El futuro en que vivimos, 35
Pantallas transparentes
por Luis Del Barrio

Siempre ha han maravillado las pantallas transparentes que vemos en muchas series y películas. Me parecen el paradigma de lo incómodo y lo inútil, son muy llamativas, eso no hay quien lo niege, ¿pero prácticas?

Para empezar el mundo no es así. No vemos dos dimensiones, tenemos una única visión tridimensional, eso si, pero solo una, con sus perspectivas, puntos de fuga, visiones laterales y puntos ciegos. Podemos ver varias cosas a la vez, pero lo que viene a ser fijar la atención, en solo una, dos a lo sumo, incluso en un a modo de segundo plano podemos detectar formas y siluetas que nos llaman la atención, y fijar la vista en ellas para confirmar nuestras dudas.

Pero nunca nada de ver una cosa y tras ella otra y tras esa otra más, hay algo que se llama opacidad, y además tenemos la reflexión, que es precisamente la que nos permite ver cuando la luz rebota en los objetos que observamos.

Hay más, y es que si distinguimos formas y texturas es gracias al contraste y a los tonos. Si alguien ha tenido la experiencia de seguir el proceso de elección de un traje de novia se habrá sorprendido con la infinita variedad de tonos de blanco que existen. Vale, en realidad no son blanco, se trata de mezclas de color muy atenuadas que, sin embargo, por separado idenfiticamos inequívocamente como blanco... hasta que se comparan con otros blancos y empieza el baile de apellidos. Pues bien, una pantalla transparente tiene el pequeño inconveniente que o la ubicamos sobre un fondo homogéneo, o nos podemos perder mucho de lo que se muestra sobre ella, a no ser que usemos trucos como aumentar la luminosidad.

Lo que es indiscutible es que, inconvenientes aparte, son chulas de la muerte, y como atrezzo futurista no las gana casi nada. Tampoco es que sean un invento moderno, ya las podíamos ver en las viejas películas sobre la Segunda Guerra Mundial, e incluso la guerra fría, donde pilotos, navegantes y oficiales trazaban rumbos en grandes planchas de metacrilato transparente ubicadas en mitad del puente de mando. Supongo que la idea era tener visibles a la vez las instrucciones de derrota y el puente del mando, sin tener que estar volviéndose continuamente a echar un ojo a una pizarra, y de paso dejando libres las paredes para ubicar otro tipo de equipos de navegación. La verdad es que ya por entonces las veía poco prácticas.

Pero no fue hasta el advenimiento del CGI en el cine cuando se pusieron definitivamente de moda en las producciones de ciencia-ficción. No se ubicar exactamente cuando se vieron por primera vez, pero probablemente fue en MINORITY REPORT, con Tom Cruise manejándose hábilmente ante proyecciones holográfica incorpóreas, cuando explosionaron y acabaron siendo casi un electrodoméstico de atrezzo más. Pero ya no solo pantallas táctiles o proyecciones holográficas, también los móviles, los comunicadores personales han caido en el embrujo de la tranparencia, los podemos ver el The Expanse, o producciones más modestas como Ad Vitam. Hasta en pastiches como Estoy vivo se usa y abusa de este tipo de tecnología.

La cuestión es que antes o después las fantasías de los escritores y guionistas acabarían por llegar a las tiendas, y ya tenemos las primeras pantallas transparentes del mercado (al menos, a precios asequibles) Xiaomi se ha decidido a lanzar una pantalla transparente. Se trata de la Mi TV Lux, que no podría tener unas especificaciones más embrolladas: consta de un panel OLED transparente de 55 pulgadas de diagonal (aunque tienen variantes mayores) y resolución 4K. a base de píxeles autoluminiscentes, con un contraste 150000:1 y un 93% del espectro de color DCI-P3 capaz de mostrar alrededor de de 1070 millones de combinaciones de colores.

Una especificaciones impresionantes para un capricho que, en realidad, sirve más para dejar epatadas a las visitas que para lograr una experiencia de visionado plenamente satisfactoria. Las pruebas que he leído al respecto dejan siempre la sensación (cuando no constatación clara) de que si bien se trata de un artefacto portentoso, su practicidad es relativa.

Lo que vuelven a demostrar artilugios como éste es que la imaginación humana va muy por delante de la tecnología real, y que en ocasiones, cuando ésta llega al nivel requerido, los objetos imaginarios se convierten en realidad. A veces superando a sus abuelos de ficción, a veces quedándose en mera curiosidad.

Pero por darle vueltas a la cabeza, que no quede.

© Luis Del Barrio
(744 palabras) Créditos