Lucky Starr, de Paul French
por Anselmo Vega Junquera

Poco conocidas son las seis novelas, publicadas entre 1952 y 1958, que Isaac Asimov escribió bajo el seudónimo de Paul French, orientadas al público juvenil.

Leí un par de ellas en mis tiempos jóvenes, sin saber que su autor era el viejo profesor como a él le gustaba que le llamasen, según cuenta en su autobiografía literaria.

Según Wikipedia, en donde lo he consultado, los títulos publicados fueron los siguientes.

  • LUCKY STARR, EL RANGER DEL ESPACIO (1952)
  • LUCKY STARR Y LOS PIRATAS DE LOS ASTEROIDES (1953)
  • LUCKY STARR Y LOS OCÉANOS DE VENUS (1954)
  • LUCKY STARR Y EL GRAN SOL DE MERCURIO (1956)
  • LUCKY STARR Y LAS LUNAS DE JÚPITER (1957)
  • LUCKY STARR Y LOS ANILLOS DE SATURNO (1958)

No recuerdo el argumento de las que leí, hace ya más de 60 años, cuando yo tendría unos 20. Pero esto me recuerda también las obras que Edgar Rice Burroughs, el inolvidable creador de Tarzán, escribió sobre ciencia-ficción, como son las aventuras de John Carter y otros, editadas mucho antes que las de Isaac Asimov y que probablemente éste leyó.

En aquellos años, en que aun estábamos en pañales con relación al conocimiento del espacio, las novelas eran de aventuras, trasladadas tecnológicamente de las de vaqueros, como he comentado en otro artículo, sustituyendo el colt por el desintegrador.

También, nuestra imaginación juvenil no pedía entonces otra cosa. Eran simples aventuras, que liberaban nuestra monotonía estudiantil. Y así, alquilándolas en los kioskos o intercambiándolas, disfrutábamos con su lectura, a veces a escondidas de nuestros mayores, que solo se limitaban a ver nuestras notas del colegio, sin profundizar en nuestras inquietudes.

Pero algunos de aquellos continuaron su interés por el espacio y, andando el tiempo, llegaron a astronautas y visitaron la Luna, como han contado en sus biografías. Así pues, aquellas semillas fructificaron y sirvieron para extender nuestro conocimiento astronómico, que a partir de ahí y ayudado por la tecnología que hubo que desarrollar, emprendió un camino imparable que, sin duda y en un futuro no ya muy lejano, nos llevará hacia las estrellas.

© Anselmo Vega Junquera
(293 palabras) Créditos