Especial Vigesimocuarto Aniversario, 13
Los héroes no tan olvidados de la ciencia-ficción
por Alejandro Caveda

Hay una frase que no por tópica deja de ser menos cierta: la vida da muchas vueltas, y cuando menos te lo esperas tienes que tragarte o, al menos, matizar tus palabras. La reflexión viene a cuento a propósito del tema central de este especial, que gira en torno a los héroes de una pieza, esos personajes míticos del género que han inspirado no pocas aventuras y adaptaciones en diversos formatos. Y es interesante porque hace varios años (el 4 de agosto de 2005, para ser exactos) publiqué una entrada en mi blog, titulada Los héroes olvidados de la ciencia-ficción donde, tras repasar brevemente el concepto de lo que entendía por tales, finalizaba con la siguiente reflexión: que este tipo de personajes permanecían total o parcialmente inéditos porque no eran rentables. Con su permiso, reproduzco las líneas centrales de dicho artículo:

¿El motivo? (de esta falta de interés) Bueno, la población española no tiene nada que ver con la de los EE. UU. ni en cantidad ni en hábitos de lectura. Somos unos 47 millones (aproximados), de los cuales que lean —y encima lean ciencia-ficción— somos una minoría, muy fiel y sacrificada si se quiere, pero minoría, al fin y al cabo. Además, las editoriales están embargadas del síndrome Novedad, publicar al autor o título de éxito más reciente en los USA o Europa, y si dan con alguno que vende, pues explotarlo hasta la saciedad. Los clásicos quedan arrinconados, son casi como una cuota que hay que cubrir, como es el caso de Nova (El clásico Nova del año...). Pero es que además, se nos intenta colar como clásicos novelas recientes que en su día no pudieron ser publicadas, lo que desvirtua un tanto el concepto (en términos automovilísticos, sería como si nos dijeran que un R5 es un clásico del nivel de un Ferrari Dino). Es cierto que tanto Nova como Gigamesh o la Factoría repescan algún que otro clásico en sus respectivas colecciones de ciencia-ficción, pero suelen ser autores del calibre de Asimov, Heinlein, Clarke o más recientemente Fredric Brown; prefieren novelas autoconclusivas que series; y suele tratarse de títulos ya publicados en castellano, pero difíciles de encontrar. Apenas hay editoriales que se dediquen en exclusiva a recuperar u ofrecer clásicos inéditos (...).

Pues bien, quince años después he tenido que tragarme (parcialmente) mis palabras. Y es que si bien acerté en un par de detalles (como el desinterés de las grandes editoriales por los clásicos del género) no menos cierto es que durante este tiempo se han publicado, por fin, muchas sagas inéditas, publicadas de forma ordenada y sistemática por parte de colecciones más modestas, pero no menos entregadas, como Los libros de Barsoom, Costas de Carcosa o La biblioteca del laberinto, por citar algunas de las más activas.

La veterana biblioteca del laberinto, por ejemplo, se ha propuesto publicar la obra completa de Robert E. Howard, incluyendo aquellos personajes menos conocidos que Conan pero imprescindibles dentro del canon howardiano, como Almuric, Cormac Fitzgeoffrey, el rey Kull o Solomón Kane, aunque de forma paralela haya rescatado del olvido a otros personajes clásicos del pulp ya casi olvidados como Harry Dickson, el Preste Juan o Thongor de Lemuria, además de varias antologías dedicadas a Lovecraft y su círculo. Curiosamente, en Los libros de Barsoom comparten el mismo interés por editar la obra de Howard, e incluso los mismos personajes, aunque con ciertas diferencias de formato y contenido que justifican, hasta cierto punto, la similitud de contenidos. Howard aparte, los responsables de la editorial han ejercido una loable tarea de arqueología literaria, publicando por primera vez en España la saga del alférez Flandry de forma completa y ordenada, además de las aventuras de Jules de Grandin (Seabury Quinn), Eric John Stark (Leigh Brackett), El capitán Futuro (Edmond Hamilton) o el ciclo de Venus de Edgar Rice Burroughs, amén de rescatar varios títulos descatalogados de Abraham Merritt e incluso curiosidades como LA SOMBRA CONTRA SHIWAN KHAN de Walter Gibson, personaje pulp por excelencia. En cuanto a Costas de Carcosa, además de sacar al mercado diversos títulos de Howard (parece que el tejano está más de moda que nunca en nuestro país) ha reeditado las aventuras de Northwest Smith y Jirel de Joiry (Catherine L. Moore) además de publicar por primera vez las historias del Moris Klaw, de Sax Rohmer o el misterioso doctor Satán de Paul Ernst. Ya en un formato más lujoso, merece la pena mencionar su edición del ciclo completo de Randolph Carter, uno de los pocos personajes recurrentes de H. P. Lovecraft y, sin duda, una de las piezas fundamentales de su producción.

