Biblioteca Orbis de Ciencia Ficción
por Alejandro Caveda

La Biblioteca Orbis de ciencia-ficción fue, en su momento, una de las colecciones más sui géneris dentro del panorama editorial, ya que se limitaba a publicar reediciones sin ofrecer prácticamente novedad alguna en su catálogo, pese a lo cual ocupa un pequeño rincón dentro de la memoria nostálgica de los aficionados al género.

La ya desaparecida Ediciones Orbis se fundó en 1981 con el objetivo declarado de la Edición, distribución y venta de toda clase de libros, fascículos, revistas, publicaciones periódicas y sus derivados, así como la venta de todo accesorios promocionales de los mismos y sus complementos. Dicho de otro modo, Orbis era una de esas editoriales de quiosco, especializadas en la venta de fascículos y colecciones periódicas, que en 1986 decidió probar suerte en el terreno de la ciencia-ficción con una biblioteca que ofreciese al lector (ya fuese veterano, o recién llegado) una selección de los mejores títulos y autores del género o, al menos, de los más interesantes, todos ellos ya publicados previamente en castellano por otras editoriales como Martínez Roca o Acervo, pero en ocasiones ya descatalogados o inencontrables (otras, no tanto).

Como suele ser habitual en este tipo de colecciones, la oferta de lanzamiento incluía los dos primeros títulos (EL FIN DE LA ETERNIDAD y 2001, UNA ODISEA ESPACIAL) por el precio de uno. A partir de ahí, la serie continuó a razón de una nueva entrega cada semana hasta alcanzar el número cien con la segunda entrega de LA CIENCIA-FICCIÓN DE H. G. WELLS. Respecto al formato, esta biblioteca se caracterizaba por un diseño futurista aunque algo frágil, donde predominaban el color azul y el plateado. Sus dimensiones eran de 20x12 centímetros, encuadernadas en cartoné (tapa flexible) y un precio bastante ajustado para su época, aunque también presentaba (todo hay que decirlo) varios inconvenientes. Para empezar, el contenido iba pegado, no cosido, lo que hacía que la encuadernación fuese un tanto endeble y que hubiese que tener mucho cuidado durante la lectura para no quedarte con varías páginas entre las manos. A mayor abundamiento, el papel era de baja calidad y tendía a oscurecerse con el tiempo, como bien sabe quien conserve aun ejemplares de esta colección. En otro orden de cosas, las ilustraciones de portada eran un tanto neutras y (salvo excepciones) apenas tenían conexión con el contenido del libro, aunque reforzaban ese look moderno y algo tecnológico que se quería darle a la serie, que venía supervisada por Domingo Santos, uno de los nombres míticos del género en nuestro país y con más experiencia en el campo editorial, función que ha desempeñado también para otras editoriales como Acervo, Jucar, Fórum o Robel, por poner varios ejemplos.

Como decíamos, esta biblioteca de Orbis se nutrió de reediciones, alternando clásicos del calibre de Asimov, Clarke o Heinlein con autores más recientes como Larry Niven, Ian Watson o John Varley. En su catálogo podemos encontrar tanto novelas como antologías de lo más variado, que van desde las VISIONES PELIGROSAS de Harlan Ellison a LO MEJOR DE FANTASY & SCIENCE FICTION (tres entregas) pasando por LA EDAD DE ORO DE LA CIENCIA-FICCIÓN (nada que ver con la que publicaría Martínez Roca poco después). Pese a su decidida vocación de comercialidad, la colección recuperó algunos títulos especialmente interesantes, entre los que merece la pena destacar FLORES PARA ALGERNON, de Daniel Keyes; EL HOMBRE QUE CAYÓ A LA TIERRA, de Walter Tevis; el MECANOSCRITO DEL SEGUNDO ORIGEN, de Manuel de Pedrolo; ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? de Philip K. Dick, o LÁGRIMAS DE LUZ, de Rafael Marín, que gracias a esta edición pudo llegar por fin al gran público.

Visto lo visto, ¿qué tiene de especial esta colección para que le hayamos dedicado estas líneas? Con sus más y sus menos, que ya hemos puesto de relieve a lo largo del texto, la Biblioteca Orbis de ciencia-ficción vino a hacer un resumen de lo mejor del género publicado en España hasta 1986, a la vez que ayudaba a expandir horizontes a los nuevos lectores, como un servidor, que ya por aquel entonces no hubiera podido tener fácil acceso a muchos de los títulos recuperados por Orbis, bien por precio, bien por antigüedad. Curiosamente, pese a su fragilidad, algunos ejemplares han aguantado bastante bien el paso del tiempo, y todavía es posible encontrarlos en librerías de segunda mano y mercadillos de saldo al alcance de las nuevas generaciones de aficionados, que los verán como un recuerdo de otra época, cuando aun no existía Internet y todos éramos menos exigentes, pero estábamos hambrientos de novedades y todo era más fresco y original. A título personal, yo todavía conservo varios números de esta colección en mi biblioteca, porque si bien algunos títulos han sido reeditados con posterioridad, la mayor parte de ellos aún no, por lo que esta edición de Orbis es la más reciente, y muchas veces la única accesible para un buen número de completistas empedernidos que se consuelan a sí mismos pensando: Bueno, mejor esto que nada. Y cierto es.

PD: Un agradecimiento especial a los compañeros y compañeras de los Foros de la Tercera Fundación por su valiosa ayuda a la hora de refrescarme la memoria para escribir este artículo.

© Alejandro Caveda
(1.097 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El zoco de Lakkamanda el 4 de agosto de 2016