Regreso a casa: desde Odiseo a Spiderman
por Diego Escobedo

Hace poco pudimos disfrutar del tráiler de la nueva película de Spiderman, protagonizada por Tom Holland. En esta oportunidad, el nombre de la cinta es SPIDERMAN: FAR FROM HOME, o sea, lejos de casa. Lo cual es una alusión a dos cosas: Peter Parker, el chico de Queens ya no está en su Nueva York natal, sino en Londres. También hace referencia al título de la primera cinta, SPIDERMAN: HOMECOMING, regreso a casa. Lo curioso aquí es que en ninguna de las dos películas la idea de volver a casa está explícita en el argumento. Aún más... cualquier explicación metafórica rayaría en lo rebuscado.

Todo indica que, tras tres sagas distintas, con siete películas live-action a su haber, ya a estas alturas resulta dificultoso encontrar un título pegajoso y original. Lo interesante aquí es que los creadores de la cinta no optaron por SPIDERMAN BEGINS o SPIDERMAN RETURNS, a la usanza de Batman, sino por otro concepto que, sin decir nada, también funciona como título: regresar a casa.

¿El motivo? Sucede que este concepto encierra más de lo que aparenta.

Tomemos como ejemplo LA ODISEA. La primera aventura de acción, y la base de toda la ficción producida en occidente. Si tuviéramos que reducirla en tres palabras serían precisamente regreso a casa. Toda la historia gira en torno a Odiseo, el rey que debe ir a pelear a la guerra de Troya, y luego retornar a su hogar en Ítaca, en un viaje lleno de vicisitudes y aventuras que se extiende por veinte años.

Y eso es porque viajar es una aventura en sí. Tiene la estructura dramática del storyline súper definida: la partida desde el hogar (inicio), las aventuras durante el viaje (desarrollo), y finalmente el regreso a casa (conclusión). Todo viaje es una historia. El camino del héroe de Joseph Campbell, antes que contar la historia de un héroe, cuenta la historia de un viaje. Sólo recordemos los libros de Tolkien: EL HOBBIT y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS parten cuando Gandalf viene a sacar a Bilbo Bolsón, y luego a Frodo Bolsón de la comodidad de sus hogares en la Comarca. Y ambas historias terminan con el retorno del protagonista al mismo lugar.

No parten de cualquier parte, sino del hogar. El lugar donde está la familia, el corazón, los seres queridos. El lugar a donde apunta la brújula de Jack Sparrow no es necesariamente el norte, sino donde realmente queremos estar. Es más que una casa, es un hogar. Eso es lo que hace que el concepto de hogar sea tan universal, y tan fácilmente comprensible el anhelo de querer retornar a él.

Los griegos lo entendieron hace dos mil años, y definieron una palabra para eso: nostos, género que narra el regreso de un héroe épico a casa por mar. Los alemanes tienen un verbo para eso: heimgehen, y en lengua inglesa está homecoming. En ambos casos, se traducen como volver a casa.

Por eso un extranjero siempre es un personaje exótico. Tiene una historia que contar: está lejos de su hogar, y a mitad de su propia aventura, aguardando volver. Cada uno de nosotros, a nuestra manera somos nuestro propio Odiseo. Cada mañana tenemos que salir de nuestra casa/hogar con rumbo al trabajo/colegio/universidad. Y al final del día... lo único que queremos es volver a casa.

Bien lo saben los veteranos de guerra, y por eso tanto Bubba en FORREST GUMP, como Rambo, en los momentos más críticos de la guerra de Vietnam, dijeron la misma frase: Quiero irme a casa. Lejos de la ficción, en 1943, luego del sitio de Stalingrado, la primera frase que aprendieron en ruso los soldados alemanes tras caer prisioneros de los soviéticos fue queremos irnos a casa. Estamos ante un instinto primario de los seres humanos. En los momentos de adversidad, o simplemente por naturaleza, buscamos el lugar al que pertenecemos, donde estamos en equilibrio con el entorno y con nosotros mismos.

Hasta el día de hoy, las grandes sagas de aventura giran en torno a ese tópico. No sólo EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. VOLVER AL FUTURO, es lo mismo que volver a casa, que para Marty McFly es el Hill Valley de 1985; Battlestar Galactica gira en torno a una nave espacial en busca de la Tierra, al igual que Star Trek Voyager y Perdidos en el espacio.

Tan potente es la idea de volver a casa, que muchas veces simplemente se plantea, dejando a la imaginación del espectador su significado. Han Solo en el primer teaser lanzado del episodio VII de Star Wars: EL DESPERTAR DE LA FUERZA pronunció la única frase de todo el adelanto: Chewi, we are in home (estamos en casa). En el terreno de los dibujos animados, se dio algo parecido con LA VIDA MODERNA DE ROCKO. En el primer tráiler de la película de la serie noventera, la primera imagen nos muestra al personaje de Heffer exclamando lo mismo, estamos en casa. En ambos casos, los personajes apelan a la nostalgia. Se trata de historias que son retomadas luego de mucho tiempo, y para personajes y espectadores, esa casa está ni más ni menos que en el pasado de buenos recuerdos, en el cual nuevamente nos sumergimos. De ahí que ambos teasers apelen no tanto a la razón, sino al corazón.

No sólo el camino del héroe de Joseph Campbell, como nos demostró George Lucas, funciona como fórmula infalible en las películas épicas o de acción. Sino que un arquetipo mucho más simple también mueve montañas (y audiencias, obvio). Una sola palabra, viaje, nos invita a una aventura acompañada de otra palabra con un significado mucho más profundo, hogar. ¿Habrá encontrado el suyo el huérfano Peter Parker en Londres?

© Diego Escobedo
(953 palabras) Créditos