Rumbo a Dune, 3
Publicación y recepción
por Jorge Armando Romo

Se dice que muchas de las grandes novelas recibieron rechazos de decenas de editoriales antes de alcanzar la luz y convertirse en clásicos instantáneos. Pero en el caso de DUNE, si bien hubo un buen paquete de rechazos por parte de los editores a mediados de los años 1960, la búsqueda no fue tan tardada y al final apareció un editor poco común que creyó en el alcance de la novela.

Los primeros editores en rechazar el libro sostenían que la novela era demasiado compleja y extensa para el lector habitual de la ciencia-ficción. Si bien hoy en día se publican sin problemas novelas de mil o más páginas y dicho tabique sólo se trata del inicio de una saga inmensa de ochenta libros, las editoriales de la época buscaban ediciones de libros muchos más breves y accesibles para los lectores del género. Más de un editor llegó a afirmar que a lo mejor estaba cometiendo el peor error de su vida al rechazar la novela. Incluso Herbert y su agente propusieron que se dividiera y editara en tres libros para una mejor lectura. No obstante, los editores afirmaban que la historia no consistía en una trilogía, sino en una larguísima novela de tres partes. Si bien Herbert comenzó a preocuparse por los obstáculos que su libro enfrentaría, un editor salió de sorpresa con una interesante propuesta.

En la editorial estadounidense Chilton Books, Sterling Lanier, editor especializado en manuales automotrices, se acercó inesperadamente para financiar la publicación del libro. Declarado como un fan de la ciencia-ficción y un lector de la revista Analog, dicho editor ofreció 7.500 dólares por los derechos de la novela, exigiendo que ésta fuera extendida y profundizada por Herbert. Si bien el editor fue rápidamente despedido por financiar proyectos fuera de su línea editorial, el libro se editó con la extensión con la que hoy lo conocemos (años después Herbert agregaría algunos apéndices). Aunque se dice que el éxito de la novela fue rotundo, en realidad ésta tardó un poco en despegar. En una primera estrategia, Herbert envío ejemplares a numerosos amigos y colegas para que le dieran promoción, e incluso se financió la creación de una cápsula radiofónica para publicitarla.

El libro era extenso y no tenía batallas espaciales ni robots. Herbert estuvo mucho más interesado en explorar los pasillos del poder, la antropología de los fremen, la ecología de Arrakis, etcétera. Esto al principio alejó a los fans. Pero de pronto, gracias al boca a boca y a las reseñas fue que se disparó el interés por la novela. Hubo una reseña muy favorable por parte de The New York Times, mientras que otros escritores famosos del género hablaron muy bien de la obra. Arthur C. Clarke inició las comparaciones con la saga de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, afirmando que DUNE era la gran epopeya que la ciencia-ficción había estado buscando durante tanto tiempo. Robert A. Heinlein la encontró sumamente ingeniosa, aunque otros críticos cuestionaron justo la complejidad de la misma así como su final. Algis Budrys reconoció la relevancia de la novela, pero cuestionó que al final todos los organismos del imperio galáctico sólo agacharan la cabeza frente al poder de Muad´Dib. Incluso cuestionaba la falta de emociones del personaje principal en la segunda mitad del libro. No obstante, DUNE se alzó con los premios Hugo y Nébula y un amplio reconocimiento a mediados de los años 60.

Algunos críticos vieron en DUNE una fuerte respuesta literaria y política a la saga de FUNDACIÓN de Isaac Asimov. Si bien ambas obras fueron vistas como dos grandes epopeyas galácticas, el universo literario creado por Frank Herbert fue apreciado como una obra mucho más rica. Incluso algunos críticos señalaron que si bien en la obra de Asimov se buscaba el orden galáctico frente a la llegada de un mutante como el Mulo, en DUNE la historia estaba contada desde el punto de vista de un mulo (Paul Atreides), mismo que conseguía un estallido social y así lograba convertirse en un tirano que llevaría una jihad por todo el universo.

Y ahora sí, el éxito de DUNE fue rotundo y le dio gran fama a su autor, aunque no se convirtió en el bestseller que Herbert esperaba para dedicarse de lleno a la escritura.


Notas

La decisión apresurada de Lanier para publicar DUNE llevó a que la editorial, ya firmado el contrato, no pudiera retractarse. Sin embargo, una vez terminadas las obligaciones con Herbert, Chilton Books no mostró ningún interés en publicar las siguientes novelas de la saga.

© Jorge Armando Romo
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