Especial Vigesimotercer Aniversario, 4
Ricos y pobres
por Luis del Barrio

El futuro nos platea toda una serie de tecnologías que empezaron hace algunas décadas con la gestación in vitro, continuaron con la manipulación del ADN a niveles nanométricos, y nos encontramos en puertas de crear seres humanos de la nada y gestarlos en úteros artificiales. Gente a la carta con la única intervención humana de unos cuantos especialistas y un caro equipo.

Personalmente, como supongo que todo aquel que lea éste panfletillo, preferirá el método tradicional (aunque mi mujer ya me expresó con claridad y contundencia en el paritorio que no está en absoluto de acuerdo conmigo). Fomenta las relaciones humanas y da mucho gustirrinín.

El caso es que todas esas tecnologías combinadas nos pueden llevar a que la reproducción humana tenga más que ver con una compra rápida que con el hecho de perpetuar la especie. Iremos a la máquina expendedora, elegiremos las características que queremos para nuestro hijo, y esperaremos nueve meses (a no ser que ese detalle también se mejore) a recibir el paquete, o al menos la notificación para que vayamos a recogerlo, porque el papeleo y la burocracia no creo que mejore y habrá que llevar al nene al registro para dar fe de su nacimiento, ponerle nombre y esas cosas, aunque si se piensa bien, seguramente sea un servicio incluido en el precio.

Hace unos cuantos años Moebius tuvo la misma idea pero en lo que respecta a la variante de pago del método tradicional. En La Saga de los Incales, el bueno de John Difool acudía a su prostíbulo de lujo y seleccionaba en un panel como quería la homeoputa del día, que le era servida casi al instante. Algo rápido y limpio, aunque también podía descender al Círculo Rojo a buscar emociones más fuertes y realistas, como hacía habitualmente su clienta Nimbea Super Quinq, en busca de fornidos empotradotes al natural.

Al bueno de Difool le costaba su dinerito su selección, bueno, hasta en el Círculo Rojo le hubieran sacado unos cuanos kublares, Moebius no especifica si es más o menos oneroso el coito sintético, pero el lujoso entorno de las homeoputas hacía pensar que no era precisamente barato, y eso me lleva a reflexionar que esos niños a la carta tampoco serán baratos ¿Será la síntesis de seres humanos un proceso caro y dificultoso? ¿Se convertirá por tanto la gestación sintética en algo para ricos? ¿Podrán los pobres financiar la síntesis de un niño?

Más allá de cuestiones filosóficas, como la clasificación de estos neonatos como seres humanos o máquinas biológicas, también hay que pensar que el proceso de creación del cigoto y el relativamente largo proceso de gestación tiene un coste, y pienso que no será precisamente asequible. Por eso mi impresión de que será un proceso mayormente dirigido a ricos que se lo puedan pagar.

¿Alguien se ha preguntado alguna vez cuanto cuesta sacar adelante a un neonato prematuro de 22 semanas en la incubadora? Nada menos que la friolera de 90.000 euros Si la gestación humana es de unas 39 semanas, y cada semana nos sale a 5300 euros, una gestación completa se cifraría en 200.000 euros, y eso sin tener en cuenta que las primeras fases son las más complejas y delicadas, donde el control deberá ser mayor y más exhaustivo, con lo que el coste se incrementaría. Digamos que solo la gestación nos saldría por 250.000 euros, a lo que habría que añadir la creación del cigoto y los retoques genéticos. De esto no tengo precios, pero pongamos que nos llevaría otros 50.000 euros. Nos ponemos en que cada bebe sintético tendría un costo de 300.000 euros.

Está claro, esto es algo que sólo se puede permitir gente muy adinerada, ya simplemente la gestación subrrogada, en los países en los que es legal, puede oscilar entre los 50.000 y 150.000 euros, aunque si nos vamos al tercer mundo se pueden encontrar auténticas gangas, en resumen, traer un ser humano al mundo no es nada barato (y de mantenerlo ni hablamos, pero eso es otro tema).

Así pues se nos presentaría un escenario futuro donde la diferenciación de castas entre los nacidos y los no nacidos sería algo probable. La casta inferior de los nacidos tendría todas las taras y problemas que la gestación natural acarrea, además de que al no poder soportar los costes de una mejora genética está claro que pertenecerían a las clases con menos recursos económicos, incluso las clases que ahora consideramos medias, como los profesionales cualificados, estarían lejos de poder afrontar un gasto tan elevado, aunque si quizá el de mejora genética, con lo que tendríamos una entrecasta: los nacidos mejorados. Por último, en las familias más adineradas la gestación y parto natural quedarían relegados al olvido, o al capricho, y se convertirían en una casta de no nacidos, mejorados genéticamente y ya de por si poseedores de un patrimonio considerable.

Este escenario no es original, he intentado recordar donde lo he leído, pero por el momento me resulta imposible, y aunque guarda un remoto paralelismo con UN MUNDO FELIZ, no es exactamente esto.

La cuestión es que ciertas tecnologías no tienen porque mejorar necesariamente la vida de toda la humanidad, si bien ciertos tratamientos genéticos preventivos podrían aplicarse por parte de la Seguridad Social (espina bífida, hemofilia, fibrosis quística, etc) las mejoras estarían fuera de su ámbito, como actualmente sucede con la cirugía estética no reconstructiva. Es decir, que tendríamos una población relativamente sana, pero los ricos además serían más guapos, altos y fuertes que los pobres, y vaya usted a saber, si no nacerían con un par de doctorados grabados en sus genes. Incluso siendo retorcidos, a los pobres se les podría ofrecer según que mejoras para sus hijos, si bien en pago, sus retoños recibirían ciertas características a conveniencia de la persona o entidad que financiara el tratamiento, con el compromiso de trabajar para su benefactor.

Como siempre, pintando el futuro en rosa.


Notas
© Luis del Barrio
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Luis del Barrio es colaborador habitual del Sitio