El repaso no estaría completo sin mencionar otros protagonistas que cayeron a lo largo del camino, como Ediciones Robel, que durante su breve existencia reeditó la saga del Orden Estelar de A. Thorkent (Ángel Torres Quesada); Silente, centrada en La Saga de los Aznar, de Pascual Enguídanos, pero que también encontró tiempo para publicar la obras completas de Carlos Sáiz Cidoncha; o Río Henares, cuyo excesivo entusiasmo la llevó a obviar ciertos aspectos de procedimiento, pese a lo cual dejó tras de sí un gran legado bibliográfico que incluía la edición de los Hombres de la Lente Gris, de E. E. Doc Smith, el ciclo de Marte de Edgar Rice Burroughs, la trilogía de los dioses de Ángel Torres Quesada, o La odisea del Kipsedon, de Walter Carrigan (alias Ramón Brotóns Espí), amén de otras series que quedaron inconclusas, como Las ciudades en vuelo de James Blish o las aventuras de La Rata de Acero Inoxidable de Harry Harrison.

Un aspecto común de todas las editoriales que hemos ido citando a lo largo del camino es que, por lo general, son fruto de la iniciativa de un reducido grupo de entusiastas, aficionados al género, que publican lo que les gusta y para quien le gusta, al igual que el triunvirato fundador de Nueva Dimensión, con sus eternas invocaciones a los lectores para que levantasen (levantásemos) su gordo culo y se acercasen hasta la librería más cercana, o formalizasen la suscripción a la revista. Quizás por eso, al contrario que las editoriales tradicionales, que buscan ante todo rentabilidad, grandes tiradas y llegar al gran público, las aquí reseñadas prefieren ajustar las tiradas, buscando un público más específico pero más fiel y completista, que está pendiente de cada novedad e incluso las encarga por adelantado, hasta el punto de que muchos de sus títulos se agotan al poco de salir al mercado, convirtiéndose así en apreciados objetos de coleccionismo entre los aficionados al género. Una era dorada esta que en el 2005 ni siquiera llegábamos a intuir, aunque puestos a ser exigentes, todavía queda mucho material por rescatar, o pendiente de una edición completa y ordenada, como la Liga Polesotécnica de Poul Anderson; la Saga de Flinx y Pip, de Alan Dean Foster; la Rata de Acero Inoxidable, de Harry Harrison; el ciclo de relatos protagonizado por Jame Retief, de Keith Laumer; las nuevas aventuras de Conan el Cimmerio o la trilogía de Lando Calrissian, de L. Neil Smith. Puestos a soñar, ¿porqué no? Igual de difíciles, por no decir casi imposibles, parecían muchos de los ya mencionados, y sin embargo aquí están, aunque haya que estar ojo avizor para hacerse con ellos antes de que se agoten. Y es que si algo han demostrado La biblioteca del laberinto, o Los libros de Barsoom, o Costas de Carcosa, et alii, es que el problema no está necesariamente en los lectores, o en la falta de ellos, sino en el enfoque y buen criterio de la editorial y de los responsables de cada colección. Larga vida, pues, a los héroes clásicos (y no tan clásicos) del género, y ojalá que vivamos para verlos de nuevo en los estantes de nuestras librerías, aunque sean virtuales.

© Alejandro Caveda
(1.301 palabras) Créditos
Alejandro Caveda mantiene el blog El zoco de Lakkmanda