Trek, Perdidos en el Espacio, Los Thundebirds, O. V. N. I.... pero no dejan de ser recuerdos confusos de mi niñez. Al tiempo leía lo típico: Julio Verne, pero como es difícil asociarlo a un género concreto, tampoco le daba mayor importancia.

El primer libro de ciencia-ficción como tal que leí, sobre los doce años, fue el horroroso EL ENIGMA DEL HALO, de B. N. Ball, con un argumento desquiciado y una traducción no menos terrible, y tras él en rápida sucesión EL RETORNO DE LOS DIOSES, de G H. White, de mucha mejor factura, aunque desconcertante, si bien se desarrollaba en Sumeria, el protagonista se llamaba nada menos que Miguel Ángel Aznar. Ajá pensé astutamente a mis doce años El tal White es el apodo de algún español, solo años más tarde supe lo perspicaz de mi deducción.

Luego vino una especie de travesía por el desierto en la que todas mis influencias eran televisivas y alguna ocasional cinematográfica (LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, of course) hasta que, cuando pude disponer de mi propio dinero, me lancé a comprar libros y cómics. En aquella época, los años 80, lo más accesible y económico, más allá de los bolsilibros, eran las colecciones de kiosko de prensa, de Bruguera. Libro Amigo, Club Joven, La colección Naranja. Además, el cajón de libros de saldo de Simago era toda una caja del tesoro, Picazo, Ferma, Martinez Roca... Gracias a ellas descubrí, lógicamente, a Asimov (de hecho, la recopilación de relatos SELECCIÓN-3 fue el primer libro de ciencia-ficción que que compré), pero también Brian Aldiss, Frederik Phol, Poul Anderson, John Wyndham, Ursula K. Leguin, Stanislaw Lem... sobre todo Stanislaw Lem...

Más o menos por la época vino el cómic, de la mano de revistas como 1984, y TOTEM, donde descubrí a Moebius, Esteban Maroto, Richad Corben..., lo que además me hizo dar el salto de simple lector a escritor profesional: llegué a escribir para Toutain unos cuantos guiones de ¡terror! Que publiqué en la revista Creepy ilustrados por Santiago Martín Salvador.

Y entonces, precisamente a mediados de los años 1980, sucedieron dos acontecimientos que forjaron muchas aficiones y llenaron las bibliotecas de los veinteañeros de la época, Orbis lanzó su Biblioteca de Ciencia-Ficción, y Ultramar su colección Ciencia-Ficción, acercando de forma asequible los viejos clásicos cedidos por Acervo, Minotauro o EDASHA, y Ultramar trayendo además nuevas obras inéditas en español.

Hacer un resumen de lo que supuso aquello es una tarea ociosa, quien más y quien menos tiene historias parecidas que contar y ha pasado mucho tiempo y muchos títulos como para intentar hacer una enumeración minuciosa y ordenada.

© Francisco José Súñer Iglesias
(753 palabras) Créditos
Francisco José Súñer es el master de universo, al menos en las limitadas cuatro paredes de éste Sitio