El otro Yo, Robot
por Cristián Londoño Proaño

Fue un verano de 1970 cuando el escritor de ciencia-ficción Harlan Ellison golpeó la puerta del departamento de Isaac Asimov. Le traía un guión cinematográfico que había escrito sobre su famoso libro de cuentos YO, ROBOT. Hacía unos meses, un productor de Hollywood le había pedido que adaptara el famoso libro de Asimov. Ellison aceptó y se puso a trabajar. Un tiempo después, terminó el guión y marchó a hacérselo leer al autor de FUNDACIÓN.

Asimov así lo hizo y se entusiasmó, a pesar de que su relación con los productores de Hollywood no era buena, la mayoría de los intentos por llevar sus ideas a la pantalla grande habían fracasado. Asimov estaba emocionado porque consideraba a Ellison un gran escritor, apenas hacía tres años, había revolucionado la ciencia-ficción con la antología VISIONES PELIGROSAS y, además, Asimov consideraba que Ellison tenía la suficiente capacidad para poner en imágenes las ideas de uno de los libros que le había dado más satisfacciones, hay que tener en cuenta que en los cuentos de YO, ROBOT, Asimov desarrolla la idea de las tres leyes de la robótica. Al terminar de leer el guión de Ellison le dijo maravillado: Es genial, Harlan. Pusiste a cuatro de mis historias tu propia estructura, mantuviste la esencia de mis historias, le diste tu propio marco, y aún así, conservaste el espíritu de YO, ROBOT. En particular, conservaste a Susan Calvin y eso es maravilloso.

Ellison mandó el guión a los productores de Hollywood. Ellos lo leyeron, y lo devolvieron pidiendo varios cambios, entre ellos incorporar más escenas de acción y algunas explosiones. Los productores consideraban que esto garantizaba comercialmente la película. Muchos de los cambios no le gustaron a Ellison porque consideraba que empeoraban su guión.

Harlan comentó a Asimov los cambios que querían hacer y éste le sugirió que fuera diplomático. Ellison, que tenía una personalidad fuerte, no le hizo caso y se peleó con los productores. La relación se tensó y los productores decidieron despedir a Ellison. Más tarde, el propio Asimov les escribió una carta, donde les decía que se fijaran en el genio de Ellison y no en lo insoportable que podía ser. La carta dio su resultado y, unos meses después, lo volvieron a contratar y a pedirle nuevos cambios... y de nuevo, Ellison no quiso hacerlos y los productores volvieron a despedirlo. Finalmente, la película no consiguió el dinero necesario y se abandonó el proyecto. El guión apareció serializado en F&SF, y en 1994 se editó en formato de libro y con ilustraciones.

¿Tiene alguna relación con la película YO, ROBOT? La respuesta es simple. La película, que fue dirigida por Alex Proyas, y protagonizada por Will Smith, Adrian Richard, Alan Tudyk, James Cromwell y Bruce Greenwood, y producida por Davis Entertainment y Overbrook Entertainment con un presupuesto de ciento veinte millones de dólares y distribuida por la 20th Century Fox, solo tiene una relación superficial.

Davis Entertainment y Overbrook Entertainment compraron el nombre YO, ROBOT, y el guionista Jeff Vintar se basó en una historia propia llamada HARDWIRED. Las referencias son: las tres leyes de la robótica, que los productores incorporaron luego de que compraron los derechos del libro, los nombres de algunos personajes como Susan Calvin, Lawrence Robertson y Alfred Lanning y la compañía U. S. Robots. Al contrario de la adaptación de Ellison, el guión de Vintar se aleja del espíritu del libro de Asimov y lo vuelve un producto propio. Causó mucha controversia en el fandom, que lo consideró de mal gusto con respecto a la obra de Asimov, porque les pareció una historia armada por pedazos como si fuera el monstruo de Frankestein cinematográfico.

La adaptación de YO, ROBOT fue uno de los guiones que Ellison no logró que se filmara. El carácter humano y la visión comercial de Hollywood entorpecieron un buen proyecto. Por un lado, Ellison no pudo mantener una relación cordial con los productores, y por otro, los productores veían en el guión de Ellison el siguiente éxito taquillero, y no privilegiaron la visión artística de ambos escritores. Cuando uno lee el guión de Ellison, comprende que se trata de una pieza audiovisual potente, con escenas muy creativas, que hace verdadera justicia a la obra de Asimov.

© Cristián Londoño Proaño
(707 palabras) Créditos