Versiones, reinicios y rearranques
por Francisco José Súñer Iglesias

Quizá un poco opacada a causa de diversos estrenos, como el de DUNE de Denis Villeneuve, o la serie de la Fundación, la noticia del año ha sido el anuncio del reinicio (reboot, según los redichos) de Babylon 5.

Para los más jóvenes, la serie es de finales del siglo XX, Babylon 5 fue nuestra última y mejor esperanza de una serie de ciencia-ficción inteligente, algo que a los trekkies les suele poner de uñas y se lían a dar ejemplos más que notables sobre las veces que Star Trek había tocado temas más que controvertidos.

Sin embargo, Star Trek ofrecía una visión optimista sobre el futuro de la humanidad, había guerras y enemigos implacables, situaciones extremas al borde del exterminio, si, pero en general la humanidad salía bien parada cuando se la comparaba con las sucesivas civilizaciones con las que se encontraba.

Babylon 5 cambió ese paradigma, los humanos ya no eran los reyes del mambo intergaláctico, solo una civilización más que se salvaba de milagro de la destrucción y estaba infestada por mil y un males que la carcomían. No obstante, en comparación con otros alienígenas más antiguos y decadentes, tenía la pujanza y arrogancia de la juventud que propiciaría un cambio de ciclo en el universo conocido. Y más allá.

A partir de entonces, también porque los tiempos en general estaban cambiando con el fin del milenio, prácticamente todas las series empezaron a adoptar un tono cada vez más oscuro y pesimista. Naturalmente, los viejos clásicos habían quedado desfasados con su atmósfera un tanto ingenua, efectos especiales de baratillo, actores que no terminaban de creerse sus personajes y casi por norma producciones torpes a causa de los magros presupuestos y la premura por acabar los episodios a tiempo.

¿Qué hacer entonces? La pela es la pela, e incluso con productos deficientes las cadenas habían ganado mucho dinero con sus emisiones e infinitas reposiciones. Además, tras la caspa y el cutrerío, había muy buenas ideas que sería una lástima no actualizar, así que se empezó con la fiebre de los reinicios, (reboot, según los redichos).

El rey indiscutible del reinicio, es Doctor Who. En la práctica lo inventó, forma parte de su ADN, cada vez que un doctor muere se reencarna en una nueva versión de si mismo con lo que la serie, a lo largo de 60 años y 13 doctores regulares (y casi media docena de ocasionales) ha sobrevivido, mutando, adaptándose a cada época y circunstancias sin variar su esencia.

En el mundo de los superhéroes Superman quizá sea quien se lleve la palma respecto a quien han sufrido más encarnaciones. Ya en 1966 tuvo serie como Superman clásico, en 1993 se actualizó en Lois & Clark, pero antes, en 1988, se relataron sus aventuras juveniles en Superboy, que a su vez fue actualizada en 2001 con la exitosa Smallville. Tras una nutrida serie de celebradas apariciones en el Arrowverso (Arrow, The Flash, Supergirl, etc.) en 2021 se le ha concedido serie propia en el mismo: Superman & Lois.

El otro superhéroe icónico del universo DC es Batman, que igualmente tuvo serie en 1966 y una formidable puesta al día en 2014 en Gotham, más centrada en la vida del comisario James Gordon, y donde se cuenta como Bruce Wayne llegó a ser lo que es. Otro super destacado es Flash, que tuvo una breve aunque popular serie en 1990, y que gracias de nuevo Arrowverso acumula más de ocho temporadas con un Barry Allen rejuvenecido.

En cierto modo la Star Trek clásica tuvo su amago de reinicio en el cine de mano de J. J. Abrams, pero finalmente la intención de trasladarlo a la televisión no fraguó. Las películas trataban la época en la que un bisoño Kirk se hacía cargo de la Enterprise, no de sus viajes por lugares que un humano no había visitado jamás, por lo que en realidad solo se puede hablar de prologo cinematográfico de la serie clásica. En realidad, el reinicio de Star Trek fue La Nueva Generación, nuevos personajes, nuevos roles pero, en el fondo, la misma filosofía y casi las mismas aventuras actualizadas y modernizadas.

Un reinicio no menos esperado fue el de V. En esta ocasión incluso más terrorífica e inquietante que la original. No obstante no era para nada redonda, y los espectadores no la acogieron con el cariño de la original, por lo que nos dejaron colgando con un final de segunda temporada que prometía grandes emociones.

Por su parte, PERDIDOS EN EL ESPACIO recuperó la cuasi cómica serie de los años 1960, dramatizando el argumento hasta casi el paroxismo y embarcando a los Robinson en unas aventuras al borde de la supervivencia llenas de espectacularidad. Incluso la nueva doctora Smith es aún más vil y malvada que cualquiera de sus predecesores, Gary Oldman incluido.

Pero quizá la serie que más impacto causó con su reinicio fue Galáctica. Admitámoslo, la de 1980 era cutre hasta decir basta. Apenas se salvaba el diseño de la propia Galáctica y de los viper, pero el vestuario daba vergüenza ajena, los cylon no eran mucho más funcionales que los daleks del Doctor Who y los guiones estaban bien, si tenías quince años (como era mi caso), pero no resistían un examen más maduro. El reinicio de 2004 se anunció entre muchas dudas (pretendía que a Starbuck lo interpretara una mujer) pero el resultado final fue tan brillante que incluso muchos espectadores ajenos a la ciencia-ficción se engancharon a ella fascinados. Kara Thrace, la nueva Starbuck, se convirtió en un icono (de todo tipo) y los nuevos cylon, pese a desear la destrucción de la humanidad se ganaron un hueco en nuestros corazones gracias a la carga existencial que sobrellevaban penosamente.

¿Qué se nos adelanta de esta nueva Babylon 5? Según declaraciones del propio Straczynski, que afortunadamente vuelve a estar al frente del proyecto, ésta se actualizará en todos los sentidos, no sólo el técnico, sino que se adaptará a la actualidad de éste primer cuarto del siglo XXI. Puede que veamos los mismos personajes en similares roles pero no será una repetición de la misma historia de la Babylon 5 clásica, algo similar a lo ocurrido con Galáctica, que ha usado repetidamente como referencia.

Por supuesto hay quien no está demasiado cómodo con la idea del reinicio. La vieja Babylon 5 abrió un buen montón de posibilidades, y se argumenta que había material como para haber creado un universo del estilo de Star Trek, o al menos StarGate, pero por diversas causas, entre las que al parecer se cuenta el resistencia de algún que otro influyente directivo de la propia Warner, no prosperaron.

De momento poco más se sabe al respecto, pero estoy seguro que vistas las referencias y los antecedentes la nueva Babylon 5 no defraudará.

© Francisco José Súñer Iglesias
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