Especial Vigesimosegundo Aniversario
Datificados
Especial Vigesimosegundo Aniversario
por Jacinto Muñoz Vivas

Si tuviese acceso a toda la información del universo y la capacidad de almacenarla y procesarla en tiempo real no necesitaría conocer las leyes de la física para saber lo que pasa, lo que pasó o le que está por pasar, simplemente lo sabría. ¿Exagero? Sí, claro que sí.

Aunque a cualquier amante de la ciencia-ficción no le resulte difícil imaginar una gran inteligencia cósmica capaz de algo así o a una persona religiosa un Dios omnisciente al que no se le escape nada, quizá lo de recabar, tabular, guardar y analizar la información de todo el universo no sea un proyecto muy práctico por largo que fiemos el plazo, pero podemos obtener el mismo resultado si nos limitamos a muchos de sus pequeños rincones a como los datos relativos a todos los barcos que navegan por los mares de la Tierra, todos los aviones, todos los automóviles, todas las piezas de cada una de las máquinas anteriores, todos los viajeros que viajen en ellas, todos los peatones que deambulan a su alrededor, todas transacciones financieras, que estos realizan, todas las compras, todas las interacciones en Internet, todos las conversaciones, todas las opiniones, todo lo que ven, todo lo que escriben, todo lo que leen, todo lo que piensan. Todo datificado, todo almacenado y todo analizado, nada de muestreos parciales, nada de análisis estadísticos, n igual a todo, este es, grosso modo, el principio por el que se rige ese fenómeno tan de moda conocido como big data que tiene toda la pinta de terminar invadiendo hasta el último rincón de nuestras vidas como ya hicieron hace muy poco, esos temibles aparatos conocidos con smartphones.

La cosa lleva tiempo en marcha, lo de recoger y analizar datos de manera más o menos sistematizada es tan viejo como la humanidad pero la memoria humana da para lo que da, y el papiro y sus sucesores lo mismo, el gran cambio, como todos habréis supuesto, llegó con la informática, la digitalización y la ley de Moore. Desde que este hombre la formuló en 1965 hasta hoy, la capacidad de almacenar todo tipo de cosas en soportes digitales se ha incrementado en muchas potencias de diez y la de procesarlas, también, con resultados cada vez más espectaculares en casi todos los campos del saber y el hacer humanos. Los datos son el nuevo oro y los algoritmos de inteligencia artificial, las factorías que se encargan de aprovecharlo. Para lo segundo no deja de crecer la demanda de programadores, ingenieros, matemáticos, hasta filósofos, para lo primero se multiplican los sensores en cada pieza de cada máquina en cada esquina, en cada rincón de de nuestros hogares, la Red se extiende imparable interconectando todo, registrando todo y atrapados en su pegajosa telaraña estamos nosotros, alegres voluntarios que entregamos el alma a cambio de unos espejos y algo de whisky. Bueno, recibimos algo más que espejos y whisky, de hecho esta nueva tecnología se está integrando en nuestras vidas a tal velocidad que es difícil darse cuenta de todos los campos en los que se aplica y muy complicado evaluar sus riesgos y hasta qué punto puede llegar a ser beneficiosa o perjudicial.

Echemos un vistazo. Casi todos estamos al tanto de sus usos más evidentes: la publicidad personalizada, los vehículos sin conductor, los navegadores que nos guían evitando los atascos, las páginas de viajes baratos o los resultados de nuestras búsquedas en Internet. Quizá también sepamos que este tipo de algoritmos se utilizan para el control optimización de todo tipo de infraestructuras, en la logística o en los mercados financieros en la selección de personal, en los correctores ortográficos, en los sistemas de traducción instantánea, en la detección de epidemias antes de que los enfermos pasen por un centro de salud o en la prevención de delitos, al estilo de minority report sin presciencia de por medio. Y más, mucho más y cada vez más rápido, el último boom son los asistente virtuales que emulan en lenguaje natural, comenzaron en los móviles y ahora llegan los altavoces, el día en que se instalen en cada rincón de nuestras casas no está lejos y a mí que voy cruzando a toda prisa mi quinta década de vida, no me parece mal que en quince o veinte años pueda contar con un robot lo bastante listo como para aliviar mi vejez, tampoco lo que todo esto pueda suponer en la optimización de los recursos, la seguridad, la salud personalizada el lado luminoso ofrece muchas perspectivas interesante y no me importan ceder mis datos generosamente para su gloria pero y qué puede pasar con el lado oscuro, sí la información es poder toda la información es todo el poder. Si yo fuese una gran corporación o un gobierno y mis algoritmos pudieran predecir la evolución de un mercado, infectar a la opinión pública, determinar el resultado de una elección ¿Me limitaría a usarlos sólo para el bien garantizando la libertad de mis clientes o mis ciudadanos? Lo dudo mucho, por otro lado es lo que siempre ha venido pasando aunque nunca a esta velocidad y con esta magnitud.


Notas

Para profundizar sobre las conceptos de Big data y datificar recomiendo el libro de Viktor Schönberger y Kennet Cukier BIG DATA, LA REVOLUCIÓN DE LOS DATOS MASIVOS. http://www.turnerlibros.com/book/big-data.html Y siempre está la .

© Jacinto Muñoz Vivas
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Jacinto Muñoz es colaborador habitual del Sitio