Judy-Lynn del Rey
por Félix Capitán

Dentro de las MEMORIAS de Isaac Asimov, éste le dedica un breve capítulo (bueh, todos los capítulos de sus MEMORIAS son breves, en todo caso) a Judy-Lynn del Rey. Como fuera de la ciencia-ficción es difícil que se sepa quién es ella, y dentro no mejora mucho la cosa, digamos que Judy-Lynn Benjamin nació el 26 de enero de 1943. Era asidua a las convenciones de ciencia-ficción, y desde allí se abrió paso al mundo editorial, siendo una prominente editora del género.

El detalle particular es que Judy-Lynn era enana. Padecía de acondroplasia, y por lo tanto, medía de adulta apenas 1,20 metros. Lo reseñable es que, al revés de otras personas que se hacen mala sangre por calamidades personales mucho menores, Judy-Lynn vivía la vida perfectamente bien. Asimov relata que, a pesar de una desfavorable primera impresión personal (por decirlo suavemente), como editora de la prestigiosa revista Galaxy, Judy-Lynn se propuso hablar con él, y lo envolvió con una conversación brillante que le hizo olvidar al poco rato la condición de ella. Lester del Rey, dijo en alguna ocasión (según recuerda Asimov): No creo que sepa que es una enana.

El mencionado Lester del Rey sufrió un duro golpe el 2 de enero de 1970: su esposa Evelyn, de apenas 44 años, falleció en un accidente automovilístico. Lester del Rey recibió entonces un gran apoyo de parte de sus amigos... Y de Judy-Lynn. Y hubo boda. En Marzo de 1971, Judy-Lynn Benjamin se convirtió oficialmente en Judy-Lynn del Rey, y con ese nombre es mejor conocida por la posteridad. Según recuerda Asimov, Judy-Lynn se transformó en una fuerza benéfica dentro de la vida de él, introduciendo cambios en éste para mejor.

Claro que como jefa, parece ser que tenía un carácter endemoniado. Además, su endiablado sentido del humor...

En una ocasión, Asimov recibió una carta anunciándole el despido desde su puesto de editora de Judy-Lynn del Rey, en una carta firmada por su sustituta, Fritzi Vogelgesang. Isaac Asimov llamó para enterarse y protestar, pero la señorita Vogelgesang se comportó con tanta dulzura y coquetería, que Asimov acabó por ceder. En aquellos años todavía se estilaba el uso de la correspondencia para resolver asuntos de negocios, y entre ambos empezó la misma, la que pronto fue pura amabilidad y encanto... Hasta que Fritzi Vogelgesang desapareció, y en su lugar Asimov recibió una ducha de agua fría por parte de Judy-Lynn: ¡Ay, Asimov! ¡Qué pronto te olvidaste de mi y aceptaste a mi sustituta!. Desde luego que Fritzi Vogelgesang era y había sido siempre la mismísima Judy-Lynn del Rey, jamás despedida de su puesto editorial...

En 1970 le llegó a Asimov la noticia de que Judy-Lynn se fugó para contraer matrimonio con Larry Ashmead, otro editor. Isaac Asimov se gastó llamando por teléfono a quien pudiera saber del asunto, pero la gente, o no contestaba, o decía que la boda estaba en proceso, y estaban a la espera de los detalles. Si hubiera mirado el calendario, Isaac Asimov habría recordado que era 1 de abril, que en Estados Unidos es el Día de los Inocentes. Y el inocente era él: Judy-Lynn del Rey había convencido a todos los conocidos comunes de hacer llegar la noticia a Asimov para reírse un ratito a sus costillas...

Asimov recuerda que Judy-Lynn le dijo que, en la ceremonia de su matrimonio con Lester del Rey, tuvo la tentación de darse la vuelta y decirle: Sólo es otra broma pesada, Asimov. El chiste hubiera estado en que Asimov había instado a Judy-Lynn y a Lester a contraer matrimonio. Pero ella se contuvo porque eso habría molestado profundamente a su madre...

Desgraciadamente , la frágil salud de Judy-Lynn no la acompañó demasiado tiempo . Un derrame cerebral la derribó el 16 de octubre de 1985 . Murió el 22 de febrero de 1986 , con apenas 43 años.

© Félix Capitán
(855 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Siglos curiosos el 27 de marzo de 2011
Publicado originalmente en Siglos curiosos el 31 de marzo de 2011
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