Conocí a Jose (así, sin acento ni tilde) hace ¿Cuánto diría yo? Muchos, muchos años. Conectamos bien, aunque en un principio sólo hablábamos de lugares comunes e intranscendencias, que si el fútbol, que si la política, que si el Papa de Roma, hasta que un día surgió la ciencia-ficción en la conversación, y ¡Ay, amigo! nos descubrimos como almas gemelas.
Vance, los viejos maestros de la space-opera de a duro española, Alien, y todas esas pequeñas baratijas que el género nos regala para que disfrutemos de ellas, nos descubrieron mutuamente como aficionados y conocedores del género, en buena sintonía por lo demás, y a partir de ahí se forjo una sólida amistad que ha durado hasta esta misma semana.
Jose, José María Boto Bravo, nos dejó a finales de septiembre, en una triste carambola de la vida.

Quizá el nombre no les diga demasiado, un aficionado más, pero a los habituales del Sitio su nombre resultará familiar. En el Sitio publiqué en forma de serial las tres novelas de su Ciclo de Aris:EXTREMAUNCIÓN, BRINDIS POR EL INCIERTO FUTURO y RAJÍN DE SURA, QUASSAI, incluso EXTREMAUNCIÓN fue la elegida para lanzar la colección ciencia-ficcion.com, un concepto en aquellos tiempos arriesgado y novedoso, y que años más tarde ha encontrado su hueco:el salto de la publicación electrónica al papel, simultaneándolas. El experimento se quedo en eso, pero baste señalarlo para comprender que estamos hablando de algo más que de un mero aficionado.
Aquellas ideas surgían tras interminables noches de tormenta, en las que entre cerveza y cerveza intercambiábamos impresiones a toda velocidad, recordando noticias, conceptos, rellenando huecos de obras célebres que nos parecían decididamente deficientes. Recuerdo especialmente una de esas salidas que dedicamos, casi íntegramente, a reescribirle a Lucas el Episodio I en unas claves más siniestras y demoledoras que las vistas finalmente en pantalla. Baste decir que Sigourney Weaver, protagonista reciente de ALIEN, RESURRECCIÓN, sería la implacable líder de una orden Jedi realmente temible y eficaz.
Incluso nos atrevimos a forma una sociedad
y escribir una novela a cuatro manos: CINCO ESTRELLAS, aunque de tintes policíacos, centrada en el mundo de la hípica En vista de nuestros amplios
conocimientos sobre el tema, prudentemente la dejamos descansando en el fondo del disco duro, pero comprobar como es posible alternar la escritura sin que la historia derivara a un absurdo ilegible fue una experiencia interesante.

Pero su mejor arma era el verbo, yo no me considero un gran conversador, ni tengo la menor habilidad para hablar en público. A él le ocurría todo lo contrario, de palabra fácil y florida, rápidamente se ganó la simpatía de los Canallati, los componentes de la Tertulia Canalla, que varios aficionados habíamos articulado con la excusa de hablar, muy seriamente, de la obra de Pascual Enguídanos, pero que rápidamente se tornó en algo muchísimo menos formal. No voy detallar en qué sentido, baste imaginar porqué nos pusimos ese nombre y el contrasentido que era el hecho de que nuestro punto de reunión fuera el ya desaparecido pub El hombre tranquilo, donde se desarrollaban veladas memorables en las que, al cabo, no Enguídamos y ni siquiera la ciencia-ficción eran protagonistas de nada, sino la narración, entre otras aventuras y peripecias, de las persecuciones de pavos lisérgicos y caballos autoestopistas, la inoportuna presencia de piedras en los campos de instrucción de la Infantería española, la ubicación de intersecciones imposibles, e incluso frustrados saltos en paracaídas que él, como antiguo Caballero Legionario Paracaidista, desaconsejó prudentemente a unos Canallati cuarentones tan entusiastas como chisposos.
Ahora se nos ha ido, de forma fulminante, sin opción a despedirnos. Solo me queda el consuelo de hacerlo desde aquí:
Adiós, socio.