La computación NO es el futuro
por Félix Capitán

Ahora a comienzos del siglo XXI, nadie pone en duda que la llegada de la computación y la informática es una de las tres más grandes revoluciones de todos los tiempos, después de la agricultura y la máquina de vapor (o quizás más acertadamente, la producción mecánica en serie). Probablemente usted no disfrutaría de nada equivalente a Siglos Curiosos, si no fuera por los computadores. De manera muy interesante, no mucha gente se dio cuenta de lo que venía. En el siglo XIX, por ejemplo, muchas utopías ambientadas en el futuro predecían sociedades densamente maquinizadas y niveles tecnológicos asombrosos, pero nada parecido a la inteligencia artificial. En la llamada Edad de Oro de la ciencia-ficción (hacia 1937-1960), poquísimas novelas anticiparon el concepto, y eso que ENIAC, la primera computadora propiamente tal, data de 1943. Incluso en 1967, la serie Star Trek combinaba viajes espaciales más rápidos que la velocidad de la luz, con mastondónticos computadores pared-a-pared con tubos de vacío. Pero uno esperaría que los expertos en la materia, al menos, pudieran adivinar hacia dónde iban los tiros. Y la realidad es que no siempre anduvieron bien encaminados.

Por ejemplo, Ken Olsen declaró en 1967 que no hay razón para que ningún individuo tenga un computador en su hogar (there is no reason for any individual to have a computer in their home). Lo grave del caso es que Ken Olsen era el presidente de Digital Equipment Corporation, empresa pionera y de las más respetadas en el ámbito de la microcomputación. Por lo tanto, el negocio de Olsen no era predecir el futuro sino justamente vender computadores, y lo que estaba declarando era básicamente que no había mercado para su propio producto. Hoy en día, 43 años después, el individuo llamado General Gato tiene una buena razón para tener un computador en su hogar: pedorrearse a gusto con el lapsus del experto. (Seamos justos, DEC continuó en el mercado por muchos años, y aunque acabó por quebrar en los 1990, dio una buena pelea en el tiempo intermedio).

Más pesimista era Thomas Watson, aunque en su beneficio debemos decir que pronunció lo siguiente en 1943, cuando la computación estaba apenas en pañales: Pienso que hay un mercado mundial para cerca de cinco computadores (I think there is a world market for about five Computers). Es entendible por qué lo dijo si se piensa que ENIAC, el más poderoso cerebro electrónico de su tiempo, ocupaba cerca de 70.000 tubos de vacío, y que el máximo período que funcionó de corrido sin que alguna pieza se quemara fue de más o menos cinco días. Además, la potencia de cálculo de ENIAC se utilizó para una actividad con tan poca demanda mundial en ese entonces como lo era la elaboración de modelos matemáticos de explosiones nucleares. ¿Y este Thomas Watson era un experto? Debe haberlo sido, porque era la cabeza de IBM (sí, ya existía en ese tiempo). Figúrense.

Y vamos a terminar con Bill Gates, el criticado líder de Microsoft, que también se mandó su propia frase para el bronce en 1981: 640 K deberían ser suficientes para cualquiera (640 K ought to be enough for anybody). Treinta años después, esa cantidad de memoria apenas basta para un archivo DOC de unas 200 páginas, o para una imagen de tamaño y resolución medias, y ya no hablemos de un archivo de música MP3. Incluso en 2010, Microsoft anunció la creación de discos duros virtuales que se pueden utilizar con Hotmail y con MySpace, con 25 GB de capacidad. Les ahorraré los cálculos: las memorias de casi 41.000 hipotéticas computadoras de 640 KB podrían funcionar cómodamente dentro de una de esas memorias de 25 GB sin estorbarse mutuamente.

Cachondeos aparte, todo lo anterior prueba lo difícil que es predecir el futuro. Y lo de sorpresa que tomó la computación a todo el mundo, incluso a los más enterados del tema.

© Félix Capitán
(785 palabras) Créditos
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