Especial Vigesimoprimer Aniversario
Para las futuras generaciones
Especial Vigesimoprimer Aniversario
por David Quintero

Un tweet que vi en cierta ocasión decía algo así como para el siglo XXI me prometieron coches voladores y naves espaciales y lo que tenemos son móviles y vídeos de gatitos. Aunque por supuesto el tweet era en tono cómico, supongo que es fácil subirse al carro del pesimismo y decir que las cosas no han sido como esperábamos o que están peor que antes. Pero lo cierto es que los datos no dicen eso, y cualquier interesado puede encontrar listas de buenas noticias en Internet. Por supuesto, eso no quiere decir que no haya muchísimas injusticias en el mundo, muchísimas decisiones dañinas y causas de sufrimiento. La vigilancia y la lucha por hacer del mundo un lugar mejor no excluye la necesaria contemplación de sus aspectos positivos.

En cuanto a los próximos años... simpre es complicado predecir, sobre todo el futuro, como decía Niels Bohr. Hace ya un tiempo, a finales del siglo XX, el físico y matemático Freeman Dyson escribió un libro llamado EL SOL, EL GENOMA E INTERNET, en el que exponía que esos tres elementos serían la clave (al menos en el terreno científico) para los años venideros. Estoy de acuerdo. Estos tres elementos traerán grandes avances y también abrirán nuevos debates éticos (el ejemplo más evidente es la edición del genoma, la técnica hoy conocida como CRISPR). Me cuesta añadir algo más a lo que sugiere Dyson, dado que en su libro se engloban en cierta medida la cuestión energética y la lucha contra el cambio climático, el nuevo mundo que está abriendo la genética y el Internet y las múltiples posibilidades que ofrece y que seguirá ofreciendo. Respecto a temas como la lucha contra la pobreza o la erradicación de las guerras digamos que soy un optimista racional: confío en que los seres humanos, con nuestro característico tres pasos adelante y dos atrás iremos resolviendo estos problemas, lenta, sí, pero progresivamente.

Como digo, me cuesta añadir cosas al maestro Dyson, pero lo intentaré, de forma, eso sí, más anárquica. Al nivel de la ciencia más teórica hay muchísimas preguntas interesantes que, con suerte, nuestros descendientes (o con aún más suerte, nosotros) quizá veremos respondidas. David Hilbert dijo que si se levantase dentro de mil años, lo primero que preguntaría es si la hipótesis de Riemann ha sido demostrada. Creo que en matemáticas vendrán resultados muy especializados pero muy fascinantes en el futuro. También me parece sumamente intrigante lo que pueda descubrirse (o descartarse) en física fundamental: ¿cuál es la teoría cuántica de la gravedad? ¿Se pueden unificar las fuerzas? ¿Existen las dimensiones extras, la supersimetría, cómo es, en definitiva, la descripción fundamental de la naturaleza? Imprescindible considero mencionar el tema de la inteligencia artificial. Con los nuevos diseños en redes neuronales se han conseguido resultados que justifican el entusiasmo actual en este campo. Los retos que la inteligencia artificial nos hará afrontar no son pequeños y, en opinión de quien esto escribe, tendrán que ser complementados con alguna forma de lo que se conoce como renta básica universal. En el campo de la astronáutica parece que Elon Musk y su SpaceX están consiguiendo algo grande; quiero pensar que no quedará todo en nada. Creo, en definitiva, que tendremos muchas respuestas pero también se abrirán nuevas preguntas, y eso es también muy importante.

Hace poco terminé de leer un relato breve de Greg Egan llamado INDUCTION. Al principio de la historia, en los últimos días del año 2099, se comentan diversos preparativos, a cuál más espectacular y llamativo, para celebrar el cambio de fecha (no el cambio de siglo, que sería en 2101). Uno de los eventos organizados es el lanzamiento de un enjambre de naves diminutas, las Semillas de la Orquídea, hacia otro sistema estelar. Quiero pensar que nuestro futuro será así y creo que hay motivos racionales para ello. Quiero que todos los seres humanos disfruten de vidas largas, prósperas y felices, y quiero también que no llegue nunca el día en que no tengamos un objetivo que perseguir, algo nuevo que aprender, algún sitio que explorar. Permitidme terminar como termina Egan su relato, de una forma bastante poética:

Ikat se detuvo y fingió hacer un brindis. Para las futuras generaciones: ojalá empiecen algo que no puedan acabar.


Notas
© David Quintero
(749 palabras) Créditos
David Quintero es colaborador habitual del Sitio