Especial Vigesimotercer Aniversario, 1
Entes sintéticos
por Francisco José Súñer Iglesias

Cuando se nos habla de androides de forma automática pensamos en complejos mecanismos con forma humana. Sin embargo, la ciencia-ficción nos ha ofrecido a lo largo del tiempo innumerables ejemplos de que no todos los autores han ido por ese camino, decantándose por soluciones biológicas encomendadas a unas tecnologías que, como casi todo lo que se propone en el género, se desarrollarán en un futuro lejano o más o menos alternativo.

Pero ocurre que cuando esas tecnologías empiezan a vislumbrarse, un escalofrío nos recorre la espalda porque los vaticinios de nuestros autores favoritos parecen estar a punto de cumplirse..., con el fastidio de que nuestros autores favoritos no tendían al optimismo.

En eso estamos en éste momento. Actualmente se están desarrollando una serie de tecnologías que permitirán replicar cualquier ser vivo, al menos mamíferos, sin necesidad de padre, madre ni perrito que les ladre. Una de esas tecnologías es el útero artificial que Alan W. Flake y su equipo están poniendo a punto. La idea surge de la altísima mortandad que sufren los bebés super prematuros, de menos de 26 semanas. Todavía no están convenientemente formados, y ello causa que su índice de éxito sea muy bajo. Flake propone un útero artificial en el que estos prematuros sigan sin interrupciones el proceso de gestación de modo que éste pueda finalizar con todas las garantías. Eso es sólo un inicio, una vez que ésta tecnología esté en marcha y funcionando con garantías, los investigadores querrán que los fetos puedan desarrollarse en él desde fases cada vez más tempranas de la gestación, e incluso que la fecundación pueda producirse directamente en ellos.

Otra tecnología incipiente es la creación de gametos sintéticos, esto es, que sin necesidad de disponer de óvulos o espermatozoides, sea posible fabricar gametos artificiales a partir de cualquier célula. Esto es una gran noticia para aquellos que no pueden tener hijos porque no producen óvulos o espermatozoides. Cualquier célula de su cuerpo puede servir para generar el gameto correspondiente sin necesidad de donantes.

Unamos a esto que la ingeniería genética está manejando con cada vez más precisión y soltura las cadenas de ADN. Uniendo las tres tecnologías se podría fabricar un ser humano, o lo que se le pudiera pasar por la cabeza al ingeniero de turno, con exactamente las características necesarias. Sin padre, ni madre, un ser biológico fabricado de principio a fin sin que la vieja y retorcida lógica de los ritos de reproducción y el proceso de gestación tuvieran nada que ver.

Un androide, en definitiva.

Esto abre, por supuesto, un infinito e interesante abanico para la reflexión ética y filosófica. Empezando por las consabidas advertencias de los peligros de jugar a ser Dios, a la inevitable duda de cómo considerar a tales seres ¿serían realmente humanos? ¿la manipulación genética les convertiría en una raza, o razas, aparte? Por no hablar, por supuesto, de las prevenciones éticas que surgirá ante estos experimentos y que ya se encargará alguna oscura organización de saltarse criando a estos seres en instalaciones secretas en lo más recóndito del planeta... o más allá de la tropsofera, que todo puede ser.

Muchos autores de ciencia-ficción han abordado estos temas, empezando por el propio Karel Capek en R. U. R., donde ya describe, aunque de una forma un tanto lateral estas tecnologías, en lo que incide precisamente es en la naturaleza, humana o no, de los robots. Los andrillos de ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?, de Philip K. Dick, y sobre todo los replicantes de BLADE RUNNER, y sus primos cañís de Rosa Montero, sufren profundas crisis existenciales al saberse máquinas pero sentir, y sangrar, como humanos. Aunque las tecnologías usadas en la Saga de Dune no son exactamente estas que se describen, los ghola criados en los tanques axlotl sufren siglo tras siglo, su propia angustia existencial sabiéndose una y otra vez sucesores de si mismos.

¿Lo verán nuestros nietos? Seguro que si.

© Francisco José Súñer Iglesias
(654 palabras) Créditos
Francisco José Súñer Iglesias es administrador del Sitio de Ciencia-Ficción

Notas

De momento, estrictas. He Jiangkui, el científico chino que se atrevió a manipular genéticamente a dos bebés, ha sido condenado a tres años de prisión por ello.