Piratas tontos
por Francisco José Súñer Iglesias

La descarga de contenidos sin pasar por caja es algo tan habitual que estoy por asegurar que nadie está en condiciones de tirar la primera piedra (si, tu, no te hagas el despistado, acuérdate cuando te bajaste aquel incunable que no había forma de conseguir por otros medios) pero generalmente la gente lo hace por ahorrarse algún dinerillo, no porque tenga la intención de hacerse de oro con ello. Es lo que los productores de esos contenidos anotan en sus contabilidades como lucro cesante, esto es, aquellas ventas que no se han producido porque los consumidores han conseguido el producto de forma creativa, lo que a su vez da lugar a una gran creatividad contable.

Pero no voy a hablar de esos, sino de los piratas tontos, o demasiado listos.

Dentro de este submundo están por un lado los consumidores, que como hemos dicho son los que ni ganan ni pierden, y los distribuidores, que a través de múltiples mecanismos si ganan dinero, y en ocasiones mucho, liberando esos contenidos. Se da incluso la paradójica circunstancia de que los piratas se acusan de piratearse entre si. Si un pirata crea un archivo y los mecanismos para su descarga, cosa que suele necesitar de aparatos más o menos caros, y sobre todo tiempo, suele dar valor a esta actividad mediante la publicidad en las páginas de descargas, el minado subrepticio de criptomonedas, o, peor aún, la infección sibilina de las máquinas de sus visitantes con el objeto de robarles datos. Ocurre entonces que otros piratas toman ese archivo, y lo ponen a su vez a disposición en sus propias páginas sin más trabajo que unos pocos minutos para hacer las modificaciones oportunas en páginas y bases de datos. Y ya surgen las tiranteces, resentimientos y acusaciones de pirateria de la piratería.

Aunque el origen del archivo es perfectamente lícito, algo similar ha ocurrido recientemente (o sigue ocurriendo, que ya se sabe como es internet) con la novela ADN GESTIÓN de Ricardo Manzanaro. Apareció en el 2016 en el Sitio en forma de serial, y al terminar, la edite en forma de libro electrónico y puse a disposición para su descarga libre y gratuita. Todo esto con el pleno conocimiento y aprobación del autor.

Pues bien, la semana pasada recibí un mensaje de Ricardo indicándome que el archivo se encontraba a la venta en Mercadolibre Uruguay por 120 pesos uruguayos (unos tres euros y medio al cambio).

A estas alturas estas cosas ya no sorprenden. Los libros electrónicos del Sitio se han incluido en recopilaciones, ya sea en su forma original, ya sea manipulados para hacer desaparecer cualquier rastro de su origen, se cobra por ellos, se ofrecen gratis. Lo que me comentaba Ricardo no es algo que no hubiera pasado antes, pero aunque no sorprenda no deja de ser irritante.

Descargar esos libros del Sitio no es obligatorio, de hecho en la licencia que les acompaña se anima a redistribuirlos, únicamente se han de cumplir dos condiciones, que el archivo no se manipule en ninguna forma, y que esa redistribución sea gratuita, es más, cobrar no tiene sentido alguno puesto que así se puede descargar del original.

La pregunta es ¿por qué pretenden cobrar por él los piratas? Porque son tontos. Por lo pronto nadie compra nada sin saber que es. Alguien que vea el libro, y la portada y título le parezcan atractivas, se informará del argumento y opiniones antes de comprarlo, normalmente haciendo una simple búsqueda que... irá a parar a otras páginas donde se podrá descargar de forma gratuita (aunque para el caso, una de ellas requiere registro) ¿Tiene entonces sentido poner precio a algo que se puede conseguir sin pagar y que además prohíbe que se cobre por ello? No, aunque siempre se puede decir que si alguien está dispuesto a pagar... ¿por qué no cobrar?

Pero seamos prudentes. Pensemos que el vendedor tiene el libro, como otros muchos, en sus archivos y se quiere desprender de ellos, así que los ha puesto a la venta sin analizar cada caso concreto, donde los adquirió y cuanto le costaron y les ha puesto un precio tipo sin profundizar más.

Aunque de forma un tanto tortuosa, denunciamos el caso ante Mercadolibre.com, y la respuesta ha sido muy positiva. Al día de la publicación de este artículo se está gestionando la retirada del libro de la web. Es comprensible que no puedan verificar el origen de todos y cada uno de los objetos que sus usuarios pretenden vender, pero la pronta respuesta ante nuestra queja habla bastante bien de su compromiso para con sus clientes.


Notas
© Francisco José Súñer Iglesias
(12 palabras) Créditos