El futuro en que vivimos
23. El arma de rayos
por Luis Del Barrio

Aunque durante bastante tiempo se ha estado investigando y probando soluciones varias parece que los chinos ¡al fin! Han dado con la tecla y han sido capaces de construir un arma de rayos personal completamente operativa.

Han llamado al aparato ZKZM-500, según las informaciones tiene un calibre de 15mm, pesa tres kilos (no dice si con la batería) y es capaz de lanzar durante dos segundos un pulso láser con un alcance efectivo de 800 metros. Parece ser que ya disponían de un aparato similar, el ZM-87, aunque ese tenía un propósito bastante siniestro: cegar al enemigo. Permanentemente. Ahora la idea no parece que vaya por causar gran mortandad, sino la de producir quemaduras repentinas y dolorosas que dejen incapacitado al combatiente.

Esto último es algo que ya me explicaron en la mili (si, tengo unos cuantos años). Matar por matar no es algo especialmente interesante. Se merma la capacidad del ejército contrario pero no supone un coste. Lo interesante es producir todos los heridos posibles para colapsar sus líneas logísticas, ocupando recursos en su retaguardia que en otro caso serían desviados hacia el frente. Además del efecto sobre la moral. Un muerto da mucha pena, pero clama venganza, una fila de compañeros ensangrentados y retorciéndose de dolor hunde el ánimo de cualquiera.

Pues a eso van los chinos, a quemar al enemigo y sumirle en una profunda depresión.

El arma de marras tiene, además, otras ventajas, es silenciosa, y no produce fogonazo, así que también es invisible.

Aunque los chinos presumen de arma portátil (habrá que ver como han solucionado el tema de la duración de la batería) no son, desde luego, los únicos en tener algo disponible para enseñar y darse importancia al respecto, y no es la primera arma de rayos que ha intentado emular las prestaciones de todos los artefactos vistos en series y películas, desde los PPG de Babylon 5, hasta el laser gun de Espacio 1999, pasando por los inevitables phaser de Star Trek y bláster de Star Wars, y eso por hablar solo de las más reconocidas y reconocibles.

Los americanos, siempre a la vanguardia de la industria armamentística, ya probaron el los años 90 el rifle PHASR, un aparato de microondas (que no láser) de casi diez kilos y aspecto amenazador, pero que se quedó un poco a medio hacer.

Funcionando, aunque en este caso hablamos ya de armas pesadas, disponen del AN/SEQ-3 (también conocida como LaWS), un aparato que lleva algunos años en pruebas y que es capaz de generar un haz láser de 30 kilovatios que puede freír objetivos con toda facilidad. El problema es que tiene que quedarse fijo en el blanco unos segundos para ser efectivo, pero están en ello. Hace años también probaron otros sistemas, como el THEL y su versión portátil, el MTHEL, e incluso uno aerotransportado el YAL-1, para interceptar misiles balísticos, cosa que también pretendía hacer en órbitas bajas aquel ambicioso plan de Reagan Iniciativa de Defensa Estratégica apodado muy propiamente Guerra de las Galaxias, que sigue en marcha, pero ya de forma más racional.

Los rusos también están en ello, llevan desde los años 1970 intentando dar con la tecla, y ya entonces desarrollaron el tanque de rayos 1K17 Szhatie, del que deriva el más reciente MLK que parecen en disposición de poner en servicio en poco tiempo. También tienen, objetivos más refinados. Más que destruir por destruir, lo que pretenden con su desarrollo Skif-D es cegar (ya estamos...) las armas enemigas y, de éste modo, convertirlas en chatarra al instante. Efectivamente, a día de hoy cohetes, misiles, hasta cañones y bombas inteligentes tienen ojos láser, infrarrojos e incluso de luz normal que les permiten apuntar y fijar los blancos con toda precisión. Con buen criterio, los rusos han pensado que si ciegan esos ojos media batalla ya está ganada. Incluso tienen sus sistemas de intercepción al vuelo, como el Beriev A-60.

Los británicos también andan liados con el Bofors HPM Blackout, este también de microondas, aunque con el mismo objetivo que el Skif-D, esto es, freír todo aparato electrónico del enemigo y devolverle a la edad de los metales.

Esto solo ha sido un repaso rápido. Si tienes curiosidad, en Internet se encuentran multitud de referencias a otros artefactos más o menos operativos. Lo cierto es que el interés por las armas de rayos no decae, y puede que algún día las veamos como algo común. De momento, solo mamotretos más o menos amenazadores, pero francamente, poco prácticos.

© Luis Del Barrio
(754 palabras) Créditos