100 años de Bradbury
por Adán Expósito H.

Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en el hospital de Waukegan, en Illinois (el estado de Chicago), siendo su infancia bastante agitada puesto que su familia se mudó varias veces hasta que finalmente se establecieron en Los Ángeles, California. Quizá esa falta de desarraigo y la necesidad de encontrar entretenimiento más allá de los típicos juegos infantiles, llevaron al joven Ray a convertirse en un ávido lector: Buck Rogers, los libros de Edgar Rice Burrough, las leyendas de Richard Barham...

Esa pasión por la lectura, unido a que sus estudios reglados no pasaron de la secundaria, implicó que su formación literaria fuera completamente autodidacta. Mientras se ocupaba en pequeños trabajos devoraba, a la vez que estudiaba, los clásicos, desde Shakespeare a Wells pasando por Verne y Poe. Por extensión también se lanzó a la escritura, colaborando en varias publicaciones de aficionados, hasta que el 1939, publico PENDULUM, su primer relato como profesional.

Bradbury, además de apasionado lector, se destaco como disciplinado artesano de la escritura. Se impuso un ritmo constante de escritura, mil palabras al día, lo que puede no parecer mucho, vienen a ser cuatro folios a doble espacio, pero si se considera como una actividad sistemática no es fácil mantener ese ritmo, sobre todo manteniendo el nivel de calidad que le caracteriza. Todo su saber como escritor lo fue plasmando en una serie de ensayos que fueron finalmente recopilados en el libro ZEN EN EL ARTE DE ESCRIBIR.

Tal era su capacidad productiva que en los sesenta años que estuvo activo llegó a publicar más de 500 relatos, que fueron regularmente recopilados en decenas de antologías, algunas tan celebradas como CRÓNICAS MARCIANAS, EL HOMBRE ILUSTRADO, LAS MAQUINARIAS DE LA ALEGRÍA o EL CONVECTOR TOYNBEE.

En las distancias largas también destacó con novelas que marcaron el género, como FAHRENHEIT 451.

El impacto que han tenido CRÓNICAS MARCIANAS o FAHRENHEIT 451 es más que notable. La epopeya de los colonos marcianos y su encuentro con la frágil civilización marciana ha querido ser vista como una alegoría del racismo, la pulsión autodestructiva del ser humano y la falta de empatía hacia otras culturas. Escritos con un estilo poéticos y melancólicos, esto relatos rompían con la corriente dominante de la ciencia-ficción de la época, a caballo entre la space-opera del pulp más desaforado y el cientifismo de la escuela de Campbell. Bradbury introdujo el gusto por la alta literatura, avanzando lo que unos años más tarde sería la new wave. Socarrón pese a todo, en cierta ocasión Bradbury declaró que le gustaría ser enterrado en Marte para escuchar desde el mas allá las risas de los lectores de sus novelas comparando el Marte real con el por él imaginado. Años más tarde CRÓNICAS MARCIANAS tuvo su adaptación cinematográfica con nada menos que Rock Hudson a la cabeza.

FAHRENHEIT 451, incide en cierto modo en esa pulsión autodestructiva, Bradbury declaró en cierto momento que no es necesario quemar los libros para destruir la cultura, sino que basta con dirigir a la gente para que no los lea, la novela describía la destrucción de la cultura precisamente por la vía rápida, no ya censurando o incluyendo los libros en una lista negra, simplemente quemándolos todos, como una metáfora de los totalitarismos, para evitar que se pudiera leer, porque leer obliga a pensar e impide ser ingenuamente feliz, y según el pensamiento totalitario hay que ser feliz a toda costa. Se cuenta que escribió la novela en nueve días, en la Universidad de California, que disponía de unas máquinas de escribir de monedas, que le obligaban a cargarlas cada media hora con monedas de 10 centavos.

Pese a que muchas de sus obras fueron adaptadas al cine y la televisión, y escribir varias obras de teatro y algunos guiones para series como Alfred Hitchcock presenta o La dimensión desconocida, la relación de Bradbury con el audiovisual no fue nada cordial: el proceso de escritura del guión del MOBY DICK de John Huston fue una experiencia traumática, calificó de demasiado intelectual la adaptación que hizo Truffaut de FAHRENHEIT 451, y tampoco demostró demasiado entusiasmo con el EL SONIDO DEL TRUENO de Peter Hyams.

Su estilo poético y la fundamental componente reflexiva de su producción, hacen que la influencia de Bradbury en la ciencia-ficción haya sido notable, marcando tendencia y ampliando temáticas. Paradójicamente el propio Bradbury no se consideraba a si mismo específicamente como un escritor de ciencia-ficción, siendo precisamente FAHRENHEIT 451, la única que consideró del todo como tal.

Bradbury escribió mientras le acompañaron las fuerzas y la salud, murió el 5 de junio de 2012, y sobre su lápida se grabó el epitafio que había pedido: Autor de Fahrenheit 451.

© Adán Expósito H.
(781 palabras) Créditos