Robert A. Heinlein, valoración
por Antonio Santos

De un tiempo a esta parte veo que revalorizan la figura del que fuese Gran Maestre de la ciencia-ficción. Atenúan el interesado comentario sobre su presunta faceta fascista y militarista. Heinlein contó muchas cosas, además de pedir a la juventud que se alistase para ser masacrada en alguna guerra insensata.

Conviene considerar que, en su época, valoraban mucho el arrojo, el carácter marcial, un determinado sentido de la patria y el honor. Los tiempos han cambiado. El mundo se ha movido. Otros objetivos centran, en apariencia, nuestra atención. Pero como diría Snake Plissken: cuanto más cambian las cosas, más igual siguen.

Por tanto, escribir sobre conceptos militares estaba bien visto entonces. De ahí que nazca TROPAS DEL ESPACIO. Esta literatura no se ha marchitado, empero, cundiendo los ejemplos más o menos recientes. Joe Hadelman aporta LA GUERRA INTERMINABLE en apreciación a sus negativas experiencias en Vietnam. Pretende ser el anti— TROPAS DEL ESPACIO, donde se exaltaba el voluntario sacrificio para salvaguardar a la comunidad.

Siempre he visto sesgo sardónico, no obstante, en las evaluaciones de Johnnie Rico. Sólo Capitán América puede ser tan crédulo como patriota. Hadelman busca mostrar el aspecto miserable de la guerra (lo tiene; Sven Hassel ya lo relata), distinto al que pretende impostarle Heinlein, asociado a la erótica de las armas. Volvemos a lo mismo: Heinlein creció entre guerras mundiales. Exigían determinada mentalidad donde la Sociedad premiaba concretos esfuerzos; Hadelman evoluciona en una Sociedad cínica, descreída, que centra más el foco en el hospital de sangre que en las trincheras llenas de valerosos muchachos invulnerables al pánico.

Heinlein fue víctima de esa época, más que de su propia prosa. Mientras rescatan a Tolkien, hippies y fuerzas creadoras de la Izquierda condenan a Heinlein, tachándolo de fascista reaccionario. Y de eso, no te recuperas. Muestran una considerable ignorancia y tendenciosidad. Alguien exacerbado en el infrarrojo lee TROPAS DEL ESPACIO, vive el Mayo del 68, condena de inmediato la obra. Los borregos que lo rodean, queriendo desesperadamente formar parte de esa Comunidad: ¡aplauden! al exaltado. Todos comulgan del mismo espíritu antibelicista... antiyanqui. Se salvan de la etiqueta.

Ahora el ancho mundo parece volverse conservador. Los más rigurosos analistas empiezan a ver qué prejuicio social manchó a Heinlein; valoran su obra per se, no por lo que alguien dijera con escaso o prejuicioso conocimiento. Vengo observado que, desde que la Izquierda robó el Arte, crear con auténtica libertad es casi imposible. Es lo que ellos impongan (ajá, sí), o nada. ¿Que opinas conservador? Eres un facha. Heinlein Jr. Por lo tanto: ¡al ostracismo!

Encuentro harto hipócrita esta postura de una Izquierda que siempre está enarbolando las más comprensivas y libertarias banderas exigiendo respeto Respeto RESPETO para todos cuando creen sólo lo merecen ellos, mostrándose intransigentes con los disidentes. Ofende su disposición a marginar a quienes digan: Discrepo. Tienen el espín del prejuicio en ON permanente, listo para sin piedad punzar. La Patria es una ofensa; su patria es un objetivo de la más alta sacralidad. ¿De dónde surge este doblepensar? ¿No atisban en qué contrariedad caen, que desluce tanto su causa como sus personas?

Creo imposible sacarles del error. Por tanto, pienso consumir esa energía leyendo el material de Heinlein que, por una carambola afortunada, he adquirido. Estoy seguro de que me será más provechoso. Quienes sigan instalados en la vieja guardia... ¡ellos se lo pierden!

© Antonio Santos
(558 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 15 de octubre de 2017