Reliquias del origen de los tiempos
por Rodrigo Juri

Un agujero negro es un objeto con tanta masa, y tanta gravedad, que la velocidad requerida para poder alejarse de él es superior a la de la luz. Como nada en el universo puede superar la velocidad de la luz, cualquier cosa que caiga en el agujero negro quedará atrapado en su interior.

Pero, ¿cuanta masa se necesita para formar un agujero negro? Por supuesto, va a depender del tamaño del agujero negro. Mientras más grande, más masa se requiere. Pero la relación entre masa y volumen no es proporcional; si duplico la masa de un agujero negro su volumen se incrementará en ocho veces. Por lo tanto, mientras más grande sea un agujero negro, más masa tendrá, pero su densidad será menor.

Por el contrario, para que se forme un agujero negro pequeño, digamos, microscópico, su masa debe estar concentrada en un volumen extraordinariamente pequeño. Tan pequeño que no se conoce ningún fenómeno natural capaz de generar una densidad semejante, no al menos en este periodo de la historia del universo.

Pero en los breves instantes que siguieron al Big Bang las condiciones eran distintas y violentas fluctuaciones de densidad pudieron generar las condiciones para el surgimiento de agujeros negros de cualquier tamaño. Aquellos que eran de verdad grandes, de unas cinco veces la masa del Sol o más, pudieron sobrevivir y casi con toda probabilidad existan hasta el día de hoy. Pero agujeros negros de menor tamaño son inestables y terminan evaporándose como consecuencia de la radiación de Hawkings (efectivamente nombrada por el nombre de su descubridor, Stephen Hawkings). Y lo que quedaría es lo que se conoce como una reliquía de Planck; un agujero negro microscópico, con una masa semejante a la del huevo de una pulga (0,02 miligramos, una masa de Planck) confinada en un espacio mucho más pequeño que un átomo.

En mi novela EL ÚLTIMO HORIZONTE DE LA NOCHE se propone que algunas de estas reliquias planckianas, adecuadamente estimuladas, pueden ser capaces de liberar partículas camaleón. Estas partículas podrían ser proyectadas de tal forma que la activarse producen una superficie o campo con propiedades antigravitatorias.


Referencias
© Rodrigo Juri
(414 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El último horizonte de la noche el 30 de marzo de 2014
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