Especial Vigesimocuarto Aniversario, 3
Héroes tóxicos
por Luis Del Barrio

Estás tranquilamente viendo una serie, o una película, leyendo un libro, y no sabes muy bien porqué, el protagonista empieza a caerte mal. Tiene carisma, personalidad, altos valores éticos y morales, resuelve los problemas con asertividad y prontitud, pero... algo no cuadra.

Esa asertividad es más bien territorialidad, los valores éticos son rígidas normas de naturaleza bastante intransigente, el carisma es en realidad arrogancia y la personalidad es sencillamente cabezonería.

Bien, lo has descubierto, estás ante un héroe tóxico.

Si además de todo esto no tienes muy claro que nuestro héroe sea nocivo para sus semejantes, en cuanto pronuncie las palabras hacer lo correcto tendrás la seguridad que se trata de uno de esos personajes que más vale tener muy lejos de ti. No hará lo necesario, o lo oportuno, o lo acertado, o lo indispensable, no, hará lo correcto, y desde ese mismo momento sabemos que múltiples desgracias caerán sobre sus allegados y, pese a todo, finalmente será perdonado porque fracase o no, habrá hecho lo correcto.

Los guionistas no parecen darse cuenta que llegado a un punto tanta perfección en un héroe acaba por desgastarle, máxime en estos tiempos modernos en los que las consecuencias también se miden. En los buenos y viejos tiempos, Superman podía arrasar media Metrópolis si con ello atrapaba al supervillano de turno, Batman podía salir ileso de una ensalada de tiros siempre y cuando el Joker acabara en Arkham. Pero con el tiempo nos abrieron los ojos, alguien se dio cuenta que los destrozos de Superman implicaban cifras millonarias en reconstrucción, o que la balasera de Batman contra el Joker había llevado a la tumba a dos docenas de honrados (¡ejem!) policías, y el terreno de los superhéroes empezó a cambiar, y con ello llegó otra moda igual de molesta, que era endosarles absurdas angustias existenciales. Pero no hablaré de eso aquí.

En la televisión, como todo es más estilizado, nos encontramos infinidad de estos héroes. En la serie Andrómeda, el capitán Dylan Hunt (Kevin Sorbo) metía a la tripulación en unos líos bastante desagradables solo por colmar su infinito ego, porque la Mancomunidad que perseguía refundar estaba más que acabada hacía siglos. En Kyle XY, el propio Kyle (Matt Dallas) navegando entre la ingenuidad y la testarudez se embarcaba en cruzadas personales que ponían en riesgo a toda su familia y seres queridos. No menos cargante era el matrimonio Bowman (Josh Holloway y Sarah Wayne Callies) de Colony, que igualmente se complicaban la vida arrastrando a sus hijos aventuras imposibles, si bien los muchachos también eran expertos en buscarse problemones por su cuenta. En Los 100, Clarke (Eliza Taylor) es otra especialista en arrastrar a todos sus amigos y compañeros hacia aventuras descabelladas, a las que éstos le siguen con perruna fidelidad. Juliana Crain (Alexa Davalos) de El hombre en el castillo, igualmente hará de su capa un sayo sin importarle las consecuencias de sus actos ni a quien ni como perjudique.

Pese a todo, hay guionistas más o menos inteligentes que se dan cuenta cuando se han pasado de rosca, y así en Colony, a los Bowman se les termina endosando una buena depresión y profundos problemas familiares cuando se dan cuenta de donde les ha llevado su mala cabeza. A Clarke Griffin también le pasan factura sus actitudes pasivo-agresivas cuando sus amigos y allegados van soltando lastre y arrinconándola hacia una soledad angustiosa. En definitiva, intentos de hacer a los personajes más humanos y reales.

¿Y qué decir de los niños? Ver aparecer un niño o adolescente implica catástrofe segura. Los Bowman son paradigmáticos al respecto, y no hay suficiente papel en el mundo para hacer una lista de niños que por imprudencia, o simple inconsciencia, ponen en peligro a todo el que se les acerque. En vez de tomar ejemplo de la Newt (Carrie Henn) de ALIENS, se dedican a soltarse de la mano y lanzarse a buscar su peluche favorito en plena invasión alienígena, lo que lleva a que media docena de curtidos comandos bien adiestrados pasen a mejor vida cuando, precisamente, el héroe tóxico de turno decide ir a rescatar al pequeño irresponsable.

Por si acaso, aléjese de los héroes tóxicos y aleccione a sus hijos en el silencio y la ocultación, de lo contrario puede acabar muy mal.

© Luis Del Barrio
(713 palabras) Créditos
Luis Del Barrio es colaborador habitual del Sitio