Del cine a la televisión
por Enric Quílez Castro

Últimamente me ha llamado la atención un fenómeno cultural que no afecta únicamente a la ciencia-ficción, sino que parece darse en un campo bastante más amplio. Me refiero a la correlación inversa entre la disminución del número de películas de ciencia-ficción interesantes y el aumento de las series de televisión de género.

Porque, vamos a ver, ¿qué películas del género fantástico recordáis como algo excepcional de los últimos diez o quince años? Ya no hablo de obras maestras, pues entonces tendríamos que retroceder al 2001 de Kubrick o al BLADE RUNNER o al ALIEN de Ridley Scott.

Es evidente que las buenas películas de ciencia-ficción, aun considerando lo de buenas en un sentido amplio del adjetivo, no abundan últimamente. En cambio, la televisión ha producido en la última década, algunas series remarcables, que gustarán más o menos, pero que como mínimo son llamativas.

Permítaseme citar unos cuantos ejemplos, como Battlestar Galactica, Perdidos, BABYLON 5, Star Trek: Voyager, Star Trek: Enterprise, StarGate, Héroes o Torchwood.

El fenómeno es perfectamente explicable con los números en la mano: producir una serie de televisión suele ser menos arriesgado económicamente que una gran superproducción. Además, las películas de ciencia-ficción se han convertido en simples ensaladas de efectos especiales en la mayor parte de los casos.

Así, podemos observar que el número de series de ciencia-ficción y de fantasía se dispara a partir de finales de los 1990 de manera notable, lo que explica que entre tanta abundancia, haya unas cuantas que destaquen.

Una serie permite desarrollar mucho mejor los caracteres de los personajes, explotar filones o aprovecharse de éxitos seguros. Por ejemplo, la mayor parte de las series suelen tener algún capítulo relacionado con médicos o con abogados, que suelen ser del interés de la audiencia.

Asimismo, una serie siempre permite incorporar materiales de relleno con relativa facilidad, cosa habitual después de un capítulo cuyo coste se haya disparado, a menudo por el abuso de los efectos especiales.

Parece como si el cine hubiese perdido buena parte de la creatividad que lo caracterizaba y ésta haya sido transferida a las series de televisión. Veremos si se trata de un fenómeno provisional o es la nueva tendencia que se consolidará en los próximos años.

Nota: Es muy interesante que este tipo de artículos se refloten al cabo de los muchos años porque demuestra que si entonces esta tendencia era constatable, ahora se ha convertido en una realidad sólida. En este tiempo hemos visto como series del calado de Westworld, Real Humans (Äkta människor), El cuento de la criada o Black Mirror, e incluso space-opera lujosa como The Expanse, o Los 100, han llevado a otro nivel las series de ciencia-ficción. Sin embargo, la fórmula para llegar al éxito sigue siendo un misterio, porque series prometedoras como Extant o Incorporated, se quedaron a mitad de camino, pero eso también demuestra que es un género que interesa al espectador, y los productores apuestan por él sin medias tintas.

© Enric Quílez Castro
(497 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 13 de agosto de 2008